Más de 2.000 civiles desarmados, en su mayoría mujeres y niños, habrían sido asesinados por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
Foto: Cortesía.
Por Alonso Rosales.
Jartum, 4 de noviembre de 2025. — Las Fuerzas Conjuntas de Sudán, una alianza compuesta por el Ejército y varios grupos armados leales al Gobierno, denunciaron este martes que más de 2.000 civiles desarmados, en su mayoría mujeres y niños, fueron asesinados por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) durante la toma de Al-Fashir, capital del estado de Darfur del Norte y último bastión del Ejército en la región.
Según el comunicado difundido por la alianza militar, los ataques ocurrieron entre el domingo y el lunes, cuando las FAR intensificaron su ofensiva para consolidar el control de la ciudad, tras meses de asedio. Testigos locales y organizaciones humanitarias describieron escenas de devastación, con barrios enteros incendiados y miles de desplazados intentando huir hacia las zonas rurales o hacia el vecino Chad.
El gobernador de Darfur, Mini Arko Minawi, designado por el Gobierno de Sudán, calificó la matanza como un “genocidio”. “Al-Fashir y los pueblos adyacentes sufrieron una masacre y un genocidio por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido”, declaró Minawi, quien también lidera un grupo rebelde aliado del Ejército. El funcionario condenó la “crueldad y el odio” de las FAR, acusándolas de ejecutar a familias enteras y de atacar hospitales y campamentos de refugiados.
Diversas organizaciones de derechos humanos y las Naciones Unidas han documentado en los últimos meses graves violaciones a los derechos humanos en Darfur, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, violencia sexual, destrucción de aldeas y persecución étnica, presuntamente cometidas por las FAR durante su avance en la región.
La ONU y la Unión Africana han expresado “profunda preocupación” por la escalada de violencia en Sudán, que desde abril de 2023 se encuentra inmerso en una guerra entre el Ejército, comandado por el general Abdel Fattah al-Burhan, y las FAR, lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo “Hemedti”. El conflicto ha dejado decenas de miles de muertos y ha forzado el desplazamiento de más de nueve millones de personas, en una de las peores crisis humanitarias del mundo actual.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias alertan que la situación en Al-Fashir es “catastrófica”, con cuerpos aún sin enterrar y miles de personas sin acceso a agua, alimentos o atención médica. Los llamados a un alto el fuego inmediato han sido, hasta ahora, ignorados por ambas partes.
La comunidad internacional enfrenta ahora el desafío de detener una tragedia que muchos temen podría marcar el resurgimiento de la limpieza étnica en Darfur, veinte años después de la que estremeció al mundo.
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