spot_img
lunes, 28 septiembre 2026

Brasil entra en la recta final electoral con Lula al frente y un balotaje abierto

¡Sigue nuestras redes sociales!

Por Alonso Rosales

A seis días de la primera vuelta presidencial, las encuestas de Quaest y BTG Pactual/Nexus muestran al presidente Luiz Inácio Lula da Silva por delante de Flávio Bolsonaro. Sin embargo, los mismos estudios dibujan un escenario mucho más estrecho para una eventual segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre.

Brasil entra en la última semana de campaña electoral con una disputa fuertemente concentrada entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Las nuevas mediciones divulgadas este lunes 28 de septiembre muestran que Lula amplió su ventaja en la primera vuelta, aunque ninguna encuesta permite anticipar por sí sola el resultado de las urnas. La diferencia entre ambos candidatos continúa siendo suficientemente reducida como para mantener abierta la competencia y, sobre todo, el escenario de una segunda vuelta.

Según la encuesta de Quaest, Lula obtiene 39% de las intenciones de voto, frente al 34% de Flávio Bolsonaro. El mandatario subió dos puntos respecto de la medición anterior, mientras que el senador avanzó uno. El estudio entrevistó a 2.004 personas entre el 24 y el 27 de septiembre y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.

El sondeo de BTG Pactual/Nexus, divulgado también este lunes, sitúa a Lula con 42% y a Flávio Bolsonaro con 37%, igualmente con una diferencia de cinco puntos. La medición anterior registraba 40% para Lula y 37% para el candidato del PL.

Una primera vuelta que todavía no está definida

Los números muestran una ventaja de Lula en ambas mediciones, pero Brasil utiliza un sistema de dos vueltas cuando ningún candidato consigue más de la mitad de los votos válidos.

Por eso, más allá de la diferencia registrada en la primera ronda, el escenario que concentra la atención política es el eventual enfrentamiento directo entre Lula y Flávio Bolsonaro.

En Quaest, la simulación de segunda vuelta coloca a ambos candidatos en 42%. En otras palabras, la diferencia registrada en primera vuelta desaparece en el escenario de confrontación directa.

El estudio de BTG/Nexus presenta una diferencia algo mayor, pero igualmente dentro del margen de error: 46% para Lula frente a 44% para Flávio Bolsonaro. Con un margen de error de dos puntos porcentuales, ese resultado debe interpretarse como una contienda estadísticamente muy estrecha y no como una diferencia consolidada.

El comportamiento de las encuestas también muestra que la carrera ha experimentado variaciones importantes durante septiembre. En una medición de Quaest publicada el 21 de septiembre, Lula registraba 37% y Flávio 33% en primera vuelta, mientras que en segunda vuelta Flávio aparecía numéricamente por delante, 42% frente a 41% de Lula.

Un electorado todavía dividido

La encuesta más reciente de Quaest refleja además la dificultad de ambos candidatos para generar una aceptación ampliamente mayoritaria.

El 49% de los entrevistados desaprueba la gestión de Lula, mientras que 46% la aprueba. Al mismo tiempo, los niveles de rechazo de los dos principales candidatos son elevados. Una medición anterior de Quaest situaba el rechazo a Flávio Bolsonaro en 56% y a Lula en 55%.

En la primera vuelta, detrás de Lula y Flávio aparecen otros candidatos, aunque ninguno alcanza los niveles de intención de voto de los dos principales contendientes. En el último estudio de Quaest, Augusto Cury y Ronaldo Caiado aparecen con 4% cada uno; Renan Santos obtiene 3% y Romeu Zema 1%. Los votos blancos, nulos y quienes afirman que no acudirán a votar suman 10%, mientras que los indecisos representan 5%.

Estos datos hacen que los últimos días de campaña sean especialmente relevantes para los candidatos, particularmente para movilizar a electores que todavía no tienen una decisión definitiva o que podrían optar por no participar.

Lula busca la reelección en un país polarizado

Para Lula, la elección representa la posibilidad de continuar un nuevo período al frente de la mayor economía de América Latina.

El presidente ha centrado buena parte de su discurso en políticas sociales, reducción de la pobreza, crecimiento económico, soberanía nacional y defensa de las instituciones democráticas. En los últimos días también ha colocado sobre la agenda electoral cuestiones como la regulación de las apuestas y los juegos en línea.

El Gobierno anunció el 25 de septiembre la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea. Lula defendió la medida argumentando que existe un problema de endeudamiento y adicción relacionado con este mercado. La oposición, en cambio, calificó la decisión de medida electoralista.

La decisión se convirtió así en uno de los asuntos de la última semana de campaña y abrió una nueva disputa entre el Gobierno y sus adversarios.

Flávio Bolsonaro y la continuidad del proyecto político de su familia

Del otro lado está Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro y uno de los principales representantes políticos de la familia Bolsonaro.

Su candidatura ha convertido las elecciones de 2026 en una nueva confrontación entre dos grandes corrientes políticas que han marcado Brasil durante los últimos años: el lulismo y el bolsonarismo.

La candidatura de Flávio mantiene buena parte de los temas tradicionalmente asociados al espacio político de su familia, entre ellos la seguridad pública, una posición más dura frente al crimen organizado y una agenda conservadora en cuestiones sociales.

La seguridad se ha convertido nuevamente en uno de los asuntos relevantes para el electorado. Un reciente reporte de Associated Press señaló que el aumento de la violencia en Bahía está afectando incluso a una región históricamente favorable a Lula, mientras que la seguridad pública aparece como una preocupación creciente entre los votantes.

Seguridad, economía y el papel de Brasil en el mundo

La elección brasileña no se limita a una disputa entre dos figuras políticas. También plantea interrogantes sobre el rumbo económico y diplomático de Brasil.

El país mantiene una política exterior que busca preservar relaciones con Estados Unidos, China, Europa y sus vecinos latinoamericanos. Durante su reciente intervención ante Naciones Unidas, Lula defendió la soberanía brasileña y criticó lo que consideró intentos de interferencia externa en los procesos políticos de América Latina.

El próximo Gobierno también tendrá que administrar asuntos como la seguridad pública, las políticas sociales, la inflación, el crecimiento económico, las relaciones comerciales y el papel de Brasil dentro de los BRICS y otros espacios multilaterales.

No solo se elige presidente

La jornada del 4 de octubre será mucho más amplia que la elección presidencial.

Los brasileños también elegirán representantes para la Cámara de Diputados, renovarán dos tercios del Senado, y escogerán a los gobernadores de los 27 estados y el Distrito Federal.

La composición del Congreso será particularmente importante para el próximo Gobierno. El presidente que resulte elegido necesitará construir mayorías legislativas para aprobar buena parte de su agenda, por lo que las elecciones parlamentarias tendrán consecuencias directas sobre la capacidad de gobernar.

En Brasil, además, el denominado centrão —conjunto de fuerzas parlamentarias que no se identifican necesariamente con una única corriente ideológica— desempeña un papel importante en la construcción de mayorías y alianzas políticas.

Una segunda vuelta que podría redefinir la campaña

Si ninguno de los candidatos consigue superar el 50% de los votos válidos el 4 de octubre, los dos más votados pasarán a una segunda vuelta el 25 de octubre.

Los datos disponibles muestran por qué esa segunda etapa podría ser sustancialmente diferente de la primera. En primera vuelta, Lula conserva una ventaja de cinco puntos en las dos encuestas divulgadas este lunes. Pero cuando los electores tienen que escoger únicamente entre Lula y Flávio Bolsonaro, la distancia se reduce hasta convertirse en empate estadístico en Quaest y en una diferencia de dos puntos en BTG/Nexus.

Esto significa que los resultados de la primera vuelta y las eventuales alianzas posteriores serán elementos centrales para comprender la segunda fase del proceso electoral. Las encuestas miden la intención de voto en el momento en que se realizan y están sujetas a márgenes de error; no constituyen una predicción del resultado.

Brasil llega a las urnas en un escenario de alta polarización

Con aproximadamente 158 millones de brasileños llamados a votar, las elecciones del 4 de octubre serán una de las jornadas políticas más importantes de América Latina este año.

Lula llega a la última semana con una ventaja de cinco puntos en los dos principales sondeos divulgados este lunes. Flávio Bolsonaro mantiene, sin embargo, una base electoral suficientemente amplia para llevar la disputa a una segunda vuelta, según las propias simulaciones de las encuestas.

El dato central de la recta final no es solamente quién aparece delante en la primera vuelta, sino la estrechez del escenario cuando la elección queda reducida a los dos principales candidatos.

Brasil se encamina así hacia una elección marcada por la polarización política, la seguridad, la economía, las políticas sociales, la relación con las grandes potencias y el futuro de dos proyectos políticos que han dominado buena parte del debate nacional durante los últimos años.

Fuentes: EFE, Reuters, France 24, AP, Quaest, BTG Pactual/Nexus, UOL y medios brasileños. Las cifras de intención de voto corresponden a encuestas realizadas en septiembre de 2026 y deben interpretarse considerando sus respectivos márgenes de error.


También te puede interesar

Últimas noticias