El papa León XIV advierte sobre la IA en su primer gran documento teológico

Por Francisco A Rosales
El papa León XIV lanzó una firme advertencia sobre el desarrollo y uso de la inteligencia artificial (IA) en su primera encíclica, titulada “Magnifica Humanitas”, en la que pide que esta tecnología “sea desarmada” de usos dañinos y sometida a estrictos controles éticos.

En el documento, considerado ya uno de los textos más emblemáticos de su pontificado, el líder de la Iglesia católica subraya que el control de la IA no debe concentrarse “en manos de unos pocos” y alerta sobre su impacto en conflictos globales, la desigualdad social y la dignidad humana.

El pontífice propone que el uso de la IA, especialmente en el ámbito militar, esté sujeto a “las más rigurosas restricciones éticas”, advirtiendo que la violencia tecnológica puede tener consecuencias devastadoras para la población civil. En ese contexto, también cuestiona la vigencia de la tradicional teoría de la “guerra justa”, afirmando que actualmente resulta “desfasada” y que la fuerza solo puede justificarse en casos de autodefensa estricta.

Más allá de lo tecnológico, la encíclica aborda desafíos globales como la migración, la justicia social y el medio ambiente. León XIV afirma que el trato a migrantes y refugiados es la verdadera “prueba de fuego” de la justicia social, y reconoce errores históricos de la Iglesia, incluyendo su tardía condena de la esclavitud.

El documento establece paralelismos entre el desarrollo de la IA y la historia bíblica de la Torre de Babel, advirtiendo sobre el riesgo de construir sistemas que concentren poder y deshumanicen a las personas. En su lugar, aboga por un enfoque inclusivo, con participación diversa y principios centrados en la dignidad humana.

Asimismo, el papa insiste en que la tecnología debe operar bajo marcos legales sólidos, con supervisión independiente y responsabilidad política, además de proteger el empleo y evitar desigualdades.

León XIV también critica corrientes como el transhumanismo y el posthumanismo, señalando que cuestionan la singularidad del ser humano. “No podemos considerar la IA como moralmente neutral”, afirma el texto, destacando que toda tecnología refleja decisiones y valores humanos.

La encíclica fue presentada directamente por el papa —rompiendo con la tradición— junto a expertos del sector tecnológico, en un intento por influir directamente en quienes desarrollan estas herramientas.

Con este documento, el pontífice busca posicionar a la Iglesia en el centro del debate global sobre la inteligencia artificial, planteando una reflexión profunda sobre el futuro de la humanidad en una era de transformación tecnológica acelerada.