Por Alonso Rosales
Irán advirtió que podría atacar cables submarinos de comunicaciones, centros de datos e instalaciones de inteligencia artificial en Oriente Medio si se reanudan los enfrentamientos militares con Estados Unidos. La amenaza fue atribuida a Mohsen Rezaí, alto funcionario iraní y excomandante de la Guardia Revolucionaria.
La advertencia fue publicada por Associated Press el 11 de octubre de 2026 y recogida por Europa Press el 12 de octubre. Según las declaraciones difundidas por la televisión estatal iraní Press TV, Teherán considera que las instalaciones tecnológicas y los activos estadounidenses en la región podrían convertirse en objetivos en una nueva fase del conflicto.
Rezaí afirmó que, si la guerra vuelve a intensificarse, varios cables, centros de datos e instalaciones de inteligencia artificial podrían ser destruidos. También sostuvo que Estados Unidos posee activos de gran valor económico en el estrecho de Ormuz y que Irán dispone de capacidades militares que todavía no ha utilizado.
Europa Press informó que el funcionario valoró esos activos en más de dos billones de dólares. Esa cifra corresponde a la valoración atribuida a Rezaí y no a una estimación independiente del daño económico que produciría un eventual ataque.
La importancia de las redes digitales
Los cables submarinos de fibra óptica constituyen una infraestructura fundamental para las comunicaciones internacionales. Transportan datos utilizados por empresas, bancos, proveedores de servicios digitales y organismos públicos.
En un análisis publicado el 13 de octubre, Al Jazeera explicó que la vulnerabilidad de las conexiones entre Europa y Asia se concentra especialmente en el mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandeb. Según estimaciones de la firma de investigación TeleGeography citadas por el medio, más del 90 % de la capacidad de transmisión de datos entre Europa y Asia pasa por cables que atraviesan el mar Rojo.
La misma publicación señaló que los ataques contra centros de datos y empresas tecnológicas en Baréin y Emiratos Árabes Unidos durante la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya habían puesto de manifiesto los riesgos que afronta la infraestructura digital de la región.
El informe también recogió advertencias de especialistas sobre las consecuencias de una eventual ofensiva contra estas instalaciones, aunque distinguió entre la posibilidad de provocar interrupciones importantes y la capacidad de destruir sistemáticamente toda la infraestructura digital del Golfo.
Negociaciones estancadas y riesgo de una nueva escalada
Associated Press informó que las declaraciones de Rezaí se produjeron en un contexto de negociaciones estancadas. El funcionario iraní calificó de insuficiente la respuesta estadounidense a una propuesta de Teherán para poner fin a la guerra y señaló que todavía había cuestiones pendientes.
La advertencia sobre los activos digitales se suma así a las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte internacional de petróleo y gas.
Un ataque contra cables o centros de datos podría afectar las comunicaciones y los servicios tecnológicos de determinados países, dependiendo de las instalaciones dañadas y de la disponibilidad de rutas alternativas. Sin embargo, los medios consultados no presentan como un hecho demostrado que una ofensiva de ese tipo provocaría el colapso de la economía mundial.
Para América Latina y El Salvador, una escalada podría generar repercusiones indirectas a través de los precios internacionales de la energía, el transporte y las condiciones económicas globales. La magnitud de esos efectos dependería de la duración y extensión del conflicto.
La advertencia iraní coloca la infraestructura tecnológica en el centro de la confrontación geopolítica. Por ahora, lo confirmado por las publicaciones citadas es la amenaza de Teherán; sus posibles consecuencias siguen dependiendo de acontecimientos que todavía no se han producido.
Fuentes:
- Associated Press, 11 de octubre de 2026.
- Europa Press, 12 de octubre de 2026.
- Al Jazeera, 13 de octubre de 2026.
- Reuters, análisis sobre cables submarinos y el estrecho de Ormuz, 28 de abril de 2026.


