Por Alonso Rosales
En el contexto del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, generó una ola de declaraciones políticas y diplomáticas relacionadas con la seguridad del Ártico y el papel estratégico de Groenlandia. El líder de la Alianza Atlántica enfatizó que en sus conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump se centró exclusivamente en fortalecer la cooperación y la seguridad en el Ártico, sin plantear ningún compromiso o negociación sobre la ciudadanía o soberanía de Groenlandia.
Rutte explicó que el objetivo de dichas conversaciones se dirigió hacia la protección del Ártico frente a crecientes influencias geopolíticas de potencias como Rusia y China, y en consolidar esfuerzos colectivos de los aliados para reforzar la presencia militar en la región, incluyendo el cumplimiento de compromisos de defensa y gasto militar entre los miembros de la OTAN.
La alianza, por su parte, fue muy clara al subrayar que no existe mandato de la OTAN para negociar asuntos internos de soberanía de Estados miembro, dejando claro que cualquier discusión relacionada con la soberanía danesa sobre Groenlandia no se abordó en las reuniones bilaterales con Trump.
Dinamarca: postura firme e inequívoca
El Gobierno de Dinamarca, encabezado por la primera ministra Mette Frederiksen, fue claro en reiterar que la soberanía danesa de Groenlandia es innegociable, y que la alianza no puede actuar en nombre del Reino de Dinamarca para negociar la transferencia de territorio. Frederiksen subrayó que Dinamarca y Groenlandia son los únicos actores que pueden decidir sobre asuntos que conciernen a su propio territorio y futuro político.
En un comunicado oficial, se señaló que la discusión con Trump y la OTAN se enmarcó en el fortalecimiento de la defensa ártica y la cooperación estratégica, siempre con respeto por la integridad territorial danesa.
Reacciones de Groenlandia: “Nada sobre nosotros sin nosotros”
Las reacciones en Groenlandia fueron contundentes. Representantes políticos de la isla afirmaron que la OTAN no tiene autoridad para negociar sobre el destino de Groenlandia sin la participación directa de las instituciones groenlandesas, subrayando con firmeza que cualquier intento de discutir asuntos de soberanía sin su consentimiento es inaceptable.
La diputada groenlandesa Aaja Chemnitz calificó las declaraciones recientes como “una completa locura”, enfatizando que la alianza y Estados Unidos no pueden tomar decisiones sobre Groenlandia sin el consentimiento explícito de sus representantes.
Trump y su narrativa sobre “victoria”
Mientras tanto, Donald Trump continuó promoviendo la narrativa de que había alcanzado un “acuerdo marco” con la OTAN sobre Groenlandia que beneficiaría a la seguridad estadounidense en el Ártico y canceló la amenaza de aranceles a aliados europeos que se oponían a sus demandas.
Trump afirmó que este marco representaba una victoria para la seguridad nacional de Estados Unidos, aunque no explicó detalles específicos de dicho acuerdo en términos formales. Además, insistió reiteradamente en que solo Estados Unidos puede garantizar la seguridad de Groenlandia debido a su papel histórico y geopolítico.
Reacciones más fuertes desde Dinamarca y Groenlandia
La respuesta danesa ha estado marcada por:
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