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lunes, 18 de octubre del 2021

SUPERTRUMP

SUPERTRUMP

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No me refiero al grupo musical, al caballo entre la década de los 70´s y los 80´s, llamado Supertramp, muchos lo recordarán; sino al personaje que el pasado 8 de noviembre ganó las elecciones a la presidencia del paí­s más poderoso del mundo, y por tanto, del paí­s más poderoso de El Salvador. Sí­, ya sé; dicen que El Salvador tiene su soberaní­a; incluso lo dice la constitución, pero la cosa es si lo dice el presidente del paí­s más poderoso de El Salvador. No es la primera vez que hablo de este personaje, y, muy probablemente, no será la última. De momento, lo que el futuro presidente del paí­s más poderoso de El Salvador ha prometido es expulsar a entre dos y tres millones de indocumentados con problemas con la justicia norteamericana.

Supongo que la mayorí­a de ellos no son salvadoreños, pero supongo también que, entre la minorí­a, un grupo destacado lo forman salvadoreños. Y sí­, ya sé, la mayorí­a de salvadoreños son honrados y van solo a trabajar para mantener a sus familias en el Salvador, como la mayorí­a de mexicanos y la mayorí­a de otros paí­ses latinos. Pero la minorí­a que causa problemas es suficientemente significativa como para que muchos norteamericanos tiendan a generalizar el problema a los inmigrantes en general, lo cual parece inaudito, tomando en cuenta que Estados Unidos es un paí­s construido con y por inmigrantes (no siempre voluntariamente) como material de construcción, y, a la vez, como maestros de obra.

Lo que el señor Tump ha hecho en su campaña electoral es detectar y explotar esa sensación de inseguridad que ha ido creciendo durante años en gran parte de la sociedad norteamericana, y que permanecí­a subconsciente porque cualquier manifestación racista o xenófoba no es permitida en Estados Unidos, aunque al señor Trump sí­ le fue permitida sin penalización alguna. Ello ha dado pie a que gran parte de la sociedad se haya manifestado en el mismo sentido; no públicamente, claro, porque no todos tienen los privilegios del señor Trump, pero sí­ en secreto; en el secreto del voto, que ese es privilegio de todos.

La inseguridad de la que hablo tiene dos fuentes bien identificadas y muy diferentes entre sí­. Una es la inseguridad por la amenaza terrorista, y apuntan claramente a la comunidad musulmana. Y es claro que una inmensa mayorí­a de esta comunidad son inmigrantes que buscan simplemente su oportunidad en el paí­s de las oportunidades, y que no supone amenaza alguna, pero existen también argumentos para sospechar que una pequeña minorí­a de esa comunidad sí­ pueda suponer una amenaza, y, aunque para las autoridades pueda resultar más fácil identificarlos, para la sociedad no. Y serí­a bueno para todos que la mayorí­a de esa comunidad se manifestara abiertamente en contra de su propia minorí­a sospechosa, generarí­a confianza, pero eso es algo que no sucede.

La otra fuente de inseguridad, la que nos atañe a nosotros, apunta a la comunidad latina. Seguro que nosotros, como latinos, somos capaces de entender muy bien la inseguridad que se refiere a la comunidad musulmana, pero me temo que no tan fácilmente somos capaces de entender la que nos atañe a nosotros. ¿Por qué la inmigración latina genera inseguridad? Hace algún tiempo el señor Trump decí­a que somos traficantes de droga, criminales, violadores”¦ y no sé cuántas cosas más. Lo decí­a de los mexicanos, pero sabemos que para los norteamericanos, del rí­o Grande hacia el sur todos somos mexicanos.

Por supuesto que semejante afirmación es tan errónea y ofensiva como decir que todos los árabes son terroristas. Sin embargo, es claro también que tienen argumentos para sospechar que una pequeña minorí­a de la comunidad latina sí­ pueda suponer una amenaza en ese sentido. Argumentos hay de sobra. Veamos, en cuanto al tráfico de droga, desde los años 80 no hay más que ver de dónde viene, por dónde entra, y quienes la distribuyen para entender dicha amenaza. En cuanto a la criminalidad y las violaciones, naturalmente que la mayorí­a de latinos no son criminales ni violadores, pero ¿No habrá una minorí­a suficientemente significativa en situación de riesgo de cometer crimen o violación?

Pensemos un poco. Esa es una situación bastante habitual en nuestros paí­ses latinos, no lo vamos a negar; en ciertos niveles sociales demasiado habitual; casi forma parte de su subcultura. Y precisamente es de esos niveles sociales de donde proceden la mayorí­a de los inmigrantes indocumentados. Y emigran sin más que lo puesto, pero incluyendo su cultura, sus hábitos, y su, generalmente, escasa instrucción. Una vez en Estados Unidos, la brecha educativa, la barrera lingí¼í­stica, y, sobre todo, la situación de ilegalidad que les obliga a vivir, en alguna medida, ocultos, les dificulta enormemente la posibilidad de entender que en el nuevo paí­s las cosas son de una forma muy distinta, y adaptarse a la misma. Es un tema que da para mucho y hablaré más de él.

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Margarita Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicólogía Médica, Psiquiatrí­a infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
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