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viernes, 22 de octubre del 2021

Familia es un sentimiento

Lo interesante de la familia no es su definición, sino su funcionamiento; ello determinará qué tan sanas están las "células de la sociedad"

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En el anterior espacio habí­amos dejado un debate abierto sobre cómo definir el concepto de familia, y habí­amos señalado la dificultad de dicha tarea al existir tantas y tan complicadas versiones de lo que puede entenderse por familia. Parece obvio que tratar de abarcar todas las situaciones familiares posibles en una sola definición no nos va a conducir a nada concreto. Cada quién podrá dar su definición y probablemente será acertada en parte, pero a la vez incompleta, al mismo tiempo que subjetiva.

Sin embargo, sí­ hay un elemento clave que da vida a una familia y que le permite funcionar como tal, y es el sentimiento común de familia, y de integración y pertenencia de cada miembro a dicha familia. Todos hemos escuchado decir muchas veces que alguien “es como de la familia”, o a un grupo sin ví­nculos de sangre decir “somos como una familia”; incluso a los miembros de las maras decir “la mara es mi familia”. Están destacando la importancia de dicho sentimiento aun cuando no haya ningún ví­nculo legal o sanguí­neo. Por otro lado, existen personas con ví­nculos sanguí­neos directos, e incluso formando una familia legalmente constituida, en las que, por diversas razones, dicho sentimiento es muy débil o inexistente. En tal caso, difí­cilmente pueden funcionar como familia.

Por ello, no creo que sea interesante dedicar demasiado espacio a tratar de definir lo que es familia, si no es únicamente para reconocer la ambigí¼edad del concepto general, y por tanto, aceptar la realidad de las múltiples y a veces complicadas versiones de familia que existen. Lo interesante no es la definición, sino el funcionamiento de la familia en cualquiera de sus versiones, porque ese funcionamiento es el que va a determinar qué tan sanas están las “células de la sociedad”, y, por tanto, qué tan sana está la sociedad.

Algunos estarán pensando: “Bueno, si en las maras hay sentimiento de familia, ¿cómo pueden ser tan nocivas para la sociedad?”. Es que el sentimiento de familia es básico para una familia sana, porque ese sentimiento es el que impulsa el apoyo mutuo y la transmisión de valores para la integración en la sociedad. Pero ¿Qué pasa si esos valores transmitidos no son valores sanos, sino todo lo contrario? Pues pasa que el propio sentimiento de familia va a apoyar y fortalecer la integración de esos antivalores en la sociedad. O sea, no es problema de sentimiento, sino de valores. Y ¿Por qué tienen esos valores? Bueno, en el futuro habrá espacios en los que hablaremos de ello, porque es más que obvio que tiene que ver con el tema de la familia.

Ahora bien, articulo inicial  de presentación lo titulaba “Al rescate de la familia”, y si hay tantas versiones de familia, ¿A cuál de todas ellas me refiero? Pues me refiero a cualquiera capaz de funcionar efectivamente como familia en la que exista sentimiento entre todos sus miembros, una transmisión de valores socialmente aceptables y una formación y proyección social adecuada, con objeto de ser un valor y no una carga para aportar a la sociedad en la que se está integrado. Esa es la familia que quisiera rescatar.

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Margarita Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicólogía Médica, Psiquiatrí­a infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España; colaboradora de ContraPunto
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