Crédito France 24
Por Alonso Rosales
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, convirtió este martes su intervención ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en una dura crítica a la respuesta internacional frente a la guerra en Gaza, al considerar que las declaraciones sobre una supuesta paz no se corresponden con la realidad humanitaria que vive la población palestina.
Macron calificó la situación como un “espectáculo que nos avergüenza a todos” y cuestionó que, mientras la comunidad internacional habla de paz, no se hayan abierto los corredores humanitarios necesarios para atender a la población de Gaza. Su intervención situó nuevamente la crisis palestino-israelí en el centro del debate diplomático mundial.
El mandatario francés también expresó preocupación por el deterioro de la situación en Cisjordania y por la violencia de los colonos israelíes, al tiempo que defendió el derecho del pueblo palestino a existir y vivir con seguridad. Al mismo tiempo, sostuvo que la seguridad de Israel no puede construirse mediante el debilitamiento de los derechos de los palestinos.
La posición francesa se inscribe en la defensa de una solución política basada en la coexistencia de dos Estados. Francia reconoció oficialmente al Estado de Palestina en 2025 y desde entonces Macron ha insistido en que ese paso debe estar acompañado de garantías de seguridad para Israel, reformas de la Autoridad Palestina y un proceso destinado a poner fin al conflicto.
La cuestión siria también forma parte del complejo escenario de Oriente Medio que Macron abordó durante su agenda diplomática en Nueva York. El presidente francés se reunió con su homólogo sirio, Ahmed al-Sharaa, en los márgenes de la Asamblea General, en un momento en que Damasco intenta consolidar su transición política y recuperar relaciones internacionales después de la caída del régimen de Bashar al-Assad.
Siria atraviesa un proceso de reconstrucción institucional y económica. El Gobierno de al-Sharaa busca recuperar la soberanía territorial, fortalecer las instituciones estatales y atraer apoyo internacional para la reconstrucción. Este martes, además, el mandatario sirio mantuvo reuniones con legisladores estadounidenses para tratar las relaciones entre Washington y Damasco, la situación interna y la estabilidad regional.
Para Francia, la estabilidad de Siria está vinculada directamente con la seguridad de todo Oriente Medio. El futuro del país, la cuestión palestina, las tensiones entre Israel e Irán y los conflictos que afectan las rutas energéticas forman parte de un mismo escenario regional cada vez más interconectado.
Macron llegó a Nueva York defendiendo precisamente una mayor acción multilateral. Según el Elíseo, durante sus encuentros con otros líderes internacionales ha planteado la necesidad de construir respuestas comunes frente a las guerras de Ucrania y Oriente Medio y reducir las consecuencias de los conflictos sobre los mercados internacionales de energía.
El discurso de Macron refleja una preocupación más amplia: que la diplomacia internacional pierda credibilidad si las declaraciones políticas no se traducen en medidas concretas sobre el terreno.
Su cuestionamiento sobre Gaza se produce además en una Asamblea General marcada por la guerra en Oriente Medio, las tensiones en torno a Irán, la situación de Siria y el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Mientras Macron pidió no resignarse ante la realidad internacional y defendió la necesidad de actuar, otros líderes plantearon posiciones considerablemente más confrontativas. El presidente estadounidense Donald Trump, por ejemplo, advirtió ante la ONU que Estados Unidos podría “aniquilar” a Irán si no se alcanza un acuerdo de paz.
En ese escenario, Macron intenta colocar nuevamente la diplomacia multilateral en el centro del debate. Su mensaje sobre Gaza, pero también sus referencias al conjunto de Oriente Medio, apuntan a una misma conclusión: la estabilidad regional no puede depender únicamente de la fuerza militar, sino de acuerdos políticos capaces de atender las demandas de seguridad, soberanía, derechos humanos y reconstrucción.
La crisis de Gaza y la transición siria representan, desde esta perspectiva, dos de los principales desafíos para una región que continúa buscando una salida después de años de guerras, desplazamientos y enfrentamientos entre potencias regionales e internacionales.