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El rechazo chileno: el político pierde, el poeta gana. Derrota total para Boric

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Conozca a los GANADORES y PERDEDORES del plebiscito en Chile, y la aparición de una nueva fuerza política en Chile organizada por un profesor de literatura que decidió el aplastante triunfo del RECHAZO"

Por Hans Alejandro Herrera Núñez


Derrota total para Boric. Una cosa es perder con 5% o hasta 10% en una elección, en que algún margen tienes para negociar, pero perder con más del 23%, eso elimina la negociación. Conoce a los perdedores del plebiscito más publicitado en el mundo, y quién ha ganado en Chile para sorpresa de todos.

Derrota histórica

Y no solo Boric perdió.

Hasta el momento el único padrón dónde ganó el Apruebo fue en los chilenos en el extranjero. En todo el país, en todo Chile sin excepciones ganó el Rechazo. Incluso en regiones tradicionalmente de izquierda como Santiago o Valparaíso, y esto a pesar del apoyo de Bachelet en la franja del Apruebo o la intromisión de Boric durante la campaña, lo único significativo que sacaron fue enterarse que Bachelet no pesa nada, y no gobernar, para Boric, sale caro, demasiado caro.

La derrota de la izquierda más progresista es solo comparable en términos futbolísticos a la goleada que le dio Alemania a Brasil de 7 a 1 en su propio mundial de fútbol. Derrotas electorales de este tipo son raras en política. En el plebiscito que sacó a Pinochet en 1988, la diferencia fue de unos 10 puntos incuestionables incluso para una dictadura, pero lo de anoche es una diferencia DESCOMUNAL de más de 20 puntos inapelables para cualquiera democracia.

Por otro lado ayudó el silencio de la derecha para que ganará el rechazo, la cual cosechó una victoria transversal, para centro izquierda y la derecha. Especialmente la centro izquierda más concertacionista que salió robustecida.

Los perdedores entre los perdedores

Una lucha por territorios, sólidas alianzas de cristal, celos, chantajes, arreglos, y por su puesto traiciones. Y no estoy hablando de la mafia sino del frente amplio que llevó al poder al presidente Boric, una alianza cuyos extremos son los auténticos derrotados de un plebiscito histórico.

Y el derrotado por antonomasia es el duro Partido Comunista chileno. El cual desde un principio impulsó una agenda constituyente sin consensos ni consesiones. Una Constitución así, como la que fue la plebiscitada ayer, terminó por hundir un trabajo de dos años de la Convención. Y es que la tentación para el PC, pero también para Boric y la nueva camada de políticos chilenos provenientes de las protestas estudiantiles de 2011, fue una tentación más alta que el Aconcagua. Como Pablo Iglesias en su momento con Podemos, creyeron hacer historia y tocar el cielo, para acabar golpeándose con una dura dosis de humildad: la realidad.

La tentación fue grande, porque desde el diseño de la Convención hace año y medio, con cuotas como las de origen indígena, sumado a la reducción de la derecha y centro derecha hasta un mínimo de un tercio de la Convención Constituyente, la izquierda y los grupos más extremos se volvieron soberbios, perdieron conexión con la realidad y fueron demasiado lejos con una Nueva Constitución en que no cabían ni siquiera la mayoría de los chilenos, sino que el mismo concepto chileno se diluía peligrosamente en una plurinacionalidad forzosa.

Carta blanca es lo que creyeron tener los grupos indígenas, feministas radicales, pero sobre todo el PC que los impulsaba. Y en verdad tenían el poder absoluto. Y el poder absoluto, como se dice en Perú, da soroche. El resultado todos lo conocemos.

El partido comunista apostó sus fichas y Boric le hizo caso. Ahora lo más probable es que Boric o se desembaraza del PC o se hunde el gobierno más rápido que la Esmeralda sin Pratt.

Y es que la derrota de ayer puede beneficiar a Boric para tener la oportunidad de recomponer gabinete y acercarse a la centro izquierda, en especial con el Partido Socialista, que también salió muy magullado, y que sin embargo ha de moderarse y dar un sostén de moderación al divagante gobierno de Boric. Un gobierno que se está descomponiendo más rápido, en solo medio año, que el caótico gobierno de Castillo en Perú. Pero Perú con o sin Castillo sigue caminando, pero Chile sin un gobierno que gobierne no solo no camina sino que ya entró en recesión este mes. Boric tendrá que decidir si gobierna o se hunde. De momento el PC ha de volver a una situación de marginalidad política muy pronto.

Otro perdedor, pero con más vistas a ganador dentro del gobierno de Boric, es el PS. El Partido Socialista es culpable y vencido por ofrecer su lealtad a la alianza entre izquierdas durante la Convención antes que ser crítica. Esa lealtad le salió caro, porque la única lealtad es hacia con el pueblo, y el PS sí pudo moderar el proyecto constitucional en su momento y aún así no lo hizo, pues el PS es como dirían los Prisioneros de Chile, “nunca quedas mal con nadie”. Sin embargo el PS podría encabezar el gobierno de Boric, o lo que queda de este, porque precisamente esta es la suerte de la mediocridad.

Otros vencidos, además de los grupos más extremos, son Bachelet, quien apoyó sin crítica el proyecto de la nueva Constitución. También lo es Lagos, quien mantuvo una actitud ambivalente cuando todo Chile demostró no serlo en este plebiscito. Y aunque no lo parezca otro vencido fue la misma derecha chilena. No por perder votantes, sino por no crecer, Kast o Parisi participaron poco, y gracias a Dios se quedaron callados. Porque así la vocería principal quedó en manos de la centro izquierda articulada por Warnken a través de Amarillos por Chile. De esta manera la victoria fue transversal, pero de escasa ganancia para la derecha que no se lleva necesariamente un incremento en la preferencia electoral, aunque si la satisfacción de darle una paliza a Boric, y ese es el justo pago a la mezquindad.

Otros perdedores son los políticos extranjeros. Está fue una elección con una evidente interferencia internacional que iba desde Petro, el presidente de Colombia que declaró anoche que en Chile “revivió Pinochet”, lo cual es un insulto a la inteligencia de todos los chilenos que votaron NO. Políticos de Izquierda de Argentina, pasando por senadores del partido demócrata de EE.UU. apoyaron con vehemencia al Apruebo (que te apoyen los senadores del partido gobernante del Imperio, eso ya no es intervencionismo, sino una vulgar muestra de imperialismo), así como políticos de España e incluso de Perú, dónde la salada lideresa de la izquierda progresista Verónica Mendoza, apoyó vía Twitter al Apruebo. Como fuera, estas no fueron elecciones exclusivas de Chile, sino un medir fuerzas de una izquierda continental en avance y demasiado soberbia. Y es que el plebiscito de ayer no era otra cosa que una batalla cultural más dentro de una Globalización que busca hacer de Chile su cabeza de playa, con la que penetrar en Latinoamérica una serie de valores y modos de vida que no parecen ser compatibles con el sentir general de los latinoamericanos. De modo que la Agenda Global 2030 también es otro perdedor de anoche.

Otro perdedor y el más grande de todos es la prensa internacional, que no aprendió del Brexit ni de la elección de Trump en 2016. Desde el comienzo y durante todo el proceso de la campaña del plebiscito, medios como El País, DW, BBC y un largo etcétera vendieron el Apruebo cómo algo casi indiscutible, solo un día antes DW ya tanteaba la posibilidad de una posible y estrecha probabilidad de victoria del rechazo. Lo de la prensa extranjera fue de una parcialidad grosera. Catalogaron y catalogan al día de hoy después de los resultados, que la victoria del Rechazo es un regreso a la Constitución de 1980 Pinochet, como lo hace El País de España hoy. Eso más que inexactitud es una mentira, es cierto que hasta que no haya nueva Constitución, Chile ha de manejarse por la todavía vigente Constitución de 1980, pero el proceso constituyente chileno continúa, solo que ahora obliga a pensar y hacer lo que no se hizo desde un comienzo: hacer consensos. Porque la política de lo que se trata es de dialogar, lo otro, lo contrario es la guerra y esa solo acaba en la paz de los cementerios.

Cristian Wanken, un poeta para los políticos

Dejar atrás las divisiones y exclusiones del pasado, ese parece ser el mensaje de alegría que dejó el plebiscito de anoche en Chile que se ha vuelto el país de un nuevo fenómeno político: los amarillos.

En el marco de una transformación política profunda en Chile, la victoria del rechazo no se puede endosar a la derecha de Kast o Parisi, quienes jamás quisieron una nueva Constitución; más bien el ganador es el gran impulsor del movimiento de Rechazo: Cristian Warnken.

Cristiano demócrata y con el corazón a la izquierda (Warnken votó por Boric el año pasado), la aparición de Cristian Warnken en el proceso fue decisiva.

“Los hijos de los que votaron por el NO en 1988 elegimos el rechazo como nuestro nuevo NO” fueron algunas de las declaraciones de manifestantes anoche en las celebraciones por la victoria del Rechazo. Pero también significó “la derrota de la soberbia y de la cancelación, del ser funado” como decía Warnken al saber los resultados del plebiscito.

Pero, ¿Quién es Cristian Warnken?

Sobrino de Enrique Lihn, nieto de una poetisa, el Cristian creció durante el apagón cultural de la dictadura, la suya fue la generación del plebiscito que votó NO a Pinochet y devolvió Chile a la democracia. En los 90 este profesor de literatura amante de la poesía condujo el programa La belleza de pensar. Cristian Warnken durante más de 20 años se dedicó a entrevistar además de al robalibros de Roberto Bolaño, al icono del Boom latinoamericano Mario Vargas Llosa, al pesado de Jodorowsky, a Isabel Allende, al Padre Ibáñez Langlois, sacerdote del Opus Dei y el último de los grandes críticos de la poesía chilena del siglo XX. En fin, Cristian Warnken entrevistó a casi todos los que en arte, pero en literatura sobre todo, han dejado algo en nuestro continente.

Pero como todo hombre también conoció el dolor. Cómo fue la perdida de Clemente, su eterno niño de 3 años que falleció en una piscina el día de Noche Buena. Perder un hijo en vísperas de Navidad, y seguir adelante… eso lo saben pocos.

La actitud soberbia de la Convención llevo a Warnken a meterse de lleno a la política. Sin temor a ser calificado de derechista o facho por los bien pensadores, Warnken logró aglutinar un movimiento ciudadano honesto: Amarillos por Chile. Con 70 mil adherentes en apenas seis meses, Amarillos es el movimiento columna que articuló al Rechazo como un auténtico Frente Amplio que llevó a Chile a pensar bien su futuro y no dejarlo en manos de los políticos.

Escuchar a Cristian hablar de poesía es reconocer a alguien lúcido y amante de la belleza. Chile es un país de poetas. Neruda, Mistral, Parra. Solo una victoria tan bella como la de anoche se podría entender no desde la polarización y la riña, sino más bien de la esperanza en el sueño, de pensar para actuar. Y sobre todo aprender de la historia. Porque la diferencia entre Warnken y Boric yace en que Warnken aprendió de la experiencia de Salvador Allende, mientras Boric pareciera solo buscar repetir el mismo desastre. Y ese es precisamente el significado de la belleza de pensar.

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto
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