Vestidos rojos, movimientos sincronizados y cientos de admiradores transformaron el puerto de Folkestone, Inglaterra, en un escenario donde la música y la literatura volvieron a encontrarse gracias a la icónica Wuthering Heights de Kate Bush.
Zarko Pinkas | “El Ayatolá del Rock and Rolla“
Vestidos rojos, movimientos sincronizados y cientos de admiradores transformaron el puerto de Folkestone, Inglaterra, en un escenario donde la música y la literatura volvieron a encontrarse gracias a la icónica Wuthering Heights de Kate Bush.
El muelle de Folkestone volvió a teñirse de rojo con la celebración de The Most Wuthering Heights Day Ever, un encuentro que reunió a cientos de personas para recrear la inolvidable coreografía del videoclip de Wuthering Heights, el sencillo con el que Kate Bush irrumpió en la escena musical británica en 1978.
Ataviados con largos vestidos rojos, los participantes reprodujeron los característicos movimientos de la cantante frente al mar, ofreciendo un espectáculo que atrajo tanto a residentes como a turistas. El evento, gratuito y abierto a todo público, ha crecido año tras año hasta convertirse en una tradición internacional que reúne a seguidores de distintas generaciones.
La iniciativa nació como una actividad artística en Brighton en 2013 y posteriormente se extendió a diversas ciudades del mundo. En Folkestone se celebra desde 2018 y hoy es uno de los encuentros más concurridos, con miles de asistentes que llegan únicamente para participar en el peculiar homenaje.
La canción Wuthering Heights, inspirada en la novela Cumbres borrascosas de Emily Brontë, marcó un antes y un después en la carrera de Kate Bush. Con apenas 19 años, la artista escribió e interpretó el tema que la convirtió en la primera mujer en alcanzar el número uno de las listas británicas con una composición propia, consolidándose como una de las voces más influyentes del pop contemporáneo.
Más de cuatro décadas después de su lanzamiento, la obra continúa inspirando encuentros multitudinarios en distintos países, demostrando que el universo creado por Brontë y reinterpretado por Bush sigue despertando emoción, creatividad y un singular sentido de comunidad entre sus seguidores.