Redacción ContraPunto |
A tres años del ataque terrorista de Hamás que dejó unos 1.200 muertos y 251 personas secuestradas, familiares y sobrevivientes regresaron este miércoles a los lugares donde ocurrieron algunas de las escenas más graves de aquella jornada. El aniversario vuelve a poner en el centro el dolor de las víctimas, pero también las preguntas sobre las fallas de seguridad y la responsabilidad política del Gobierno de Benjamin Netanyahu.
Israel conmemoró este miércoles el tercer aniversario del ataque del 7 de octubre de 2023 con ceremonias, minutos de silencio y homenajes en comunidades del sur del país, en el antiguo sitio del festival Nova y en otros lugares marcados por la ofensiva de Hamás y otros grupos armados palestinos.
La jornada comenzó a las 6:29 de la mañana, la hora en que comenzó el ataque, cuando familiares, sobrevivientes y ciudadanos se reunieron para recordar a los fallecidos. En el sitio donde se celebraba el festival Nova, cerca del kibutz Re’im, se colocaron fotografías, flores y velas frente a los memoriales levantados en memoria de quienes fueron asesinados.
El ataque del 7 de octubre dejó alrededor de 1.200 muertos en Israel y 251 personas fueron tomadas como rehenes y llevadas a Gaza. Fue el ataque más mortífero sufrido por Israel desde su creación y desencadenó la guerra que durante los tres años siguientes transformó Gaza y tuvo consecuencias en todo Oriente Medio.
“Un día muy difícil”
En Kfar Aza, uno de los kibutz afectados por la incursión, los residentes realizaron una ceremonia en memoria de los muertos. Un listado con los nombres de las víctimas fue leído mientras los asistentes permanecían en silencio.
Zion Regev, dirigente comunitario de Kfar Aza, explicó que buena parte de los habitantes todavía permanece desplazada y que la comunidad continúa enfrentando las consecuencias del ataque.
“Es un día muy emotivo, es un día muy difícil para nuestra comunidad”, dijo Regev a Reuters durante la ceremonia.
En el antiguo lugar del festival Nova también se reunieron cientos de familiares y sobrevivientes. Allí murieron cientos de personas que habían acudido al festival de música electrónica.
Anya Davitashili, cuyo hijo Sean, de 25 años, murió durante el ataque, contó que continúa visitando el lugar porque allí siente una cercanía especial con él.
“Tengo un video de él bailando aquí que termina a las 6:29 de la mañana”, relató. “Está frente a mis ojos todo el tiempo”.
La memoria de los familiares también está acompañada por una sensación de ausencia que, tres años después, continúa formando parte de la vida cotidiana.
Katy Zohar, madre de una joven asesinada en el festival, dijo que intenta mantener vivo el recuerdo de su hija y que uno de sus mayores temores es olvidar su voz.
Netanyahu: “Continuaremos ajustando cuentas”
El primer ministro Benjamin Netanyahu recordó a las víctimas en un mensaje difundido este miércoles y afirmó que Israel continuará persiguiendo a quienes participaron en el ataque.
“En este día, la nación se une en el anhelo por nuestros seres queridos”, señaló Netanyahu. “Completaremos la misión; hemos ajustado cuentas y continuaremos ajustando cuentas con todos los asesinos”.
Netanyahu también había utilizado la conmemoración oficial realizada el lunes para advertir que Israel todavía tiene objetivos pendientes en la guerra y que quienes participaron en el ataque y el secuestro de rehenes serán perseguidos.
Pero las palabras del primer ministro no han cerrado el debate dentro de Israel sobre lo ocurrido antes y durante el 7 de octubre.
Familiares de las víctimas y sectores de la oposición continúan reclamando una investigación independiente sobre las fallas de seguridad que permitieron la incursión de Hamás.
El propio presidente Isaac Herzog ha pedido que se investigue lo ocurrido.
Durante la ceremonia oficial del lunes, Herzog sostuvo que el paso del tiempo no elimina la necesidad de determinar cómo ocurrió el ataque y pidió una investigación “con determinación, valentía y sin sesgos”.
Este miércoles, desde el lugar donde ocurrió la masacre del festival Nova, Herzog volvió a hablar de la necesidad de recordar a las víctimas y afirmó que Israel volverá a vivir y a celebrar.
“Somos una nación en agonía, pero estamos mostrando una enorme resiliencia”, dijo Herzog. También afirmó que Israel tiene derecho a defenderse y combatir el terrorismo, aunque agregó que el país “anhela la paz” y quiere que sus vecinos puedan vivir en paz.
La memoria también se convirtió en reclamo político
El aniversario ocurre apenas tres semanas antes de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, las primeras desde el ataque de 2023.
Por ello, las ceremonias de este año también están acompañadas por protestas y reclamos contra el Gobierno.
En Jerusalén, manifestantes se concentraron frente al Parlamento para exigir responsabilidades por los fallos de seguridad. Algunos portaban carteles con mensajes relacionados con las elecciones y con la exigencia de una investigación independiente.
Shaked Arrad, uno de los manifestantes, explicó a Reuters que la sociedad israelí necesita cambios y esperanza.
“Necesitamos saber que tenemos un Gobierno que se preocupa por el público y que no trabaja solamente para sí mismo”, afirmó.
La discusión sobre la responsabilidad del Gobierno también ha alcanzado directamente a las familias de las víctimas.
Yonatan Shamriz, cuyo hermano fue tomado como rehén y murió después de escapar de sus captores y ser confundido con un combatiente por soldados israelíes, afirmó que los familiares no permitirán que las autoridades evadan su responsabilidad.
Otros familiares han decidido participar directamente en la política. Al menos nueve israelíes pertenecientes a familias afectadas directamente por el ataque se presentan como candidatos en las elecciones de este mes. Algunos respaldan a Netanyahu y otros forman parte de partidos que buscan reemplazar a su Gobierno.
Eisenkot y Bennett recuerdan a las víctimas
Entre los dirigentes de la oposición que participaron en los homenajes estuvieron Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor, y el ex primer ministro Naftali Bennett.
Eisenkot acudió a un refugio situado cerca de Re’im junto a Shira Shapira, cuyo hijo Aner, un soldado que se encontraba fuera de servicio, murió defendiendo a personas que se habían refugiado allí durante el ataque.
Bennett, por su parte, acudió al lugar donde se celebraba el festival Nova y permaneció junto a familiares y amigos de las víctimas. Avigdor Lieberman visitó Kfar Aza.
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, eligió para la conmemoración un punto cercano a la barrera de separación con Cisjordania. Desde allí advirtió que Israel no debe repetir lo ocurrido el 7 de octubre y reclamó medidas contra la Autoridad Palestina.
Tres años después
El aniversario encuentra a Israel en una situación distinta a la de los dos años anteriores. Es la primera conmemoración desde el alto el fuego de octubre de 2025 y después del regreso de los rehenes que permanecían en Gaza.
Pero la herida del 7 de octubre continúa abierta.
En Kfar Aza, buena parte de los residentes todavía no ha regresado a sus hogares. En el lugar del festival Nova, los familiares siguen acudiendo a recordar a sus hijos, parejas, hermanos y amigos.
Y en el ámbito político, el recuerdo de aquel día se ha convertido también en una pregunta sobre el futuro del país: quién debe responder por los fallos que permitieron el ataque y qué dirección debe tomar Israel después de tres años de guerra.
Mientras las fotografías de los muertos vuelven a ocupar los lugares donde fueron asesinados, la sociedad israelí conmemora el aniversario entre el duelo, el trauma y un debate político que llegará hasta las urnas el próximo 27 de octubre.


