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lunes, 17 de mayo del 2021

Alejandro Molina Lara

En reconocimiento por sus logros como dirigente sindical, FENASTRAS, la federación sindical vinculada a la izquierda, lo eligió como secretario de organización. Ya en la mira de las fuerzas de seguridad, tuvo que escapar dos atentados.

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Alejandro Molina Lara, uno de los sindicalistas mas destacados en la historia centroamericana, murió en Los Ángeles, el 17 de diciembre. Nació en la ciudad de El Carmen, La Unión, El Salvador, el 20 de mayo, 1944. A una edad joven, aprendió a soldar y en 1966 consiguió trabajo con Mariscos El Salvador, una empresa camaronera en Puerto El Triunfo, Usulután. Dentro de pocos años, Alejandro, gracias a su espíritu militante y valentía se había convertido en un dirigente del Sindicato de la Industria Pesquera [SIP]. Alejandro se dedicó a impulsar una campaña de afiliación entre las trabajadoras jóvenes, las peladoras y las empacadoras de  la empresa. Las mujeres constituían la mayoría de empleados en la planta y, por consecuencia, eran indispensables para cualquier movilización sindical de importancia. En 1974, dirigió la primera huelga legal en la historia del país. Tuvo un gran éxito ya que luchaba por demandas necesarias para las mujeres que trabajaban desde el centro de primeros auxilios hasta el cafetín. Pero sobre todo ayudó a abrir espacios para que las mujeres pudieran expresarse y tomar en medida el poder sobre sus vidas. Su mas grande éxito fue obtenido, en agosto de 1979, en una huelga contra Pezca S.A. al otorgarle un status como permanentes a las obreras eventuales quienes representaban el 40% de la fuerza laboral. Fue elegido secretario general del SIP cinco veces por mayorías abrumadoras.

En reconocimiento por sus logros como dirigente sindical, FENASTRAS, la federación sindical vinculada a la izquierda, lo eligió como secretario de organización. Ya en la mira de las fuerzas de seguridad, tuvo que escapar dos atentados. Fue arrestado cuatro veces; la última en la sede de FENASTRAS, el 15 de enero 1981; fue torturado durante varios meses. Y gracias a una campaña internacional fue liberado y en agosto del mismo año salió en exilio a los Estados Unidos. En 1982, emprendió una campaña de solidaridad con sus compañeros presos, en la cual visitó docenas de sedes sindicales, desde las minas de West Virginia hasta las de Arizona.

Consiguió  trabajo como soldador en una fábrica de hilos industriales. Participaba activamente en el sindicato, United Electrical Workers, y en pocos años fue elegido como presidente de su local 1421. En 1998, dirigió una huelga exitosa en la Industrial Wire Company, en que los obreros, casi todos latinos, ganaron un aumento del 30 por ciento y pago completo por las horas extras.

En fin, Molina Lara fue un gran dirigente sindical en ambos países y nunca perdió el interés en el movimiento en su país natal.

No podemos hablar de sus logros como sindicalista sin hablar del hombre que Alejandro era: una persona con un gran corazón, una gran empatía con los mas desposeídos, muy carismático, y una gran sonrisa para todos.

Deja cuatro hijos, Alejandro Molina, Saúl E Molina, Evelyn Rivera, Carlos E Molina, su querida compañera, Noemí Parada, y 15 nietos. line-break">

Molina Lara una de las figuras principales en la película, Puerto El Triunfo:  https://archivomesoamericano.org/media_objects/r207tp34z

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