Por Ginle Cubillas Arriola
Aproximadamente en los años 2001 0 2002 conocí a este joven que llevaba tatuajes en su cuerpo expresando su opinión de disidencia y oposición al gobierno de Cuba, muchas veces fue detenido y cumplió condena por tener tatuado el nombre de Fidel (Castro), entonces Presidente de Cuba de manera eterna y vitalicia.
Estas imágenes nunca las pude hacer públicas estando yo en Cuba, eso significaría prisión para mí y serios problemas con el gobierno cubano y la policía política. Yo ya tenía problemas y era muy mal visto por la autoridades del gobierno, principalmente con la policía política.
Nunca más supe de este joven, pero el tenia marcados sus labios con cicatrices pues el portaba una aguja de cocer con hilo, y cuando lo detenían el se cocía la boca como huelga de palabras, su nombre Ángel Enrique.