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sábado, 4 julio 2026

El día que Roque Dalton se convirtió en el primer salvadoreño en ganar el Premio Casa de las Américas

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Por Pablo Losana

Con el máximo reconocimiento otorgado a Carlos Santos en la categoría Literatura testimonial (2026), las letras salvadoreñas suman su sexto galardón en el prestigioso premio de la institución cultural cubana Casa de las Américas. El libro “La verdad en la garganta”, de reciente aparición, reconstruye el momento en que Roque se convierte en el primer salvadoreño en conquistar esa distinción; para ello, el autor toma como base un reportaje casi desconocido de la revista universitaria ´La pájara pinta´ del año 1969.

La lista de premiados, pero también de quienes fueron reconocidos con menciones, recomendaciones o siendo convocados a ser jurado del Premio Casa a lo largo de los años, constituye un verdadero mapa de la literatura comprometida en El Salvador del último medio siglo.

Además de Dalton, fueron premiados Manlio Argueta, en la categoría Novela (1977), por Caperucita en la zona roja; Claribel Alegría, en la categoría Poesía (1978), por Sobrevivo; Mario Lungo Uclés, en la categoría Ensayo histórico-social (1990), por El Salvador en los años 80: contrainsurgencia y revolución; Jorgelina Cerritos, en la categoría Teatro (2010), por Al otro lado del mar; y ahora Carlos Santos, en la categoría Literatura testimonial (2026), por Dr. Muerte: Confesiones.

Carlos Santos, ganador del Premio Casa de 2026, con el testimonio Dr. Muerte: Confesiones.

Más allá del premio principal, Dalton había sido reconocido con menciones por sus poemarios El turno del ofendido (1962), Los testimonios (1963) y Los pequeños infiernos (1966); también recibieron menciones la salvadoreña Liliam Jiménez, por sus ensayos Las condiciones de la mujer en El Salvador (1961) e Imagen socio-política de El Salvador (1963); José Humberto Velázquez, por su ensayo Temas Americanos (1961); y una recomendación Alfonso Hernández, por su testimonio León de Piedra (1982).

La presencia de salvadoreños en torno al premio Casa de las Américas se completa con la convocatoria para ser jurados a José Roberto Cea, en la categoría Cuento (1978); Alfonso Quijada Urías, en Poesía (1982); Tirso Canales, en Testimonio (1983); Mario Salazar Valiente, en Ensayo Histórico (1984); y Mauricio Orellana Suárez, en Cuento (2020).

La prestigiosa lista sumó, este año, a Carlos Santos, periodista y escritor, miembro de la plana de ContraPunto.

A continuación, brindamos el relato de la consagración de Roque Dalton con Taberna y otros lugares, en el año 1969, en un contexto de compromisos y anhelos de revolución.

La verdad en la garganta. La sombra de la CIA tras el asesinato del poeta Roque Dalton

Capítulo XVIII.

Las dificultades se rompen

con el pecho abierto

La Habana, 1969. Sábado 8 de febrero. Mientras se disipa el sopor del día, en el tercer piso del edificio estilo art déco donde funciona la Casa de las Américas, en el cruce de la Avenida de los Presidentes con la calle 3, barrio El Vedado, a casi nada del malecón, una pequeña multitud de escritores, artistas, poetas y periodistas estalla en vivas y aplausos. El guatemalteco Manuel Galich, vicedirector de la Casa, acaba de anunciar al ganador del premio anual que otorga la institución en la categoría ensayo:

—Comandante Héctor Béjar Rivera, cárcel de San Quintín, Lima, Perú.

Béjar es uno de los jóvenes peruanos a los que Cuba entrenó para enfrentar a la dictadura de su país. Lo apresaron cuando era el jefe del destacamento «Javier Heraud» del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El nombre de su grupo homenajea a un poeta guerrillero de 21 años acribillado por diecinueve balazos en 1963 tras una emboscada del Ejército. El ensayo premiado se titula Perú 1965: Apuntes sobre una experiencia guerrillera.

Haydeé Santamaría, directora de Casa, le pasa otro sobre a Galich para que lea el nombre del ganador del premio en la categoría poesía:

—Roque Dalton. El Salvador. Por su trabajo Taberna y otros lugares.

En primer plano: Manuel Galich, Roque Dalton y Haydeé Santamaría

Estalla una ovación mayor. A diferencia de Béjar, que está preso en Perú, Roque se encuentra en la sala. Se había presentado al concurso con el seudónimo Farabundo, en homenaje a Martí, el dirigente comunista de su país fusilado en 1932. El jurado eligió su trabajo de manera unánime entre 221 obras de todo el continente. El fallo destaca la «singular calidad lírica y alta fuerza expresiva de la obra» y la «avanzada representatividad de sus poemas en el contexto de la más actual expresión poética en lengua castellana». Sobre el autor, dice que «se trata de un poeta capaz de expresar con vigor lo histórico y lo íntimo en un solo y poderoso aliento». Roque, a sus 33 años, logra su premio más importante.

La siguiente obra premiada será una novela basada en las guerrillas bolivianas del año 1967 titulada Los fundadores del alba, escrita por Renato Prada Oropeza. En la categoría cuento ganará el chileno Antonio Skármeta, y otro peruano, Alonso Alegría, recibirá la distinción en el rubro teatro por su obra El cruce sobre el Niágara.

Pero esa noche el centro de la velada es Roque. Sus amigos de la revista La pájara pinta habían viajado desde San Salvador a La Habana especialmente para cubrir la premiación. Lo entrevistan ahí mismo. El testimonio del poeta saldrá en la edición impresa que poco después circulará por los pasillos universitarios de su país: «Actualmente mi vida sigue íntimamente ligada con la revolución. Pretendo ir apegando mi obra literaria a las necesidades de la revolución latinoamericana, que es el ámbito donde nos corresponde actuar».

Se explayará de mejor modo con Mario Benedetti, en una conversación que se publicará en la revista Casa de las Américas:

Todo lo que escribo está comprometido con una manera de ver la literatura y la vida a partir de nuestra más importante labor: la lucha por la liberación de nuestros pueblos. Sin embargo, no debemos dejar que este concepto se convierta en algo abstracto. Yo creo que está ligado con una vía concreta de la revolución, y que esa vía es la lucha armada.

Después del premio y de la edición de Taberna…, el poeta dedica más tiempo a los escritos políticos. Analiza en detalle el texto de su amigo francés Régis Debray, Revolución en la revolución. Lucha armada y lucha política en América Latina, que estaba recibiendo severas críticas por su apología a la guerrilla. El resultado es un extenso ensayo de doscientas páginas que Dalton publica en la revista Casa de las Américas con el título «¿Revolución en la revolución? y la crítica de derecha». El texto, explica el poeta, «pretende ser una defensa y una actualización de tales tesis [que sustentan la necesidad de la lucha armada] frente a las posiciones de ciertas organizaciones de izquierda latinoamericanas, como por ejemplo los partidos comunistas argentino y venezolano».

Dalton alimenta, de ese modo, las necesidades teóricas de una nueva izquierda que toma forma en América Latina. A lo largo de todo el continente, los partidos comunistas sufren desprendimientos de grupos de jóvenes que buscan vías más directas hacia la revolución.

En el horizonte está el ejemplo del Che, que había caído en combate pero había dejado, a la vez, un legado revolucionario ardiente. Su entrañable transparencia desafiaba la parsimonia anquilosada de los comunismos oficiales. Su querida presencia inyectaba pasión rebelde a toda una generación.

La Revolución cubana estaba ahí para recordarle a esos jóvenes que, más allá de la caída del Che en Bolivia, la toma del poder era posible. Los militantes miraban, además, las movilizaciones de masas de 1968 en París y en México. Los cuadros más formados tomaban nota de las experiencias de guerrilla urbana que surgían en Argentina y Uruguay.

En ese clima de sangre derramada y nuevos brazos dispuestos a enarbolar los fusiles para el combate, Casa de las Américas propone un rescate emotivo, histórico e ideológico de la figura del líder soviético Vladímir Ilich Uliánov, Lenin. A cien años de su nacimiento, convocan a poetas e intelectuales a escribir sobre él.

Roque se toma en serio la propuesta. Comienza a trabajar en la serie de textos que darán como resultado un poema-collage, tal como él lo define, que se publicará años después con el título Un libro rojo para Lenin. Escribe en la dedicatoria:

A Fidel Castro, primer leninista latinoamericano,

en el XX Aniversario del asalto al Cuartel Moncada,

inicio de la actualidad de la revolución en nuestro continente.

Escribirá parte de ese material durante los años siguientes, y lo terminará mientras se encuentre en plena preparación en la isla para asumir la lucha armada.

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El libro será presentado los días 18, 19 y 21 de mayo en la Universidad Don Bosco, en la Universidad de El Salvador (UES)  y en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), en San Salvador.

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Pablo Solana
Pablo Solana
Pablo Solana, escritor argentino, es editor en La Fogata Editorial y la revista Lanzas y Letras (Colombia). Colaborador de ContraPunto

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