En una escalada de tensiones nucleares, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha ordenado el despliegue de dos submarinos nucleares cerca de Rusia.
Foto: Cortesía.
Por Alonso Rosales.
En una alarmante escalada de tensiones nucleares, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado —según declaraciones propias— el despliegue de dos submarinos nucleares cerca de Rusia. La causa: una serie de publicaciones del exmandatario ruso Dmitri Medvédev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, consideradas por Trump como “altamente provocadoras”.
La humanidad entera observa con estupor cómo un intercambio digital podría transformarse en un conflicto global sin precedentes. ¿Estamos presenciando una versión del siglo XXI de la Crisis de los Misiles de Cuba? ¿O simplemente el teatro político de un líder impredecible?
Lo cierto es que Moscú ha reaccionado con moderación. Medios como Moskovsky Komsomolets y Kommersant califican el gesto de Trump como un “berrinche” y “tonterías sin sentido”. Altos mandos militares rusos retirados han declarado que dudan que Trump haya emitido realmente una orden militar formal. Sin embargo, el solo hecho de insinuarlo en público representa un riesgo incalculable para la seguridad global.
En el pasado, Trump también recurrió a la retórica agresiva: en 2017 afirmó haber enviado submarinos nucleares a la península coreana, pero posteriormente se reunió con el líder norcoreano Kim Jong . La táctica de la imprevisibilidad ha sido central en su estilo de negociación, pero el contexto actual es diferente: Rusia está enfrascada en una guerra abierta en Ucrania, con consecuencias geopolíticas directas en Europa.
En una de sus respuestas, Medvédev recordó al mundo la existencia del sistema ruso de represalia nuclear automatizada conocido como “Mano Muerta”, un mensaje inquietante en medio de este cruce verbal. Expertos en seguridad han advertido que Rusia, a diferencia de Estados Unidos, no amenaza: actúa.
Este clima de tensión exige una reacción responsable, urgente y colectiva. El mundo no puede seguir siendo rehén de egos inflados ni de líderes erráticos.
Un llamado global a los líderes por la paz
Desde esta tribuna internacional, hago un llamado a los jefes de Estado del mundo a que actúen con firmeza diplomática para evitar una catástrofe. Líderes como:
A los gobiernos de los países bálticos:
Así como a los gobiernos de países nórdicos, europeos fronterizos con Rusia, y potencias globales como:
También hacemos un llamado al Papa y a los líderes religiosos del Vaticano, de las iglesias protestantes no alineadas con las monarquías europeas, a la Iglesia Luterana y a todas las confesiones comprometidas con la vida, a pronunciarse de inmediato. El silencio es complicidad ante la amenaza de una guerra nuclear.
Instamos al Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que tanto invoca las Escrituras, a consultar con los sabios y rabinos. Porque según diversas fuentes teológicas, la verdadera guerra de Armagedón —profetizada en textos sagrados— no ocurrirá aún, sino tras una crisis global de moneda única y colapso sistémico orquestado por las élites que hoy mueven los hilos del mundo.
Finalmente, se hace un llamado al Presidente de Colombia, Gustavo Petro, para que convoque de inmediato a una cumbre por la Paz Mundial Total, alineada con su propuesta de “Paz Total” para Colombia. Que su voz se escuche en el G20, en la CELAC y en los foros globales, porque hoy más que nunca la humanidad necesita líderes valientes y éticos.
Trump debe cancelar cualquier orden militar que amenace con desatar el infierno nuclear. La sociedad civil global está cansada del juego peligroso del poder. Que todos los pueblos del mundo exijan que cesen estas maniobras antes de que sea demasiado tarde.
Fuentes: