Guillermo Rivera |
Aunque la carrocería y,
el chasis me tiemblen
en la curva de los chorros
o quizás pasando el Congo…
En la subidas de los días
de mis días
como la finca del espino
o la montaña de ayeres
apelmazados,
le diré a mi espíritu
que te sonría
que dios me de su fe
por siempre…
Si me tengo que doblar,
que sea de risa
de la ocurrencia de
la parva de cipotes
viéndolos crecer con
invierno en mis ojos…
Acepto que al caminar
ya no hago brisa
pese a que todo el engranaje,
yo empujo y pujo,
es todo porque quiero
a lo que me rodean…
Por mi edad ya,
ninguna clasificación asusta
solo es un momento,
de paz y no disputa
cruce ríos, fronteras y tantas
esquinas, pa que vean y,
jamas me he rajado,
sólo tal vez mis patas…
La gana de vivir, esta recta
sigue por supuesto… intacta
como un jilote aún sin que
me lloren los cielos
Y ojalá recuerden que soy necio
cual izote, ante la adversidad
de pie con mis sables,estoy activo…
Y donde estoy, el amor de dios
nunca me falta!