Campos de Cuba.

Hay encuentros que cambian el curso de nuestras vidas. Para mí, conocer a Ginle Cubillas fue
uno de ellos.
Lo conocí en un momento inesperado, sin pretensiones ni grandes expectativas. Pero basta
una conversación con él para comprender que su forma de mirar el mundo es distinta. Su
cámara no apunta al azar; su mirada transforma lo cotidiano en documento, y lo común en
centro.
Convertirme en su alumno no fue una decisión consciente, sino un proceso natural. Me
descubrí escuchándolo, observándolo, dejándome guiar. Porque aprender de Ginle no es solo
aprender a tomar fotografías: es aprender a mirar sin prejuicios, a detenerse, a reconocer el
valor de aquello que muchos no ven.

1 / 10


Estas imágenes son testimonio de esa forma de mirar. Aquí hay escenarios que podrían pasar
desapercibidos, pero que él convierte en monumentos de lo efímero. Ginle no construye
escenas: las encuentra. Y al encontrarlas, nos enseña también a vernos a nosotros mismos.
Espero que quien mire estas imágenes sienta algo similar a lo que yo sentí al verlo trabajar: una
mezcla de asombro, respeto y presencia. Porque en una época de imágenes desechables, su
obra nos recuerda que la fotografía también puede ser una forma de estar verdaderamente
Vivos.

Estuardo Cifuentes
Nueva York 2026