El Abono lombriz, alternativa para la agricultura ecológica, medio ambiente y cambio climático.

Texto y Fotos: Wilfredo Díaz / Facultad de Ciencias Agronómicas UES.

Este abono orgánico es 100% natural. Se prepara con lombriz roja californiana, estiércol de animales, desechos de hortalizas, hojas secas, frutas y verduras. Ese pequeño gusano, consume biorresiduos, transforma la tierra a color oscuro y produce nutrientes para todo tipo de cultivos. 

Es un fertilizante natural y no tiene mal olor. Se obtiene del arduo trabajo, que hacen las lombrices en descomponer los materiales orgánicos. Aporta nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio, además de mejorar la tierra y cultivos.

El abono de lombriz, nace en 1936 en Los Ángeles California, Estados Unidos, con el médico e investigador Dr. Thomas Barrett. Estudió técnicas para criar lombrices, transformar los desechos en fertilizantes y recuperar suelos con poco nutrientes. En los años 70, se perfeccionó, industrializó y popularizó el manejo ecológico de los residuos orgánicos en el mundo.

Esta técnica, beneficia al medio ambiente, cambio climático, ecología y agricultura. Mejora la tierra, equilibra el potasio, no quema la raíz y las protege de plagas. Estudiantes de tercer año de la carrera de Ingeniería Agronómica de la Universidad de El Salvador, trabajan en la elaboración de este abono orgánico natural en los viveros, que ellos hacen como prácticas profesionales, para aplicarlo en las plantas y cultivos.    

Los futuros profesionales, preparan las cajas donde pasarán las lombrices californianas por tres meses. Le colocan un plástico al fondo, lo perforan, para drenar el líquido y oxigenar a las diminutas, medianas y grandes lombrices. Ya en el depósito, le colocan estiércol de bovino, agua y las mezclan con cuidado para no lastimarlas.

Después de mezclarlas, las colocan en bloques para que la lombriz sea ordenada al comer el estiércol. Los desechos naturales, deben estar húmedos para facilitar su alimento. Cuando las cajas se llenan de abono, se tapan por las aves y hormigas, que llegan a comérselas.  

Cada semana, verifican las cajas para ver si están sanas, comiendo y produciendo abono natural. En ese periodo, la lombriz se alimenta, pone huevos, nacen, crecen, se reproducen y mueren naturalmente. Tienen un cuidado especial, para que no mueran de calor y se reproduzcan con éxito.          
Cuando está listo el abono, con cuidado y paciencia sacan las lombrices y las trasladan a otra caja, para iniciar un nuevo proceso de producción de fertilizante natural. Lo ponen a secar, se cuela y se aplica en plantas y cultivos del vivero de la UES, que ellos han hecho como prácticas o trabajos de investigación de la carrera Ingeniería Agronómica.

Gerardo Marroquín, ingeniero Agrónomo y docente de las materias Edafología y Fertilidad de Suelo de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador, junto a los estudiantes, desarrolla el proyecto, “Residuos Orgánicos con Lombrices Californianas y Estiércol de Bovino, para la elaboración de lombricomposta”, lo cual tiene nutrientes y puede ayudar a cultivos y ganadería.

“Este abono natural, se hace cuando mezclamos el estiércol de vaca, residuos de cocina, agua y lombrices rojas californianas. Debe tener un grado de humedad, para que no se mueran y puedan reproducirse. Si las condiciones de salud de ellas son adecuadas, se puede tener listo en tres meses, pero si hay problema de alimentación, tardaría su proceso”.

“Antes de aplicar el compostaje al cultivo, se cuela y lo que sobra, sirve como alimento a la lombriz. Hay que cuidarlas, para que no se mueran de calor. Lo recomendable es verificar una vez por semana la humedad y cada dos semanas su alimentación. Hay mayores, juveniles, pequeñas y huevos”. concluye el ingeniero y docente de la UES, Marroquín.  

La lombriz, que se utiliza para esta investigación, es donada por la Estación Experimental y de Prácticas de la facultad y cuando no hay, los estudiantes las compran. Este abono, ayuda a retener humedad en los suelos cuando no ha llovido, sus nutrientes son efectivos para los cultivos, más ahora con el cambio climático, medio ambiente y sequías”, concluye el ingeniero y docente del Alma Mater, Marroquín.

Owen Umaña, estudiante de tercer año de Ingeniería Agronómica de la UES, asegura que la idea de este proyecto nace de la materia, Fertilidad de Suelos, les ayuda a conocer la calidad de la tierra, nutrientes, agua, condiciones físicas, químicas y biológicas para el crecimiento y desarrollo de los cultivos, sin lastimar los suelos.

“El abono lombriz, puede sustituir los pesticidas y químicos, que dañan los suelos, hay que darle importancia a la producción orgánica natural. Éste es un método que tiene un gran aporte nutritivo al suelo y cultivos, más ahora con el cambio climático, la soberanía y seguridad alimentaria”.

“Queremos apostarle a este proyecto orgánico. Construiremos módulos de bambú, para que las lombrices estén cómodas. Hacer este trabajo es interesante, entretenido, científico, educativo y requiere investigación. No me cansaré de criar lombrices para abono, en mi casa tengo y las cuido mucho. Mi familia al principio dudaba de la cría de ellas, ahora se sienten felices de ver mis resultados”.
“Mi carrera es interesante, me llama la atención el trato de animales, medio ambiente y agroecología. Me gustaría seguir investigando sobre insumos orgánicos, para ayudar a los agricultores y ganaderos del país. Me gustaría especializarme en la agroecología, para cuidar el suelo y medio ambiente. Esta lombriz, es para producir abono, puede estar en un espacio cerrado, mientras las de patio se estresan, son muy imperativas”, afirma Owen Umaña, estudiante de la UES Los investigadores de la UES, recomiendan a los agricultores, que se atrevan a utilizar este tipo de abono natural, por la cantidad de nutrientes que tiene. Los ganaderos, deberían aprovechar el estiércol de bovino o venderlo para hacer compostaje. Este se puede aprovechar, para producir lombriz y darle como alimento a pollos y tilapias, aprovechando sus proteínas.