Vértices lleva el cine salvadoreño hasta Washington ante una audiencia marcada por la nostalgia

La película de Arturo López Rodas fue presentada el lunes 28 de septiembre en el AFI Silver Theatre and Cultural Center, como parte del Latin American Film Festival. La función reunió principalmente a salvadoreños residentes en Estados Unidos, para quienes la película se convirtió también en un encuentro con una parte de su memoria y su país de origen.

Zarko Pinkas |

La película de Arturo López Rodas fue presentada el lunes 28 de septiembre en el AFI Silver Theatre and Cultural Center, como parte del Latin American Film Festival. La función reunió principalmente a salvadoreños residentes en Estados Unidos, para quienes la película se convirtió también en un encuentro con una parte de su memoria y su país de origen.


El cine puede funcionar como una ventana hacia un lugar, pero también como un espejo de aquello que se lleva dentro. Eso ocurrió el pasado lunes 28 de septiembre durante la presentación de Vértices, película salvadoreña dirigida por Arturo López Rodas, en el AFI Silver Theatre and Cultural Center, en Silver Spring, Maryland, como parte del Latin American Film Festival.

La presencia de Vértices en este festival adquirió una dimensión particular por las características de su público. Una buena parte de los asistentes eran salvadoreños residentes en Estados Unidos que llegaron a la sala con el deseo de encontrarse con una obra cinematográfica vinculada con su país.

Una buena parte de los asistentes eran salvadoreños residentes en Estados Unidos

La experiencia de la proyección estuvo atravesada así por una sensación de reconocimiento y nostalgia. Para quienes viven lejos de El Salvador, observar en la pantalla personajes, espacios, códigos y preocupaciones surgidas de una realidad cercana significó algo más que asistir a una función de cine. La película permitió establecer un puente con una memoria que, aunque geográficamente distante, continúa formando parte de la vida de muchos salvadoreños en el exterior.

Vértices, construida alrededor de la muerte, el tiempo, la amistad, el duelo y las preguntas existenciales, propone una mirada íntima y despojada. Su cinematografía combina el blanco y negro con imágenes en color y desarrolla una historia centrada en tres antiguos amigos que vuelven a encontrarse después de varias décadas.

Ese carácter íntimo también estuvo presente después de la función, cuando Arturo López Rodas participó en un conversatorio con el público. El encuentro permitió profundizar en algunos de los elementos que atraviesan la película y que han despertado interés desde sus primeras presentaciones: sus simbolismos, las decisiones tomadas durante el proceso de producción y la manera en que determinados recursos cinematográficos contribuyen a construir el sentido de la historia.

Las preguntas del público mostraron, además, que Vértices provoca una lectura que va más allá de su argumento. Los asistentes se interesaron por aquello que se encuentra detrás de las imágenes y de las situaciones que plantea la película, particularmente por los símbolos y las elecciones narrativas y visuales que forman parte de su propuesta.

La presentación en el AFI Silver ocurre mientras la película atraviesa una etapa especialmente importante de su recorrido internacional. El pasado 18 de septiembre, el Comité Cine Nacional de El Salvador (CINESAL) anunció la selección de Vértices para ser presentada ante la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos en el proceso correspondiente a la 99.ª edición de los Premios Óscar, dentro de la categoría de Mejor Película Internacional.

Esta selección coloca a la producción salvadoreña en el proceso de consideración de los premios de la Academia, aunque no constituye todavía una nominación. La película deberá continuar las distintas etapas establecidas por la Academia para determinar las producciones que avanzarán en la competencia.

La noticia ha añadido una nueva dimensión al recorrido de la ópera prima de López Rodas, que continúa encontrando espacios para su exhibición fuera de El Salvador. En el caso de la función realizada en Maryland, la dimensión internacional estuvo acompañada por algo más íntimo: el encuentro con una comunidad salvadoreña que respondió desde la memoria y la nostalgia.

En una sala de cine ubicada a miles de kilómetros de El Salvador, Vértices consiguió generar una experiencia de pertenencia. La nostalgia de los espectadores encontró en la pantalla una historia que habla desde una sensibilidad salvadoreña, pero que al mismo tiempo aborda preguntas universales sobre la pérdida, la memoria, el paso del tiempo y las relaciones humanas.

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El conversatorio posterior confirmó ese vínculo. Las preguntas y el interés del público revelaron que la película no terminó cuando aparecieron los créditos. Continuó en las interpretaciones, en los recuerdos y en las preguntas que cada espectador llevó consigo al abandonar la sala.

Para el cine salvadoreño, estas presentaciones internacionales representan también la posibilidad de ampliar el diálogo con las comunidades de compatriotas que viven fuera del país. Vértices encontró en Washington una audiencia que no solamente quiso ver una película salvadoreña, sino reconocerse en ella.

Y quizá allí reside una de las dimensiones más significativas de su recorrido: llevar una historia nacida en El Salvador hasta otras geografías y descubrir que, aun lejos del territorio donde fue concebida, sus preguntas siguen encontrando espectadores dispuestos a escucharlas y analizarlas.