Panorámica del terreno antes de la intervención con el sistema MIAF
Texto y Fotos: Wilfredo Díaz / Facultad de Ciencias Agronómicas UES
Investigadores del departamento de Fitotecnia de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador, desarrollan el proyecto, “Agronegocio y clústers rurales autogestionarios e inclusivos: Sostenibilidad alimentaria, resiliencia climática y educación de la ciencia para sistemas técno-agroecológicos del corredor seco de Centroamérica”, Proyecto 3-GT, Segunda fase de los sistemas MIAF.
Implementar este sistema agrícola de producción y su adopción por los agricultores, fortalecerá la producción agrícola de nuestro país.
Ayudará a la seguridad alimentaria de El Salvador, Guatemala y Honduras, que actualmente se ve afectado por las condiciones
climáticas en todo el corredor seco. Esta segunda fase: “Proyecto 3-GT”, es financiada por la International Development Research Centre-IDRC y la Secretaría General del Consejo Superior Universitario Centroamericano CSUCA, por un periodo de un
año. El proyecto inició el 2026 y finaliza el 2027, beneficiando a docentes, investigadores, estudiantes de la UES y agricultores del
país.
La novedad del proyecto, es implementar un sistema agroecológico en parcelas de los agricultores, cultivando árboles frutales, granos
básicos, hortalizas y especies alimenticias intercaladas. Este sistema agrícola, desde el 2000 se implementó en México, por el Instituto
Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Colegio de Postgraduados (COLPOS), generando 80 módulos MIAF y cada año se incrementa, por su éxito en generar alimentos y adopción por los agricultores de ladera.
En el 2023, se hicieron las primeras parcelas en la Estación Experimental y de Prácticas de la UES, como pruebas piloto y vitrinas
tecnológicas, teniendo resultados positivos. Ahora, con agricultores del departamento de la Paz, Zacatecoluca, está en marcha. Antes de
aplicar este sistema agrícola, investigadores del Alma Mater, hacen visitas técnicas, estudios de suelo, para recomendar y sugerir al
agricultor, los asocios más óptimos a sus condiciones y se incorpore a este tipo de siembra, lo cual trae grandes beneficios por la
diversificación de cultivos.
La técnica consiste en sembrar árboles frutales a un metro de distancia por árbol. Estos se podan y orientan en la siembra, uno a la
izquierda y el otro a la derecha, para evitar su entrecruzamiento y formar un seto vivo en curvas a nivel, que servirá para evitar la
erosión y cuando crezcan, toda la barrera reciba el sol fomentando la producción y cosecha de la fruta.
La UES, impulsa proyecto agrícola MIAF, con agricultores del país, para enfrentar la crisis y seguridad alimentaria Investigadores,
docentes y estudiantes del departamento de Fitotecnia de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador, implementan técnicas agrícolas científicas, para ayudar a los agricultores del país. Fidel Parada Berrios, ingeniero agrónomo y especialista en árboles frutales, asegura que este proyecto incluye cultivos de fruta, granos básicos (maíz-frijol) y hortalizas.
“Desde el Alma Mater, desarrollamos el proyecto, “Agronegocio y clústers rurales autogestionarios e inclusivos: Sostenibilidad
alimentaria, resiliencia climática y educación de la ciencia para sistemas técno-agroecológicos del corredor seco de Centroamérica. Esta
es la segunda fase del sistemas MIAF y la tercera parcela con agricultores de la Paz y la primera en San Rafael Cedros, Cuscatlán.
Nos permite desarrollar la producción agroecológica de cultivos frutícolas en asocio con maíz, frijol, sorgo, ajonjolí y hortalizas,
ayuda a no depender solo de granos básicos en monocultivos, fomentando la diversificación y garantizando la seguridad alimentaria,
nutricional y sostenibilidad, frente al cambio climático”.
“Esta técnica, nos permite incorporar árboles frutales que resisten a sequías como el mango, jocote, anona, nance, entre otros, que soportan suelos de ladera y cultivos, que se les pueda aplicar riego como el limón pérsico. Lo novedoso de este sistema, son las parcelas agroecológicas, que se siembran a un metro de distancia en curvas a nivel, para que haga la función de barrera vivas, evitando la erosión hidrológica y eólica del suelo ”.
“La idea de implementar este sistema con los agricultores, es que conozca otras formas de cultivos y que no se queden con las cosechas
tradicionales, más ahora con el cambio climático, que obliga tener opciones de siembras de todo tipo en un solo terreno y durante el año.
En esta ocasión, hemos establecido 400 arbolitos de limón pérsico y 200 de anona a cuatro agricultores de las zonas mencionadas. Esta técnica, se ha aplicado en sus parcelas porque son idóneas para esta fruta”, asegura el ingeniero Parada Berrios, especialista en fruticultura.
El Alma Mater, tiene un equipo de investigadores, técnicos, docentes y estudiantes, que aportan sus conocimientos científicos a los
agricultores, para que implementen nuevos sistemas de producción agrícola, lo cual son esenciales para tener alimentos todo el año. Por
el momento, los investigadores del proyecto del Alma Mater, ya realizaron cultivos de limón pérsico, anona, plátano, entre otros.
Roher Alfaro, agricultor del departamento de la Paz, agradece la ayuda técnica, que la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador, le proporcionó para instalar el sistema agroecológico y MIAF en su parcela. Le donaron y establecieron 200 árboles de anona.
“Debido al cambio climático, que vivimos y el poco cultivo de granos básicos que se hace en el país, junto a mi familia tomamos la
iniciativa de crear los terrenos en un bosque agro forestal, con árboles nativos, frutales y promover el turismo. Es importante,
mantener viva esta zona para disfrutar la naturaleza y ver la cantidad de animales, que habitan en el lugar como venados, cusuco, oso
hormiguero, tacuazines, conejos, cotuza, garrobo, gavilanes, coyotes, gato montés entre otros”.
“Cuando llegué a este lugar hace cinco años, era un desierto, no habían árboles frutales, la gente se dedicaba a sembrar maíz y a la
molienda de caña, encontramos un terreno rocoso, arcilloso y barrialoso. Aún se mantienen los hornos donde colocaban las gigantes
ollas para preparar el dulce de atado. Ahora tenemos una tierra muy bondadosa, todo lo que hemos sembrado se ha pegado. Con estos 200
árboles de anona, tendremos grandes resultados”, concluye el agricultor Roher Alfaro.