por Alonso Rosales, analista internacional
El presidente Donald Trump y su Consejo de Seguridad Nacional se encuentran evaluando una amplia gama de opciones de respuesta contra la República Islámica de Irán, en medio de una severa represión que, según organizaciones de derechos humanos, ha dejado más de 538 muertos y miles de detenidos en las protestas que sacuden al país desde fines de diciembre de 2025.
Contexto de las protestas y la represión
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre de 2025 como protestas contra la profunda crisis económica y la devaluación del rial, pero rápidamente se convirtieron en un desafío directo al régimen clerical gobernante. A medida que las concentraciones pacíficas se extendieron a diversas ciudades, las fuerzas de seguridad iraníes incrementaron su respuesta, instaurando apagones de internet, empleando fuerza letal contra los manifestantes y procediendo a detenciones masivas.
Opciones que evalúan Trump y su Consejo de Seguridad Nacional
La administración Trump aún no ha tomado una decisión final, pero fuentes oficiales han señalado que el presidente ha sido informado sobre una variedad de posibles respuestas, que van desde medidas diplomáticas y económicas hasta intervenciones más agresivas.
1. Acciones diplomáticas y sanciones
- Endurecimiento de sanciones económicas: una opción que podría implicar nuevas sanciones dirigidas contra figuras clave del liderazgo iraní, instituciones financieras y sectores estratégicos de la economía para asfixiar la capacidad del régimen de financiar la represión interna y sus programas militares.
- Presión internacional: coordinación con aliados occidentales para elevar la condena de violaciones de derechos humanos y buscar resoluciones en foros multilaterales que aíslan aún más a Teherán.
2. Operaciones no militares
- Ciberataques y operaciones encubiertas: estrategas del Consejo de Seguridad Nacional han considerado opciones que incluyen ataques cibernéticos contra infraestructuras críticas del Estado iraní o capacidades de respuesta interna, sin desplegar tropas, para debilitar la capacidad de represión.
- Apoyo logístico o informativo a la oposición: incrementar el flujo de información al pueblo iraní y apoyar a líderes opositores desde el exterior, aunque esta opción implica riesgos de acusaciones de injerencia.
3. Opciones militares
- Ataques selectivos contra objetivos estratégicos: entre las posibilidades más discutidas figuran bombardeos específicos en Teherán u otras instalaciones estratégicas —incluidas instalaciones no estrictamente militares— con el objetivo de imponer costos al régimen iraní por el uso de violencia contra civiles.
- Amenazas de acción directa: Trump ha emitido advertencias públicas insinuando que Irán “sufriría mucho” si continúa la violencia contra manifestantes, y fuentes señalan que se incluyó en los análisis del Consejo la posibilidad de ataques a puntos estratégicos que envíen un mensaje disuasorio.
Hasta el momento, no se ha informado públicamente de despliegues adicionales de tropas estadounidenses en la región ni de una decisión final sobre acciones militares.
Respuesta del Gobierno de Irán y del Ayatollah Khamenei
El gobierno iraní ha reaccionado con firmeza tanto a las protestas internas como a la retórica de Trump:
1. Deslegitimación de las protestas
El líder supremo, Ayatollah Ali Khamenei, ha definido las manifestaciones como producto de la “influencia de agitadores respaldados por Estados Unidos y Occidente”, y ha afirmado que Irán no retrocederá ante la presión interna o externa.
2. Advertencias de represalias
Altos funcionarios iraníes y miembros del parlamento, como Mohammad-Bagher Ghalibaf, han advertido que cualquier agresión estadounidense o de sus aliados podría convertir bases militares estadounidenses e israelíes en “objetivos legítimos” de respuesta iraní, incluidas rutas marítimas estratégicas en Oriente Medio.
3. Intensificación de la represión
En paralelo, las autoridades iraníes han intensificado la represión contra las protestas dentro del país, calificando a los manifestantes como “terroristas” y aplicando sanciones internas severas, incluidas amenazas de pena de muerte en casos de violencia contra el Estado.
Escenario y riesgos
La administración estadounidense enfrenta una disyuntiva estratégica: por un lado, la presión doméstica y de aliados para actuar en defensa de los derechos humanos; por otro, el riesgo de que cualquier intervención externa —militar o no— pueda fortalecer la narrativa del régimen iraní de injerencia extranjera, consolidando su base de apoyo interno.
A su vez, la respuesta iraní y sus amenazas de represalia regional elevan el riesgo de escalada militar en el Medio Oriente, una zona ya marcada por tensiones prolongadas entre Teherán, Washington e Israel.
FUENTES , TELEMUNDO , LA NACION , FRANCE 24


