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lunes, 29 de noviembre del 2021

Historia de El Salvador en Washington DC: Lilo González

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Por Grego Pineda (*)

La historia y evolución de la nación salvadoreña, está vinculada, ineludiblemente, a la emigración de sus hijos e hijas a Los Estados Unidos de América. Más de dos millones de compatriotas vivimos en la Unión Americana. Entonces, para conocer y comprender la historia contemporánea es imprescindible acercarnos a las comunidades salvadoreñas y focalizar algunos de sus personajes destacados.

Respecto a la zona metropolitana de Washington DC, es necesario recurrir al legado musical y poético del cantante y compositor Víctor Alirio González, conocido por su nombre artístico «Lilo Gonzalez», quien con su lírica reflexiva y solidaria ha derribado barreras y ha hermanado a la comunidad latina y a ésta con las demás. Su trayectoria artística ha construido puentes de entendimiento. Esto último en beneficio de la imagen y comprensión de la salvadoreñidad en USA.

Lilo es profesor normalista, nació en el pueblo Armenia de Sonsonate de la República de El Salvador en 1957 y emigró a Los Estados Unidos de América en 1981. Eran tiempos de guerra en su país, cuando se refundaba la nación con las armas y nobles ideales. Lilo enarbolaba el sueño de una matria amorosa que abrazara a todos sus hijos por igual y no una patria excluyente y condenatoria. Pronto fue perseguido y tuvo que emigrar.

González llegó a la zona Este y su diafragma sensible vibró y se desgarró con lo que vivía la colectividad. El encarnó los más sagrados ideales, dolores, esperanzas y angustias de toda una generación de compatriotas. Y luego los cantó y fue la voz de un fenómeno social que sucedía no solo en Washington DC, sino en otros Estados donde sus hermanos se protegían de miedos, traumas y de la muerte. Por eso es importante Lilo, porque su canto refracta el llanto y abandono, pero también la esperanza que redime.

El tiempo ha sido benigno y Lilo ha envejecido junto a una época crucial para la inmigración salvadoreña. Hablar de la conocida migración de la guerra, cuyas motivaciones fueron persecución y violencia política, es todavía desconcertante y doloroso. Aún sigue la diáspora, pero llegan a una ciudad ya conquistada por la salvadoreñidad que anida en el imaginario colectivo.

Alienta saber que los archivos de periódicos y noticieros, libros y la historia oficial de Washington DC, reúnen testimonios y evidencias de aquella época, cuando los salvadoreños comenzaron a llenar las calles washingtonianas, tiempos donde la extrañeza y desamparo los obligó a organizarse y luchar por abrirse espacio entre la cosmopolita ciudad y establecerse para el resto de vida. La gesta tuvo líderes sociales y Lilo aglutinaba con su canto e inspiración.

Lilo cantando en actividad de hispanos frente al Capitolio

En el Distrito de Columna es difícil ignorar a la Comunidad salvadoreña por ser numerosa y estar diseminada en Virginia y Maryland. Y porque su aporte ciudadano, económico, cultural y político está presente en la vida cotidiana norteamericana. Su imagen positiva la han forjado mujeres y hombres que supieron estar a la altura de las exigencias y desafíos, no sin sacrificio; y el icónico disco compacto «A Quien Corresponda…» reúne el más sentido homenaje de Lilo, entre otras, con la canción «Ningún Ser Humano Es Ilegal».

Ahora los tiempos compensan con creces a esa generación de veteranos que, por lo mismo, son valiosos para sustentar la historia de la Comunidad salvadoreña en USA. Y es que, la segunda generación o los que vinieron niños, están dando un rostro renovado al legado recibido de sus padres. Es el caso de Lilo Gonzalez, cuyos hijos, binacionales, también destacan como artistas: Lilo Gonzalez Jr., en el Rock, con meritoria trayectoria. Y Camilo González-Sol, destacado músico con estudios académicos en composición clásica.

Y como el tema es por demás interesante, consulté a la Doctora Jeannette Noltenius, presidenta de la Casa de la Cultura El Salvador y reconocida gestora cultural de la zona, quien opina que «Lilo Gonzalez representa la creatividad, dulzura y esperanza de nuestro pueblo.  Su conexión con lo bello del ser humano hace que los niños y jóvenes le escuchen con júbilo y atención.  ¡Lilo es un cantautor de alma y Corazón!».

Finalmente, el reconocido escritor salvadoreño-estadounidense Neris Amilcar Hernández, quien migró el mismo año que nuestro cantautor, pero residente en Los Ángeles, California, expresó que: «Es interesante que muchos de los paisanos no hemos oído de Lilo y su legado musical. Hasta ahora que lo mencionas en Facebook y lo busqué y ahí está: un gran artista con una larga trayectoria, con un amplio reconocimiento que los extranjeros saben más de su historia que los mismos salvadoreños».

Lilo, en 1990, destacó en el Festival OTI y en los premios Billboard. También ha ganado 5 premios WAMMIEs en el área metropolitana. Y se ha presentado en el Kennedy Centers’ Millenium Stage, en el New York Lincoln Center, en la inauguración de la presidencia de Clinton y muchos otros lugares y eventos importantes. Concluimos en que, sin el aporte de Lilo Gonzalez, la historia de la Comunidad salvadoreña sería silenciosa, triste y desolada.

Lilo cantando frente al Capitolio: foto de Ross Wells. Invito a escuchar y conocerlo más en http://www.lilogonzalez.com

(*) Magíster en Literatura, Abogado y Notario y escritor.

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Grego Pineda
Escritor salvadoreño y columnista de ContraPunto
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