«Hangar Rojo»: el cine chileno revive las sombras de la dictadura de Pinochet en el Festival de Biarritz

Por Alonso Rosales

La película dirigida por Juan Pablo Sallato aborda los dilemas morales de un oficial de la Fuerza Aérea durante el golpe militar de 1973 y reconstruye uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea de Chile.

El cine se convierte en una herramienta para recuperar la memoria histórica con Hangar Rojo, una película chilena que participó en la competencia de largometrajes de ficción del Festival de Biarritz América Latina, celebrado en Francia del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026. La producción se adentra en los primeros días del golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende e inició la dictadura encabezada por Augusto Pinochet.

Dirigida por Juan Pablo Sallato, la cinta propone una mirada cinematográfica sobre la represión, el miedo y los conflictos de conciencia que surgieron dentro de las propias instituciones militares después del quiebre democrático del 11 de septiembre de 1973. Su historia está inspirada en hechos reales y en el libro Disparen a la bandada, del escritor y periodista Fernando Villagrán.

Una orden que enfrenta al deber con la conciencia

La historia tiene como protagonista al capitán Jorge Silva, un oficial de la Fuerza Aérea de Chile que recibe una orden que transformará su vida: convertir la Escuela de Aviación, donde trabaja formando a jóvenes cadetes, en un centro de detención y tortura.

En medio de la consolidación del golpe militar, Silva queda atrapado entre la obediencia a sus superiores y sus convicciones personales. La llegada del coronel Jahn, un antiguo rival que ejerce su autoridad con creciente dureza, aumenta la presión sobre el capitán, quien debe decidir hasta dónde está dispuesto a llegar para conservar su integridad.

La película no se limita a reconstruir un episodio del pasado chileno. También plantea una pregunta que continúa teniendo relevancia en cualquier sociedad: ¿hasta qué punto una persona puede justificar sus acciones alegando que simplemente cumplía órdenes?

El dilema de Silva expone el conflicto entre la disciplina institucional y la responsabilidad individual. En un contexto de persecución política, detenciones arbitrarias y violencia estatal, la posibilidad de desobedecer se convierte en una decisión que puede tener consecuencias personales y profesionales devastadoras.

La memoria de una dictadura que marcó a Chile

El golpe de Estado de 1973 puso fin al Gobierno de Salvador Allende e inauguró un régimen militar que se prolongó hasta 1990. Durante esos años, miles de personas fueron detenidas, torturadas, ejecutadas o desaparecidas, según los registros y las investigaciones oficiales sobre las violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura.

Hangar Rojo se aproxima a esa historia desde una perspectiva particular: la de un militar que debe enfrentarse a las órdenes de sus superiores en el momento en que su institución comienza a formar parte del aparato represivo.

El recinto que da nombre a la película representa la transformación de un espacio militar en un lugar de cautiverio. La imagen del hangar, asociado originalmente con la formación y las actividades de la Fuerza Aérea, adquiere un significado inquietante cuando pasa a funcionar como centro de detención y tortura.

La historia también recuerda que los procesos autoritarios no se sostienen únicamente mediante las decisiones de quienes concentran el poder. Su funcionamiento depende, en buena medida, de las acciones y omisiones de quienes reciben órdenes, administran instituciones y deciden si participan o se resisten.

El blanco y negro como lenguaje cinematográfico

Uno de los elementos distintivos de la producción es su fotografía en blanco y negro. Este recurso refuerza la atmósfera de tensión y encierro, al tiempo que acompaña el conflicto moral del protagonista.

La ausencia de color contribuye a construir un universo visual marcado por los contrastes, las incertidumbres y las zonas grises de la conducta humana. En lugar de presentar un relato simplificado entre héroes y villanos, la película examina las decisiones individuales dentro de una estructura dominada por el miedo y la autoridad.

El actor Nicolás Zárate interpreta a Jorge Silva, acompañado por Boris Quercia y Marcial Tagle, entre otros integrantes del reparto. El guion fue escrito por Luis Emilio Guzmán, a partir de la obra de Villagrán.

La producción es una coproducción de Chile, Argentina e Italia, un ejemplo de la colaboración internacional que permite llevar historias latinoamericanas a circuitos cinematográficos europeos y a públicos que no necesariamente conocen en profundidad la historia chilena.

Biarritz y la proyección internacional del cine latinoamericano

La participación de Hangar Rojo en el Festival de Biarritz sitúa la memoria histórica chilena dentro de un espacio dedicado a las cinematografías y realidades culturales de América Latina.

El festival constituye una plataforma para acercar al público europeo historias que exploran las tensiones políticas, sociales y humanas de la región. En este caso, la película ofrece una oportunidad para reflexionar sobre las consecuencias de los golpes militares y la importancia de preservar el testimonio de quienes vivieron sus efectos.

La cinta también tuvo presencia en otros festivales internacionales, entre ellos la Berlinale, en Alemania, y el Festival de Málaga, en España. Ese recorrido muestra el interés que despiertan las producciones latinoamericanas capaces de conectar una experiencia histórica concreta con preguntas universales sobre la justicia, la responsabilidad y la dignidad humana.

Una historia del pasado que interpela al presente

Más de cinco décadas después del golpe militar chileno, Hangar Rojo recuerda que la memoria histórica no consiste únicamente en registrar fechas y acontecimientos. También implica examinar las decisiones humanas que permiten que una democracia se debilite y que las instituciones sean utilizadas para ejercer la represión.

La película pone el foco en un instante decisivo: cuando obedecer parece la opción más segura, pero hacerlo puede significar convertirse en parte de una maquinaria de violencia.

Su propuesta cinematográfica invita a pensar en la responsabilidad de cada persona frente al abuso de poder y en la necesidad de que las instituciones respondan a principios éticos y democráticos, no solamente a jerarquías y órdenes.

En ese sentido, Hangar Rojo trasciende la reconstrucción de un episodio de la dictadura de Pinochet. Su historia recuerda que la defensa de los derechos humanos y de la democracia también depende de la capacidad individual de reconocer los límites de la obediencia y actuar frente a la injusticia.