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domingo, 27 septiembre 2026

Alimentos más caros y remesas pierden fuerza: aumenta la presión sobre los hogares salvadoreños

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Por Redacción ContraPunto

El costo de los alimentos y la desaceleración de las remesas están configurando un escenario de mayor presión sobre la economía de los hogares salvadoreños, especialmente entre las familias de menores ingresos, que destinan una proporción importante de sus recursos al consumo básico.

Los datos más recientes muestran que la canasta básica alimentaria urbana alcanzó en agosto los $264.73 mensuales, un incremento de aproximadamente 5.6 % respecto al mismo mes de 2025, cuando su costo era de $250.79. Se trata, además, del segundo valor más alto registrado en 25 años por la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC).

El encarecimiento no ha sido uniforme. Entre enero y agosto de 2026, las hortalizas registraron un aumento de alrededor del 17 %, mientras los huevos subieron 9.4 % y las frutas 6.2 %, según los datos de la canasta básica. Otros productos alimenticios también han experimentado incrementos que reducen el margen disponible para otros gastos familiares.

Remesas crecen, pero a un ritmo mucho menor

A esta presión se suma la desaceleración de las remesas familiares, uno de los principales soportes del consumo salvadoreño.

Entre enero y agosto de 2026, El Salvador recibió $6,788.3 millones en remesas, según datos del Banco Central de Reserva (BCR) citados por Diario El Mundo. Aunque la cifra representa un aumento de 3.8 % respecto al mismo período de 2025, el ritmo es considerablemente menor que el registrado un año atrás, cuando las remesas crecían alrededor de 18.4 %.

Estados Unidos continúa siendo, con amplia diferencia, la principal fuente de estos recursos: de enero a agosto aportó más de $6,261 millones, equivalentes al 92.2 % del total recibido.

La desaceleración resulta relevante porque las remesas tienen un peso considerable en la economía salvadoreña. El Banco Mundial señala que el consumo del país ha dependido en buena medida de estos recursos y advierte que una eventual moderación de las remesas puede reducir el ritmo de disminución de la pobreza.

El problema no es solamente cuánto cuesta la comida

El encarecimiento de los alimentos tiene un impacto mayor sobre los hogares con menores ingresos porque una parte más elevada de su presupuesto se destina a alimentación.

FEWS NET ha advertido durante 2026 que el agotamiento temprano de las reservas alimentarias de algunos hogares, la mayor dependencia de los mercados y los precios de los alimentos básicos por encima de los promedios habituales están generando condiciones de estrés alimentario en diferentes zonas del país. El organismo ha señalado una situación particularmente delicada en áreas del Corredor Seco Oriental.

Esta situación puede traducirse en cambios en el comportamiento de las familias: comprar productos más baratos, reducir las cantidades adquiridas, recurrir al crédito o disminuir otros gastos para mantener la alimentación.

Datos divulgados recientemente a partir del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 señalan que 41.7 % de la población salvadoreña experimentó inseguridad alimentaria moderada o grave durante el período 2023-2025. Este indicador no significa que todas esas personas hayan pasado hambre, sino que enfrentaron dificultades para acceder regularmente a alimentos adecuados.

¿Está aumentando la pobreza?

Aquí los datos requieren una lectura cuidadosa.

No existe, con la información disponible hasta septiembre de 2026, evidencia oficial suficientemente actualizada para afirmar que la pobreza monetaria haya aumentado durante este año. De hecho, el Banco Mundial estimó que la pobreza habría disminuido de 29.6 % a 28.4 % en 2025, aunque también señala que una desaceleración de las remesas podría moderar esa tendencia en los próximos años.

Por ello, el escenario actual debe describirse más precisamente como un aumento de las presiones económicas sobre los hogares, y no necesariamente como un incremento ya comprobado de la pobreza.

El riesgo se encuentra en la combinación de varios factores: alimentos más costosos, menor velocidad de crecimiento de las remesas y una economía familiar que debe absorber mayores gastos sin que necesariamente aumenten los ingresos en la misma proporción.

Una economía familiar bajo presión

El contraste resulta significativo. Por un lado, las remesas continúan creciendo y siguen representando una fuente fundamental de ingresos para cientos de miles de hogares. Por otro, ese crecimiento se ha desacelerado notablemente, mientras el costo de la canasta alimentaria continúa en niveles históricamente elevados.

La situación plantea un desafío especialmente importante para las familias que dependen parcialmente de los ingresos enviados desde Estados Unidos. Una menor expansión de las remesas significa que el incremento de recursos disponibles puede ser insuficiente para compensar el aumento del costo de la alimentación y de otros bienes esenciales.

En este contexto, el comportamiento de los precios durante los próximos meses y la evolución de las remesas serán dos indicadores fundamentales para determinar si las actuales presiones sobre los hogares se traducen en un deterioro más amplio de las condiciones de vida.

Por ahora, los datos muestran una economía familiar sometida a mayores costos y con un respaldo externo —las remesas— que continúa creciendo, pero a un ritmo considerablemente menor. La evolución de la pobreza deberá medirse con las estadísticas oficiales correspondientes antes de establecer si esa presión se ha convertido efectivamente en un aumento de la pobreza nacional.

Fuentes consultadas

  • Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) — estadísticas de canasta básica e indicadores económicos.
  • Banco Central de Reserva (BCR) — datos de remesas familiares, citados por Diario El Mundo.
  • FEWS NET — perspectiva de seguridad alimentaria para El Salvador, marzo-septiembre de 2026.
  • Banco Mundial — panorama económico y evolución de la pobreza en El Salvador.
  • FAO y agencias de Naciones Unidas, datos sobre inseguridad alimentaria citados en el informe SOFI 2026.

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Redacción ContraPunto
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Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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