Israel intensifica su ofensiva en Gaza: entre la búsqueda de rehenes y Genocidio

Benjamín Netanyahu, ordenó este martes a las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutar “ataques contundentes” en la Franja de Gaza.

Por Alonso Rosales.

Un alto el fuego que se desvanece

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó este martes a las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutar “ataques contundentes” en la Franja de Gaza, poniendo en riesgo el alto el fuego mediado por Estados Unidos.

La medida se produjo luego de que Israel denunciara disparos de Hamás en el sur de la franja y tras la devolución de los restos de un rehén israelí.

Netanyahu calificó el hecho como “una clara violación” del acuerdo de cese al fuego, que obliga a Hamás a entregar todos los cuerpos de rehenes sin demora. Horas después, tropas israelíes respondieron al fuego en la ciudad de Rafah, según confirmó un oficial militar bajo anonimato.

La lógica de la represalia

La orden del primer ministro no solo representa un giro militar, sino también político.
Israel vuelve a emplear su poderío bélico como herramienta de presión, una estrategia que, según organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, constituye una forma de castigo colectivo contra la población civil, prohibido por el derecho internacional.

Mientras el gobierno israelí argumenta que sus operaciones son parte de la búsqueda de seguridad y de rehenes, los datos humanitarios cuentan otra historia:
más del 70 % de las víctimas reportadas en Gaza son civiles, de acuerdo con cifras de la ONU.
El enclave sigue devastado por los bombardeos, el bloqueo y el colapso de servicios básicos.

Egipto interviene en la búsqueda

Egipto ha desplegado maquinaria pesada y equipos especializados para colaborar con la localización de los restos de 13 rehenes israelíes aún desaparecidos.
Sin embargo, Hamás asegura que la tarea se ve obstaculizada por la magnitud de la destrucción y la falta de recursos en el territorio.

En Jan Yunis, un videógrafo de Associated Press observó cómo combatientes transportaban una bolsa blanca desde un túnel hacia una ambulancia, aunque no se confirmó su contenido.

Más allá del frente militar

El problema de fondo es político:
Israel exige la desmilitarización total de Hamás y el control internacional del territorio, mientras los palestinos reclaman el fin del bloqueo y la restitución de su autonomía.
Ese desequilibrio vuelve insostenible cualquier tregua.

A medida que las bombas vuelven a caer sobre Gaza, la posibilidad de una paz duradera se aleja. La estrategia de “ataques contundentes” reafirma un patrón: la seguridad israelí se construye sobre una franja cercada, herida y cada vez más inhabitable.

Una guerra por la memoria

En Gaza no solo se disputa un territorio.
Se libra una guerra por la memoria, la dignidad y la interpretación del derecho.
Mientras el mundo observa y los mediadores intentan salvar una tregua tambaleante, el conflicto revela su raíz más profunda: una lucha donde la fuerza ha reemplazado al diálogo, y donde cada ataque no acerca la paz, sino que la posterga indefinidamente.