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martes, 9 junio 2026

Rush vuelve a los escenarios y nos recuerda cuánto hemos olvidado de la historia de la música | Ver videos

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Zarko Pinkas |

El regreso de la legendaria banda canadiense tras once años de ausencia también abre una incómoda pregunta: ¿cómo es posible que todavía haya personas que no sepan quiénes son?


Rush no es simplemente una banda de rock. Rush forma parte de ese reducido grupo de artistas que cambiaron para siempre la historia de la música popular. Si hubiera que mencionar algunas de las bandas más influyentes de todos los tiempos, nombres como The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelin, Pink Floyd y Rush aparecerían inevitablemente en la conversación. Discutir el orden sería válido; discutir su importancia histórica, no tanto.

Por eso resulta sorprendente cuando alguien pregunta, con absoluta naturalidad, quiénes son Rush. No se trata de una cuestión de gustos. Nadie está obligado a disfrutar el rock progresivo, ni siquiera a escuchar una sola canción de la banda. El problema aparece cuando se confunde el gusto personal con el desconocimiento cultural. No saber quién es Rush es parecido a no saber quién fue Elvis Presley, quiénes fueron The Beatles o qué representó Pink Floyd para varias generaciones de músicos. No es una falta musical; es una ausencia de referencias básicas dentro de la cultura contemporánea.

La situación se vuelve aún más llamativa cuando quienes desconocen estos nombres sí reconocen de inmediato a las estrellas del momento. No hay nada malo en escuchar música actual, pero una cultura saludable suma capas, no las reemplaza. Se puede escuchar a Bad Bunny, a Taylor Swift o a cualquier artista contemporáneo y, al mismo tiempo, conocer a las figuras que construyeron el camino que permitió la existencia de la industria musical moderna.

La historia de la música no comenzó con las plataformas de streaming ni con los algoritmos. Décadas antes ya existían artistas que transformaban la composición, la producción, la puesta en escena y la forma de entender el espectáculo. Rush fue una de esas bandas. Durante más de cincuenta años construyó una obra admirada por músicos, críticos y millones de seguidores alrededor del mundo.

Por eso su regreso a los escenarios después de once años de ausencia no es solamente una noticia para los aficionados al rock progresivo. Es un recordatorio de que existe una historia musical inmensa detrás de los éxitos del presente. Y también una invitación a mirar hacia atrás, colocar un disco en el tocadiscos —o buscarlo en cualquier plataforma digital— y descubrir por qué tres músicos canadienses lograron convertirse en una de las agrupaciones más respetadas e influyentes de todos los tiempos.


El pasado 7 de junio, la agrupación canadiense volvió oficialmente a los escenarios con un concierto en el Kia Forum de Inglewood, California, poniendo fin a más de una década de inactividad como banda de gira. El acontecimiento fue recibido con entusiasmo por miles de seguidores que llevaban años esperando volver a ver juntos a Geddy Lee y Alex Lifeson sobre un escenario.

La gira, anunciada originalmente el año pasado, ha experimentado una demanda tan elevada que sus organizadores ampliaron el calendario hasta superar las 50 fechas durante 2026. El recorrido se extenderá hasta diciembre y continuará en 2027 con presentaciones internacionales programadas en países como Argentina, Brasil, Alemania, Reino Unido, Italia, Suecia y Finlandia, entre otros.

Durante su primera presentación, Rush interpretó 24 canciones distribuidas en dos sets principales y un encore, ofreciendo un recorrido por algunas de las obras más emblemáticas de su extenso catálogo. El repertorio incluyó clásicos como “Xanadu”, “Limelight”, “Subdivisions”, “The Spirit of Radio”, “YYZ” y “Tom Sawyer”, además de una destacada selección de fragmentos de la suite “2112”.

En declaraciones previas al inicio de la gira, el bajista y vocalista Geddy Lee explicó que la banda trabajó inicialmente con una lista de 45 canciones antes de seleccionar el material definitivo. Según comentó, el desafío consistió en recuperar piezas complejas de interpretar y elegir aquellas que mejor representaran la trayectoria del grupo.


Uno de los momentos más emotivos de la noche estuvo dedicado al fallecido baterista Neil Peart, quien murió en 2020. Durante el concierto, Lee recordó la importancia de su compañero dentro de la historia de la agrupación y señaló que el regreso también tenía como objetivo rendir homenaje a su legado artístico.

La banda proyectó además un montaje audiovisual con imágenes y reflexiones del propio Peart sobre su carrera musical. En el material, el reconocido músico destacó la batería como una herramienta fundamental para construir su identidad y expresar sus principios artísticos a lo largo de décadas de trayectoria.

Para esta nueva etapa, Rush cuenta con la participación de la baterista Anika Nilles, cuya incorporación recibió el respaldo de la familia de Peart antes del anuncio oficial de la reunión.

Con una gira que se extenderá durante los próximos meses y un repertorio que variará en cada ciudad, el regreso de Rush se perfila como uno de los acontecimientos musicales más importantes de los últimos años. También sirve como recordatorio de que la historia de la música sigue viva y que algunas de sus páginas más brillantes continúan escribiéndose sobre los escenarios.


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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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