Amistad

Juan del Carmen Ramírez |

Te ofrezco mi hombro por si quieres descansar, mi mano si quieres que te sostengan, un pañuelo infinito para enjugar alguna lagrimilla, también mi oído para escuchar tu voz que quiere salir a romper el silencio.

Mira en este lugar, hay paz, hay tiempo, hay ternura y un espacio azul lleno de estrellas y luceros, también si lo prefieres un verde valle con aguas cristalinas que dejan ver las piedras de colores del fondo, una brisa suave que acaricia el rostro, cierra los ojos y respira profundo, esto es felicidad, un recreo para el alma, que necesita sanar, de tantas cosas que no siempre comprendemos, pero que son parte de la vida, mira tengo un cofre, con las primeras palabras de mis hijos, con sus primeras risas y sus primeras preguntas, tú también tienes ese cofre, hay recuerdos alegres y triste así los da la vida, no todo es rosa ni todo oscuro, hay tonos medios, hoy podemos navegar en un velero incansable por el mar de nuestra vida y ahí está todo lo vivido, las risas, los llantos, los amores y desamores todo es una lección que nos hizo más fuertes, más comprensivas y gracias a ese navegar hoy podemos decir lo hice, pude y lo logré,viví lo que me tocó vivir y sin quejas de lo que pudo ser y no fue, ahí está todo.

Un resumen que tiene la verdad y sin pena poder decir hice todo por amor y mi conciencia está tranquila si fallé en algo pido perdón, la vida consiste en dar sin esperar recompensa, pero tenemos en la despensa del alma muchos frascos de buenos recuerdos y cajitas con algunos secretos, esperemos siempre lo mejor aunque estemos en un valle solitario, por ahora te doy un abrazo de algodón suave pero sincero, que entibie tu corazón y el mío, que esto no sea nuestra última conversación sino la continuación de muchas confidencias más. Te quiero mucho.