Por Alonso Rosales
La Vigesimosegunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos (XXII) limita explícitamente que “ninguna persona podrá ser elegida para el cargo de Presidente más de dos veces”.
Esa enmienda fue ratificada en 1951, y hasta ahora no ha sido anulada ni modificada.
Expertos legales consultados con ocasión de rumores de un tercer mandato —como el profesor de Derecho constitucional Wayne Unger — señalan que cualquier desafío a ese límite fracasaría, y que la Corte probablemente lo invalidaría.
Para cambiar ese límite sería necesario aprobar una nueva enmienda constitucional, lo que implica un proceso muy exigente: dos tercios del Congreso o una convención de estados + ratificación en ¾ de estados.
Por eso, la idea de que Trump o alguien más pueda simplemente “extender” su presidencia sin una reforma constitucional no tiene base legal seria.
Qué dicen los reportes recientes sobre este tema
En un artículo reciente, se evalúa que aunque Trump ha hablado públicamente de la posibilidad de un tercer mandato —o de “métodos” para lograrlo— la ley es clara: la XXII Enmienda lo prohíbe.
Para aprobar un cambio que permitiera un tercer mandato, se propuso una resolución en el Congreso de EE. UU. que aumentaría el límite de reelecciones. Pero expertos coinciden en que una reforma así tiene pocas probabilidades de éxito en el contexto político actual.
En ese contexto, algunos analistas advierten que hablar de una extensión del periodo presidencial simplemente “porque sí” ataca lo esencial del equilibrio constitucional: la prohibición de que alguien se eternice en el poder.
Si no existe una decisión de la Corte que apruebe la extensión del mandato, que refleje un hecho concreto: simplemente no hay tal cambio constitucional.
Las notas recientes de prensa sobre la Corte Suprema se refieren a otros asuntos —como la ciudadanía por nacimiento, límites al poder de jueces para suspender órdenes ejecutivas, nombramientos, etc.— no a la reelección o extensión del mandato.
Aptitudes legales, precedentes constitucionales y declaraciones públicas coinciden en que un tercer mandato sin reforma constitucional no tiene validez.
FUENTES . REUTERS, CONGRESO.GOV


