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lunes, 26 de julio del 2021

Cansancio de vivir

¿Y cómo puede alguien estar tan cansado de vivir como para desear ya morir?

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Dedicaba un espacio anterior a introducir la propuesta de Holanda de legalizar la eutanasia para personas que estén cansadas de vivir, aun cuando no estén fí­sicamente enfermas. Parece que ya hemos ido aceptando un poco la idea de la eutanasia en el caso de enfermos terminales, pero suena escandaloso tener que aceptarlo también en el caso de personas que ni siquiera están enfermas, pero nos olvidamos de que el sufrimiento no es solo fí­sico; el hecho de desear la muerte porque ya se está cansado de vivir, y ya no hay perspectivas de recuperación es suficiente argumento para diagnosticar una enfermedad psí­quica irreversible y terminal. Nadie que no sufre desea morir.

¿Y cómo puede alguien estar tan cansado de vivir como para desear ya morir? Esa es una pregunta que no deberí­amos hacerles a ellos, sino a nosotros mismos. ¿Qué estamos haciendo como sociedad para que haya cada vez más personas mayores agotadas y sin deseo de vivir? La respuesta es muy simple: hemos construido un mundo para los jóvenes (y no para todos), en el que los mayores no tienen cabida. En el mercado laboral solo tienen cabida los jóvenes; hemos aprendido a sobrevalorar el dinero, el sexo, el poder, la energí­a, la belleza, la brillantez, la rapidez, la habilidad, particularmente con las nuevas tecnologí­as”¦ precisamente todo aquello que las personas mayores no pueden ofrecer. Y nos hemos acostumbrado a la cultura de “usar y tirar”; usamos lo que nos es útil, y lo marginamos o descartamos cuando ya no lo necesitamos o nos estorba.

La propia desestructuración y disfuncionalidad de las familias contribuye también a esa marginación. Construimos relaciones familiares y humanas en las que prima el placer, el consumismo y el status; y trabajamos y hacemos lo que sea para cumplir con ello, de modo que difí­cilmente podemos dedicar la atención adecuada ni siquiera a nuestros hijos. ¿Y nuestros mayores? Bueno, para ellos ya no queda nada de tiempo. ¿Es tan difí­cil entender por qué cada vez más personas mayores tienen la sensación de no tener cabida en la sociedad, y quieran escaparse de ella?

Todos dirán que entonces habrí­a que cambiar todo eso”¦ Pues sí­, claro; de hecho, no habí­a que haber construido un mundo así­, pero eso es lo que hemos hecho; eso es lo que hay. Y no debemos mirar hacia afuera buscando a los culpables de haber hecho un mundo así­. El mundo así­ lo hemos hecho cada uno de nosotros desde dentro de nuestras propias familias. La persona mayor cansada de vivir generalmente no se siente así­ porque ahora el mundo es así­, sino porque su propia familia es así­. La persona mayor que se siente aceptada e integrada en su familia o en su cí­rculo í­ntimo no tiene deseo de morir.

Y de todos los que sienten algún remordimiento, o dicen que habrí­a que cambiar todo eso, solo alguno hará algún intento, pero la gran mayorí­a solo lo dice y luego mirará para otro lado, y, llegado el momento hará un viaje a Holanda, para un familiar, o para uno mismo, como solemos hacer con los abortos. Creamos y permitimos el problema y luego nosotros mismos nos escandalizamos y prohibimos las soluciones que cada quien busca espontáneamente para solucionarlo. Pura hipocresí­a. Los holandeses son más francos, y por eso se les critica.

¿Y cómo puede alguien querer ayudar a morir a otra persona? Es una cuestión de conciencia. Habrá muchos que nunca lo harí­an porque no están de acuerdo, lo cual es muy respetable, o bien porque, aun estando de acuerdo, no tengan el valor de hacerlo, lo cual es muy comprensible. Quien lo hace debe tener una increí­ble empatí­a y valor, pero no creo que esté atentando contra nada ni contra nadie. Está simplemente ayudando a otra persona a cumplir su deseo, su último deseo, lo cual también es muy respetable. Los holandeses ya tienen la suerte de poder elegir entre las diferentes opciones respetables y comprensibles.

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Margarita Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicólogía Médica, Psiquiatrí­a infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
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