Alonso Rosales




En lo alto de Alegría, entre el aire fresco de la montaña y el silencio de las calles tranquilas, existe un lugar donde la esperanza aún encuentra espacio para vivir: el Hogar de Ancianos de Nuestra Señora de la Merced. Allí, la hermana Olivia, encargada del hogar , enfrenta cada día el enorme desafío de sostener una obra profundamente humana: brindar refugio, alimento, cuidado y dignidad a adultos mayores que, en su mayoría, han sido abandonados
Actualmente, el hogar aloja a 20 ancianos —10 hombres y 10 mujeres— y se prepara para recibir a 5 residentes más en los próximos días. Sin embargo, los recursos son escasos y las necesidades crecen. Según relata la hermana Olivia, “el 90% de las personas que llegan aquí están abandonadas; no tienen a nadie más que a Dios y a nosotros”.
Aun así, con una dedicación que solo puede describirse como vocación, ella y su pequeño equipo hacen todo lo humanamente posible para mantener viva esta misión.
Este reportaje busca llegar a corazones generosos—personas, empresas o instituciones—dispuestas a convertirse en benefactores y aportar al sostenimiento de esta causa noble y urgente. En un país donde la vejez muchas veces viene acompañada de soledad y olvido, el Hogar de Nuestra Señora de la Merced representa un último refugio de compasión.
A continuación, iniciamos la entrevista con la hermana Olivia, quien comparte la realidad diaria, las necesidades del hogar y la esperanza que aún guía esta obra.
Entrevista con la Hermana Olivia, encargada del Hogar de Ancianos de Nuestra Señora de la Merced
Periodista (A.R.): Hermana Olivia, ¿cómo describiría la situación actual del hogar?
Hermana Olivia gracias a Dios por que nos da fortaleza al iniciar el día con nuestra hora santa y además le damos alimento espiritual a los residentes y En este momento tenemos a 20 ancianos, 10 hombres y 10 mujeres. Estamos por recibir a cinco más. Cada uno llega con su historia, pero la mayoría tiene un punto en común: la soledad. Aquí intentamos darles no solo techo y comida, sino cariño, compañía y dignidad.
A.R.: ¿Cuál es el mayor desafío que enfrentan día a día?
Hermana Olivia: El mayor desafío son los recursos. Todo se mantiene con donaciones, y a veces no alcanzan para lo básico: medicinas, pañales, alimentación, servicios. Hacemos milagros con lo poco que tenemos, pero cada día se vuelve más difícil.
A.R. ¿Qué porcentaje de los ancianos que ustedes reciben llega abandonado en el hospital algunos ?
Hermana Olivia: Tristemente, alrededor del 90%. Muchos vienen enviados por personas que ya no quieren o no pueden hacerse cargo, y otros simplemente aparecen aquí porque no tienen a nadie. Es una realidad dolorosa.
A.R.: ¿Cómo se organiza el hogar para atender a tantas personas con tan pocos recursos?
Hermana Olivia: Con mucha fe y mucho esfuerzo. Somos pocas manos, pero tenemos un gran corazón. Nos levantamos temprano, preparamos alimentos, damos medicinas, hacemos limpieza, cuidamos a los que no pueden camina y tratamos de dar tiempo para escucharlos. A veces una conversación les devuelve la vida.
A.R.: ¿Qué tipo de apoyo necesitan con urgencia?
Hermana Olivia: De todo un poco: alimentos no perecederos, productos de higiene personal, pañales para adultos, sábanas, medicinas para enfermedades crónicas, ropa, colchonetas… Y, por supuesto, apoyo económico para mantener servicios básicos como electricidad, agua potable y Cada aporte, por pequeño que sea, nos ayuda a seguir.
A.R.: ¿Hay algún proyecto que les gustaría desarrollar si contaran con los recursos?
Hermana Olivia: Sí, soñamos con mejorar el área de cuidados especiales, porque varios ancianos requieren atención constante. Además, queremos habilitar mejor el espacio por que recibir a 5 ancianos mas y necesitamos recursos económicos para pagar una cuidadora mas , porque siempre hay más necesidad de la que podemos cubrir.
A.R.: ¿Qué mensaje quisiera enviar a quienes puedan convertirse en benefactores?
Hermana Olivia: Que recuerden que todos llegaremos a la vejez. Hoy ayudamos a quienes no tienen a nadie, pero mañana cualquiera de nosotros podría necesitar ese mismo apoyo. Cada anciano aquí es una vida valiosa, y cada mano que se une a esta misión hace una diferencia enorme. Dios bendiga a quienes puedan ayudar.
Llamado a la Acción: Una Mano Extendida Puede Cambiar una Vida
El Hogar de Ancianos de Nuestra Señora de la Merced necesita hoy más que nunca de personas solidarias dispuestas a tender la mano. Cada anciano aquí es una historia de vida marcada por el abandono, pero también por la esperanza de ser tratado con dignidad.
Tu apoyo —sea grande o pequeño— puede convertirse en alimento, medicinas, abrigo, servicios básicos… o simplemente en tranquilidad para quienes ya han vivido demasiado dolor.
Si alguna vez has pensado en ayudar a una causa verdaderamente humana, este es el momento. El hogar abre sus puertas a benefactores, empresas, organizaciones y corazones generosos que deseen sumarse a esta misión que rescata vidas de la soledad.
Un aporte puede parecer pequeño, pero para un anciano abandonado puede significar todo.
Cómo Apoyar o Contactar al Hogar
Hogar de Ancianos Nuestra Señora de la Merced – Alegría
Encargada: Hermana Olivia
Formas de colaborar:
- Donaciones económicas para el sostenimiento diario del hogar.
- Alimentos no perecederos y productos de higiene personal.
- Pañales para adulto, medicinas e implementos de salud.
- Ropa, sábanas, colchonetas y artículos básicos para la vida diaria.
- Voluntariado o apoyo logístico según disponibilidad.
Contacto directo:
- Teléfono del Hogar 72 50 14 13 y 78 62 31 00
- Dirección: Alegría, Usulután
- Donaciones entregas: de lunes a domingo en horario de 8 a 5 pm
Si deseas ser benefactor permanente, puedes comunicarte con la hermana Olivia para coordinar aportes mensuales o patrocinios específicos para alimentación, medicinas o infraestructura.


