Por Alonso Rosales
El líder de Kim Jong-un anunció una nueva etapa de fortalecimiento militar en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, asegurando que la línea divisoria será transformada en una “fortaleza inexpugnable” como parte de la política de defensa territorial impulsada por el régimen norcoreano.
Durante una reunión celebrada con comandantes de divisiones y brigadas del Ejército Popular de Corea, Kim Jong-un afirmó que se realizará una remodelación de la estructura organizativa militar y un reforzamiento de las unidades desplegadas en primera línea. Según medios estatales norcoreanos, el objetivo es aumentar la capacidad defensiva y ofensiva del país frente a lo que Pyongyang considera amenazas externas.
La decisión llega en medio del aumento de tensiones militares en la península coreana, donde en los últimos años se han intensificado los ejercicios conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos, así como las pruebas de misiles realizadas por Corea del Norte.
Corea del Norte posee uno de los ejércitos más numerosos del mundo, con más de un millón de soldados activos y millones de reservistas. Además, el país ha desarrollado una importante capacidad armamentística que incluye armas convencionales y tecnología estratégica.
Entre los principales armamentos del régimen norcoreano destacan:
Analistas internacionales consideran que el programa militar norcoreano continúa siendo una de las mayores preocupaciones de seguridad en Asia y para la comunidad internacional, especialmente debido al avance de su capacidad nuclear.
La frontera entre las dos Coreas sigue siendo una de las más militarizadas del planeta desde el fin de la Guerra de Corea. Aunque el conflicto terminó con un armisticio en 1953, nunca se firmó un tratado de paz definitivo, por lo que técnicamente ambos países continúan en guerra.
La Zona Desmilitarizada (DMZ), que divide a ambas naciones, está rodeada de bases militares, minas terrestres, sistemas de vigilancia y grandes concentraciones de tropas. Las recientes declaraciones de Kim Jong-un aumentan la preocupación sobre una posible escalada militar en la región.
Expertos señalan que el endurecimiento del discurso de Pyongyang podría estar relacionado con la presión internacional, las sanciones económicas y la búsqueda de mayor capacidad de disuasión frente a Estados Unidos y sus aliados en Asia.