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martes, 19 de octubre del 2021

“A los jóvenes siempre les ha gustado tener sexo con maduras”

El testimonio de la escritora británica, Wendy Salisbury, quien saltó a la fama por publicar sus experiencias sexuales con hombres más jóvenes

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¿Qué haces cuando eres madre de dos hijas y a los 42 años de edad fracasa tu segundo matrimonio? Muchas mujeres habrí­an dado una tercera oportunidad al amor, y otras, desencantadas, habrí­an decidido no ver nunca más a un hombre. Wendy Salisbury decidió tomar un camino muy diferente, y comenzar a experimentar en el sexo con hombres mucho más jóvenes que ella. No se quedó ahí­, sino que además, decidió poner negro sobre blanco todas sus experiencias, sin escatimar en detalles. Toda su experiencia se recoge en Sextraordinaria. Los diarios privados de una mujer madura, y que en un primer momento no era más que un diario privado que Salisbury decidió publicar “por si inspiraba a otras mujeres a hacer algo distinto con su vida”.

Desde el primer capí­tulo, es cierto que Salisbury hace cosas muy distintas (y mucho más atrevidas) a las que cabrí­a esperar de una mujer de su edad. Actualmente cuenta con 66 años, pero su libro habla de su experiencia durante el último cuarto de siglo, en el que ha tenido unas cuantas relaciones con jóvenes a los que llegaba a sacar 30 años. “¿Que por qué los prefiero? Es obvio”, se rí­e cuando se le pregunta sobre sus preferencias. “No necesitan ninguna ayuda. Además, me siento joven cuando estoy con alguien más joven. Que ellos quieran estar conmigo es un cumplido. Y cuando se marchan para seguir su vida, espero que se acuerden de mí­”.

Si estás escribiendo una historia tan personal, no puedes callarte nada. Quizá resulte sorprendente la cantidad de jóvenes con los que Salisbury se ha cruzado a lo largo de su vida, pero como ella misma señala, “a los hombres jóvenes siempre les han interesado las mujeres maduras. Y muchos hombres maduros me han contado lo importante que fueron para ellos sus experiencias con mujeres mayores cuando eran jóvenes”. Muchos han criticado a Salisbury por no andarse con rodeos a la hora de detallar los encuentros sexuales que aparecen en sus libros, a lo que ella responde que ha querido satisfacer la curiosidad del lector, ya que considera que “es normal que quiera saber más. Si escribes una historia así­, tan personal, no puedes utilizar elipsis”.

La liberación a los cuarenta (y a los cincuenta y a los sesenta)

La veteraní­a es un grado, dice el refrán, y Salisbury parece estar dispuesta a demostrarlo por todos los medios posibles. “Soy la prueba de que se puede vivir la plenitud sexual a partir de los cuarenta“, presume. Sin embargo, de la lectura de Sextraordinaria no se descubre a una mujer fácil, dispuesta a encamarse con cualquiera, sino que precisamente llama la atención la dignidad con la que se comporta frente a sus parejas y las altas expectativas que tiene de ellas. “El libro puede servir también de lección para los hombres”, explica. “No siempre ha sido divertido, he tenido experiencias que me han herido mucho”.

Es el caso de algunos personajes que aparecen en la novela, como Philip, un antipático personaje que no logra conquistar a Salisbury y que se presenta como “tremendamente orgulloso”. “Hay muchos hombres así­, sobre todo de mi edad. Los hombres mayores sólo hablan de sí­ mismos. De su negocio, de su coche, de su equipo de fútbol, de sus éxitos en la vida”¦ Porque eso les hace parecer más grandes. He pasado noches en restaurantes en las que no he hablado nada. Como son de otra época, piensan que tienen más valor los hombres que las mujeres”. Algo que los diferencia de los más jóvenes, que afirma que se interesan por ella y la preguntan por su carrera, sus viajes y por su vida. “Para Philip, no era más que un juguete”, concluye.

Lo más importante para ser feliz y mantener tantos amantes, asegura, es no enamorarse. “Con el amor viene la locura, y eso puede llegar a ser muy difí­cil, ya que los jóvenes quieren seguir viviendo su vida, no quedarse con una única mujer. Hay que pensar que es como un viaje, ellos pasan por tu vida. Si te diviertes, bien, y cuando se marchan, tienen que dejarles que se vayan. Ellos tienen su vida por delante, yo no”. A pesar de ello, asegura que sigue viéndose con algunos de sus antiguos amantes, y con otros mantiene una cordial relación de amistad. “Me alegra, porque eso quiere decir que signifiqué algo en sus vidas”.

El hombre ideal para la mujer veterana

Sumergirse en los diferentes capí­tulos de Sextraordinaria ““uno por cada hombre, y hay 21″“ no es sólo hacerlo en una novela de tintes eróticos, sino también en la psique de una mujer que sabe muy bien lo que quiere (y lo que no). ¿Cuál es la virtud que ha de tener un hombre para conquistar a Salisbury? “Ser un poco romántico. Las mujeres somos como flores, necesitamos agua, aunque sea una gota. Con un piropo, aunque sea decir “˜me gusta tu pelo hoy”™, podemos florecer. Es muy importante para nosotras, aunque muchas veces los hombres no se den cuenta”.

Me dicen que tengo que controlarme y encontrar un hombre de mi edad. ¿Qué broma es esa? Wendy también tiene claro lo que no quiere, como se pone de manifiesto a lo largo de la novela: “Un hombre que no me respete. La vida suele dar más poder y responsabilidad a los hombres, pero las mujeres también tenemos valor aunque seamos amas de casa y no trabajemos en una oficina. Sin embargo, cada vez hay más mujeres en puestos importantes”. Y que pueden elegir entre un mayor número de hombres; ver a alguien como ella con un chico joven no impacta tanto como hace 30 años. “Antes, la mujer tení­a que estar con un hombre entre dos y siete años mayor que su pareja, es lo que se esperaba. Además, ahora vivimos más tiempo, por lo que hay cada vez más mujeres divorciadas o cuyos maridos han muerto. ¡Así­ que hay que hacer algo con todo ese tiempo libre!”.

A pesar de la aceptación que existe por parte de la sociedad a la sexualidad femenina (“leer en el metro Cincuenta sombras de Grey es ahora como exhibir una insignia”, opina Salisbury), la veterana amante sigue viéndose discutida por los amigos de su edad. “Me dicen que tengo que controlarme y encontrar un hombre de mi edad. ¿Qué broma es esa? Todas ellas quieren estar en pareja, pero yo soy distinta¡Me divierto tanto que no quiero parar! He tenido dos matrimonios y dos divorcios, y sé bien lo que estar con una persona. Quiero tener libertad y más vida social”. Pero, ¿qué opinan sus hijas de esto? “No han querido leer el libro. Las dos están casadas y me han dado cinco nietos. Veo que no siempre son felices, algo que ocurre con todas las relaciones. Mi madre tampoco lo quiso leer, estaba orgullosa de que lo hubiese escrito pero no de su temática”.

Del Cordobés a George Harrison

La vida de Salisbury no ha sido, desde luego, común. Perdió la virginidad con Manuel Bení­tez, “El Cordobés” y alternó con los Beatles y los Rolling Stones en el bullicioso swingin”™ London de mediados de los sesenta. “Por aquel entonces, Londres era la capital del universo en lo que respecta a la música. Conocí­a a un amigo que tení­a relación con la industria musical y me presentó a los Beatles. Salí­ muchas veces de fiesta de ellos, estaban siempre rodeados de chicas”. ¿No intentó ligar ninguno de ellos con la joven Wendy? “Sí­, George Harrison, pero yo preferí­a a John Lennon. Era muy diferente a los demás, pero estaba casado, aunque sus managers no querí­an que se supiese, para mantener la ilusión entre las chicas de que algún dí­a podrí­an estar con él. Sigo manteniendo el contacto con Ringo Starr, que vive en Mónaco”.

El Cordobés era una figura tan grande que tení­as enamorarte necesariamente de él. ¿Cómo recuerda aquellos años en los que se enamoró del torero, más de medio siglo más tarde? “Lo conocí­ en 65, cuando trabajaba como intérprete de Dominique Lapierre y Larry Collins, que habí­an editado “¦O llevarás luto por mí­. Viajamos durante unos seis meses con el Cordobés y su cuadrilla. Yo tení­a 19 años, y ya era aficionada a los toros. Supongo que me enamoré. Era un tí­o con mucha personalidad. Era una figura tan grande que tení­as que interesarte necesariamente por él”.

Pero a pesar de la fogosidad de aquella primera experiencia, su vida sexual pronto encontró un freno cuando se casó por primera vez. “Al volver a Inglaterra, me casé con 21 años, y no me separé hasta los 42. Así­ que estuve casada durante toda mi juventud, fueron matrimonios difí­ciles y poco felices. Cuando me divorcié empecé a vivir la vida al revés, porque estaba soltera pero ya no era joven“.

De hecho, Salisbury considera que no fue hasta los ochenta cuando comenzó a experimentar de forma más activa con el sexo. “En los sesenta, a pesar de la libertad sexual, era joven y no me atreví­a a hacer muchas cosas”. A pesar de ello, la autora, que también trabaja como anticuaria, no cree que las mujeres deban seguir necesariamente su modelo, aunque le haya funcionado. “Mi vida no es la de todas las mujeres. Unas no quieren, otras no se atreven o no tienen confianza”¦” De una cosa sí­ está segura: de que no espera ya ningún gran amor junto al cual pueda envejecer. Porque lo que importa en el amor, según Salisbury, es “no tener las expectativas muy altas”.

Ví­a: El Confidencial.

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