Crédito France 24
Por Alonso Rosales
— El Consejo Constitucional de Francia rechazó este viernes 14 de agosto la prohibición de las redes sociales para menores de 15 años, una de las principales iniciativas impulsadas por el Gobierno del presidente Emmanuel Macron para reforzar la protección de niños y adolescentes frente a los riesgos asociados al entorno digital.
La máxima instancia constitucional francesa consideró que la medida constituía “una restricción que no es adecuada, necesaria ni proporcionada” respecto a la libertad de expresión y comunicación de los menores. Aunque reconoció la obligación constitucional de proteger el interés superior de la infancia, advirtió que una prohibición general podía extenderse a servicios digitales cuyos riesgos para la salud y la seguridad de los menores no estuvieran suficientemente demostrados.
La decisión supone un revés para Macron, quien, sin embargo, ha decidido mantener su objetivo. El mandatario encargó al primer ministro, Sébastien Lecornu, elaborar “lo antes posible” una nueva versión jurídicamente sólida de la prohibición, tomando en consideración tanto la resolución del Consejo Constitucional como el marco normativo europeo.
El Elíseo afirmó que la determinación presidencial de sacar adelante la reforma “de aquí a la primavera de 2027 sigue siendo total”.
La legislación cuestionada contemplaba impedir el acceso de los menores de 15 años a plataformas como TikTok, Instagram, Snapchat y X, además de limitar determinadas funciones sociales de servicios como YouTube, aplicaciones de mensajería y algunos videojuegos en línea.
Uno de los principales obstáculos señalados por el Consejo Constitucional fue precisamente la amplitud de la prohibición. Las excepciones contempladas para enciclopedias y determinados servicios educativos o científicos fueron consideradas demasiado limitadas.
El Consejo Constitucional también expresó preocupación por los mecanismos de verificación de edad que deberían utilizar las plataformas digitales. Según los magistrados, la legislación no establecía suficientes garantías sobre la manera en que se recopilarían y utilizarían esos datos, lo que podría afectar el derecho fundamental a la vida privada.
La discusión francesa refleja un dilema que trasciende sus fronteras: cómo proteger a los menores de la exposición a contenidos perjudiciales, el ciberacoso, la ansiedad, los trastornos del sueño y otros posibles efectos asociados al uso intensivo de las redes sociales sin vulnerar derechos fundamentales.
Francia forma parte de una creciente corriente internacional que busca establecer límites de edad para el acceso de menores a las redes sociales. Australia se convirtió a finales de 2025 en el primer país en establecer una prohibición para menores de 16 años, mientras otras naciones estudian medidas similares.
La experiencia australiana, sin embargo, también ha evidenciado las dificultades para hacer cumplir estas restricciones. Los menores pueden recurrir a cuentas registradas con datos de personas mayores o utilizar herramientas tecnológicas como las VPN para intentar evadir los controles.
La Comisión Europea también estudia un modelo de acceso progresivo para los menores y ha recibido recomendaciones para establecer una edad mínima de 13 años, dejando margen a cada Estado miembro para determinar sus propias reglas.
La decisión francesa, por tanto, no cierra el debate. Por el contrario, abre una nueva etapa en la búsqueda de un equilibrio entre protección de la infancia, libertad de expresión, privacidad y responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas.
El Gobierno francés deberá ahora reformular su propuesta si quiere convertir nuevamente la restricción de las redes sociales para menores de 15 años en una realidad jurídica antes de la primavera de 2027.
Fuente AFP