Gustavo Petro denuncia intento de asesinato y crimen contra la senadora indígena Aída Quilcué

Por Alonso Rosales

En un día marcado por una renovada tensión política y de seguridad, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció públicamente que logró evadir un intento de asesinato mientras viajaba en helicóptero hacia el departamento de Córdoba, al tiempo que se confirmó el secuestro temporal de la senadora indígena Aída Quilcué, una figura cercana al gobierno y militante del Pacto Histórico.

Durante un Consejo de Ministros transmitido en vivo, Petro relató que la noche del lunes su aeronave no pudo aterrizar en Córdoba debido a que temía que “le iban a disparar” desde tierra, por lo que el aparato debió desviarse significativamente de ruta. “Tomamos mar abierto durante cuatro horas y llegué donde no teníamos que llegar”, afirmó el presidente, describiendo así su percepción de una amenaza directa a su vida.

El jefe de Estado sostuvo que estas acciones forman parte de un entramado criminal que, según su versión, busca atentar contra su vida como parte de una estrategia para desestabilizar la dirección del país en momentos en que Colombia se acerca a unas cruciales elecciones legislativas. Si bien no se han presentado públicamente pruebas concluyentes sobre este plan de asesinato, Petro ha insistido en denunciar supuestos complots continuos desde su llegada al poder en 2022.

El secuestro de Aída Quilcué y el papel de la guardia indígena

La senadora Aída Quilcué, de 53 años y perteneciente al pueblo indígena nasa, fue reportada como secuestrada en la zona rural del departamento del Cauca, entre Inzá y Totoró, una región marcada por la presencia de guerrillas disidentes y estructuras armadas ilegales.

Quilcué —líder social histórica y defensora de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, electa senadora por la Circunscripción Especial Indígena con el aval del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS)— ha sufrido amenazas a lo largo de su carrera y, según reportes oficiales, incluso perdió a su esposo en un atentado en 2008.

Tras el secuestro, la Guardia Indígena del Cauca —una fuerza civil de protección comunitaria que opera sin armas en territorios colectivos— movilizó sus recursos para apoyar la búsqueda de la congresista y su equipo. Fuentes oficiales confirmaron que la guardia indígena halló el vehículo vacío y que las autoridades estaban en coordinación con la Fuerza Pública para localizar a Quilcué y sus escoltas. Horas después, se confirmó que la senadora y sus escoltas fueron encontrados con vida, aunque continúan las investigaciones para determinar responsabilidades y esclarecer lo ocurrido.

Contexto político y denuncias adicionales de Petro

El anuncio llega en medio de un clima político extremadamente polarizado y violento en Colombia, con múltiples enfrentamientos armados, presión de grupos narcotraficantes y oposición política activa. En los últimos años, Petro ha denunciado repetidamente planes para atentar contra su vida, atribuyéndolos a narcotraficantes y a lo que él califica como una “nueva junta del narcotráfico”.

Además, el presidente ha mantenido un enfrentamiento público con el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha llegado a calificarlo de manera despectiva en el contexto de la lucha contra las drogas y las políticas de seguridad. En ese contexto, publicaciones no verificadas han circulado en redes sociales y medios alternativos afirmando que un general habría intentado sabotear una reunión entre Petro y Trump mediante la administración de sustancias para “bloquear la reunión”; sin embargo, no hay información confiable confirmada por medios de comunicación tradicionales o fuentes oficiales que respalde esa versión específica hasta el momento.

Reacciones y consecuencias

La denuncia presidencial y el secuestro de una senadora han generado reacciones de preocupación en sectores políticos, organismos de derechos humanos y comunidades indígenas, que advierten sobre el agravamiento de la violencia en Colombia y llaman a reforzar las garantías de seguridad para líderes sociales y políticos. La guardia indígena, en particular, ha enfatizado la necesidad de proteger a las comunidades y a sus autoridades frente a la presencia de grupos armados ilegales.

Con estos hechos, Colombia vive una jornada de máxima tensión en la que se combinan denuncias de atentados, violencia política y secuestros que podrían tener impacto significativo tanto en el clima electoral como en la estabilidad del país en los próximos meses.

Fuentes

TELEMUNDO , RTVC