Arboles Petrificados, fósiles atrapados por el tiempo.

Texto y Fotos: Wilfredo Díaz / Facultad de Ciencias Agronómicas UES

La Geología en El Salvador, nació en 1950 con el geólogo y vulcanólogo alemán, Dr. Helmut Meyer-Abich. Tomó fuerzas en 1967 y 1971 con la Misión Geológica Alemana, quien evaluó los recursos minerales y rocas del país. Esta ciencia estudia el origen, composición, evolución de la tierra.

Estos profesionales de la ciencia, diseñaron los primeros mapas y descubrieron 700 centros de erupciones en el país. Se dieron la tarea de estudiar la tierra, procesos y componentes, que se han moldeado a través del tiempo como los minerales, rocas, volcanes, placas tectónicas, paredes volcánicas, terremotos, tsunamis y evolución de la vida.

Hablar de geología, es referirse a los fenómenos naturales que han ocurridos hace miles de años en el país. Esta disciplina académica, tiene una área interesante como la Paleontología, que ayuda a reconstruir, estudiar y analizar la evolución de la vida, fósiles, conchas, huesos, plantas, huellas y el comportamiento de antiguos ecosistemas como los árboles petrificados.

Estos árboles, fueron encontrados en el Cerro El Dragón, Concepción Quezaltepeque, departamento de Chalatenango, al norte de San Salvador. Descansan en un terreno privado de 12 manzanas de exención. Han identificado 45 partes de troncos, que pueden tener de 23 a 24 millones de años de estar en la zona y que son de la familia del aguacate.

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Para ver la forma, tamaño y estructura de ellos, caminamos por un terreno resbaloso e inclinado. Algunos están a la vista, otros escondidos entre hojas secas y ramas que caen de los árboles, que rodean la montaña donde descansan en paz. Se cree que miden siete metros de largo y un metro de ancho. Es increíble ver, cómo la naturaleza perdió su fuerza, al caerle ceniza caliente, mientras el volcán hacía erupción.

Iniciamos el recorrido frente al cerro El Campanario, donde hace miles de años existía un volcán, ahora es una montaña. Caminamos sobre el cerro el Dragón, lleva ese nombre por el canto del ave nacional Torogoz. Frente al bosque perdido, veo como duerme el volcán, que hace millones de años terminó con la vida del bosque.

En el recorrido, acompañe a los futuros geólogos de tercer año de la carrera de Ingeniería Geológica de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador. Tenían un solo objetivo, estudiar el fenómeno natural. Preparan sus herramientas de trabajo y salimos en busca del eslabón perdido, los árboles petrificados.

Daniel Alvarenga, docente de la cátedra, Paleontología General de la carrera de Ingeniería Geológica de la Universidad de El Salvador, es el encargado de enseñar a los estudiantes, cómo hacer una investigación de la zona donde hay fósiles, que han pasado ocultos hace miles de años. Este sitio paleontológico, cerro El Dragón, fue declarado Patrimonio Nacional en el 2016, por el Ministerio de Cultura de El Salvador.

“Es interesante ver cómo los árboles petrificados, fueron cubiertos por ceniza volcánica, convirtiéndolos en piedra. La reacción de los árboles, pasó por un proceso llamado permineralización, es decir los minerales de la ceniza volcánica y agua subterránea, reemplazó la materia orgánica, manteniendo intacta la estructura celular del árbol”.

“Estos lugares, se conocen como depósitos piroclásticos, tienen una acumulación de materiales sólidos expulsados por volcanes antiguos. Este tenía unos 23 millones de años, acumula ceniza, piedra pómez y bloques de roca volcánica, que viajan a través del aire caliente y cae sobre la montaña perdida, causando la muerte de la naturaleza y animales”.

“Los árboles petrificados, quedaron encapsulados debido a la ceniza caliente que les cayó y con el tiempo, tienen un proceso de fosilización o permineralización, sustituyendo el carbono de la madera y pasó a ser una roca con forma de madera. Ahora se pueden ver por la erosión causada por la lluvia”, concluye el maestro Daniel Alvarenga.  

El flujo piroclásticos, son mezclas de gases volcánicos, que descienden de un volcán, fenómeno letal y destructivo generado por la naturaleza, puede alcanzar velocidades de 700 kilómetros por hora y temperaturas de 1075 grados centígrados. Los árboles dañados, fueron principalmente de la Familia Lauraceae, como la canela, aguacate y maderable como el laurel.


En el 2016, se hizo una investigación en la zona y descubrieron una nueva especie de árbol, identificado como: Laurinoxylon chalatenanguensis, árbol de 10 a 18 metros de alto.

“Vivimos en un país, donde constantemente las placas tectónicas de coco y caribe, se desplazan y causan terremotos y tsunamis. Esto me llamó la atención para estudiar mi carrera Ingeniería Geológica. Estoy en tercer año, cada día estudio, analizó los fenómenos naturales, paredes sedimentarias, afloramientos volcánicos y ahora los árboles petrificados, como parte de la historia del país”.

“Es interesante conocer el pasado geológico y tectónico del país, ayuda a comprender, que vivimos en un territorio joven en comparación con otros países. Con mi carrera, tengo la oportunidad de investigar cómo fueron los recursos naturales del pasado y presente, donde hay minerales, la distribución del agua subterránea por los mantos acuíferos, entre muchas cosas. Cada visita de campo, me permite traer muestras para estudiarlas y sacar conclusiones sobre la existencia del planeta tierra”, concluye Leonardo Vanegas

La carrera de Ingeniería Geológica, que se imparte desde el Alma Mater, es básica para el país, vivimos en una zona frágil a terremotos, erupciones volcánicas y tsunamis, se debe impulsar más y motivar a la nueva generación de futuros profesionales, que se involucren a descubrir el pasado, presente y futuro de El Salvador.

Es importante, formar nuevos profesionales en esta área, para que puedan enseñar, educar y guiar a la población, qué medidas tomar a la hora de un desastre natural, conocer el terreno donde vivimos y cómo se originan los terremotos o Tsunami, ayudando a tener menos pérdidas humanas.