Por Alonso Rosales
El puerto de Salalah, en el sur de Omán, fue escenario este miércoles de un ataque con drones que impactó varios tanques de almacenamiento de combustible, provocando un incendio de gran magnitud visible desde distintos puntos de la ciudad. Las autoridades omaníes desplegaron equipos de emergencia para intentar controlar las llamas y evitar que el fuego se extendiera a otras instalaciones del complejo portuario.
Según fuentes de seguridad citadas por medios internacionales, varios drones lograron alcanzar los depósitos de combustible mientras otros fueron interceptados por las defensas del país. Hasta el momento no se han reportado víctimas, aunque los daños materiales en la zona de almacenamiento petrolero son significativos.
El ataque ocurre en medio de la creciente escalada militar en Oriente Medio tras los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. En los últimos días, Teherán ha respondido con ataques con misiles y drones contra objetivos militares y energéticos en distintos puntos de la región del Golfo.
Autoridades portuarias confirmaron que, tras el ataque, varias operaciones en el puerto fueron suspendidas mientras se evaluaban los daños y se garantizaba la seguridad del personal y de las embarcaciones cercanas.
Desde Teherán, un portavoz militar iraní aseguró que el incidente en Omán está siendo analizado por las autoridades iraníes.
“Estamos investigando el incidente ocurrido en el país amigo, vecino y hermano de Omán. Lo sucedido resulta altamente sospechoso y requiere una investigación completa”, declaró el portavoz militar iraní citado por medios regionales.
Por su parte, el gobierno de Omán informó que las fuerzas de seguridad han activado todos los mecanismos necesarios para monitorear la situación y reforzar la defensa de sus infraestructuras estratégicas.
El puerto de Salalah es uno de los principales centros logísticos y energéticos del océano Índico y un punto clave para el comercio marítimo en la región, por lo que el ataque ha generado preocupación internacional sobre la seguridad de las rutas energéticas y el posible impacto en los mercados globales de petróleo.
Analistas señalan que este incidente podría marcar una nueva fase en la expansión del conflicto regional, que ya afecta rutas marítimas, puertos y la infraestructura petrolera del Golfo.


