Por Redacción ContraPunto
La Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) enfrenta uno de los principales problemas estructurales del sistema de agua potable de El Salvador: más de seis de cada diez metros cúbicos que produce no llegan a convertirse en agua facturada.
Los datos correspondientes a 2025 muestran que ANDA produjo 436.57 millones de metros cúbicos de agua potable, pero únicamente registró un consumo de 167.71 millones de metros cúbicos. La diferencia alcanzó los 268.86 millones de metros cúbicos, equivalentes al 61.6 % de toda el agua producida durante el año.
La cifra no significa que los 268.86 millones de metros cúbicos hayan sido literalmente robados. El concepto técnico utilizado es agua no contabilizada o agua no facturada, que incluye pérdidas físicas y comerciales.
Entre las causas señaladas por ANDA aparecen el deterioro y antigüedad de las tuberías, fugas en las redes de distribución, conexiones ilegales, robo de agua en hidrantes, problemas de medición y servicios que no son facturados.
Un volumen que representa cientos de millones de dólares
El impacto no es solamente hídrico. También representa una pérdida económica considerable para la institución estatal.
Un estudio de Fudecen, elaborado junto al Centro para la Defensa del Consumidor y la Asociación Popol Na, estimó que las pérdidas de agua de ANDA en 2023 representaron alrededor de 270.41 millones de metros cúbicos y un impacto económico estimado en US$455.3 millones anuales. El cálculo tomó como referencia, entre otros elementos, el costo de producción del agua estimado en US$1.38 por metro cúbico.

Si se utiliza únicamente ese costo de producción como referencia sobre los 268.86 millones de metros cúbicos no contabilizados en 2025, el valor económico del volumen perdido rondaría los US$371 millones. Esta es una estimación del valor del agua no contabilizada y no equivale necesariamente a una pérdida contable o a dinero que el Estado haya dejado de cobrar directamente.
La diferencia es importante porque una parte del agua puede perderse físicamente por fugas, mientras otra puede ser utilizada pero no registrada o facturada.
El problema viene de años atrás
La magnitud de las pérdidas no es nueva. En 2024, ANDA produjo aproximadamente 448.9 millones de metros cúbicos, pero facturó solamente 168.5 millones, dejando sin contabilizar alrededor de 280.4 millones de metros cúbicos, equivalentes al 62.5 % de su producción.
En 2022, la pérdida llegó a unos 279.7 millones de metros cúbicos, el 64.6 % de la producción de aquel año. ANDA atribuyó entonces el fenómeno al deterioro de las redes, conexiones ilegales, robo de agua en hidrantes y problemas de medición, entre otros factores.
La tendencia muestra que el problema tiene un fuerte componente estructural. Las pérdidas han permanecido alrededor del 60 % de la producción durante varios años.
Tuberías antiguas y conexiones ilegales
La infraestructura constituye uno de los principales factores señalados por la propia ANDA. El deterioro de tuberías antiguas provoca fugas que pueden mantenerse durante largos períodos antes de ser detectadas y reparadas.
Pero también existe una dimensión relacionada con las conexiones ilegales y el uso no autorizado del recurso. En agosto de 2026, seis personas, entre ellas cuatro exempleados de ANDA, fueron enviadas a juicio acusadas de participar en conexiones irregulares de agua y cobrar a usuarios por esos trabajos.
El caso evidencia que, además de las pérdidas físicas de la infraestructura, existe un componente de pérdida comercial y posible apropiación irregular del recurso que afecta los ingresos y la capacidad operativa de la institución.
Un desafío para las finanzas públicas
La reducción del agua no contabilizada constituye uno de los objetivos de los programas de modernización que ANDA desarrolla con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La institución reconoce como objetivo específico de su programa de fortalecimiento del sector agua y saneamiento reducir el monto de agua no contabilizada, además de mejorar la eficiencia energética y fortalecer la capacidad institucional.
El problema, por tanto, va más allá de una tubería rota o una conexión clandestina. Cada metro cúbico que se produce, se potabiliza y posteriormente se pierde representa agua que no llega a los usuarios y recursos que la institución deja de recuperar.
Con 268.86 millones de metros cúbicos no contabilizados solamente en 2025, el desafío para ANDA consiste en determinar cuánto corresponde realmente a fugas, cuánto a conexiones ilegales, cuánto a deficiencias de medición y cuánto a otros usos no facturados.
Resolver esa brecha permitiría no solo disponer de mayor cantidad de agua para la población, sino también mejorar la eficiencia financiera de la principal institución pública encargada del abastecimiento de agua potable en El Salvador.
Fuentes consultadas: datos estadísticos de ANDA, estudio de CDC y Asociación Popol información institucional de ANDA y BID.


