Se sentó en su sillón preferido, era cómodo y era su lugar secreto, todos tenemos un lugar secreto puede ser físico o imaginario, se sentía incómoda, le habían quitado un derecho había sido hallada culpable y había sido castigada. ¿El delito? Lo desconocía le pusieron un candado por donde se expresaba y miraba el mundo ¿Era justo?
Juana Ramírez Salgado |
Se sentó en su sillón preferido, era cómodo y era su lugar secreto, todos tenemos un lugar secreto puede ser físico o imaginario, se sentía incómoda, le habían quitado un derecho había sido hallada culpable y había sido castigada. ¿El delito? Lo desconocía le pusieron un candado por donde se expresaba y miraba el mundo ¿Era justo?
No. No lo era, algo tan absurdo e inexplicable, y pensó me importa lo que he perdido, cosas importantes personas, recuerdos, pensamientos y dolía, nunca pensé que yo pudiera hacer daño, no es mi estilo pero si reconozco que no me gusta la mentira ni la injusticia, a mi edad ya las cosas no importan lo mismo, de todo se saca una lección y recordó su antigua reflexión “Todo lo que hice o dije fue de corazón”.
No se arrepintió de nada porque no sabia de qué arrepentirse. Se dijo soy una mujer mayor con mucho camino recorrido dolores, perdidas, materiales y las que más duelen las humanas, he caminado a rastras y he logrado erguirme me sangraron las rodillas y el corazón nadie sabe lo que guarda la gente en su mochila , solo él que la carga conoce el peso, decepciones van y vienen y sobran abandonos, pero ahi están las aspirinas mentales que calman cualquier dolor, la vida es una continua enseñanza, y lo único que se es que hay que levantarse como sea ponerse un suero espiritual, secarse las lágrimas esbozar una sonrisa y seguir mientras hay vida hay porque luchar y la derrota no debe existir en nuestro léxico.
Y como dijo el doc. Fran Suárez ” La verdad siempre sale a luz”.