Trump exige la rendición de Irán y amenaza con bombardear Omán mientras se agrava la crisis en el estrecho de Ormuz

Por Alonso Rosales | Periodista y analista internacional

La guerra entre Estados Unidos e Irán entra este lunes en una nueva fase de tensión después de que el presidente Donald Trump exigiera a Teherán “izar la bandera blanca” y rendirse, mientras amenazaba directamente a Omán con una acción militar si el sultanato interfiere en los planes estadounidenses sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

Las declaraciones de Trump se producen precisamente cuando expira el plazo de 60 días establecido para intentar alcanzar un acuerdo global que pusiera fin al conflicto y abordara, entre otros asuntos, el programa nuclear iraní. El memorando alcanzado en junio quedó prácticamente paralizado y las negociaciones no han producido hasta ahora un acuerdo definitivo.

Trump aseguró en una entrevista con Fox News que Irán debe rendirse y afirmó que Washington no tiene prisa para alcanzar un acuerdo. También advirtió que, si Omán “se interpone” en el camino de Estados Unidos, su país podría bombardearlo.

La amenaza adquiere especial gravedad porque Omán no es parte de la guerra y durante años ha desempeñado un papel de mediador entre Washington y Teherán. Ahora, Mascate participa en conversaciones con Irán destinadas a establecer un mecanismo para permitir nuevamente el tránsito seguro de barcos por Ormuz.

Irán responde con una advertencia militar

La respuesta iraní tampoco apunta hacia una capitulación. Un alto funcionario iraní declaró a Reuters que, debido al estancamiento diplomático, Irán ha decidido cambiar su política de una posición defensiva a una postura “plenamente ofensiva”. El funcionario advirtió que Teherán podría intensificar sus acciones en el estrecho de Ormuz si Estados Unidos no cumple los compromisos establecidos en el memorando de junio.

Teherán, además, mantiene conversaciones con Omán para garantizar el tránsito marítimo. El Ministerio de Exteriores iraní había señalado que las discusiones con Mascate buscan establecer una ruta segura y temporal para los barcos comerciales.

Irán ha dejado claro, por tanto, que no considera la rendición una salida y que cualquier solución sobre Ormuz debe respetar los derechos de los países ribereños.

Omán intenta evitar una nueva guerra

Hasta el momento, Omán ha mantenido una posición de mediación y ha trabajado con Teherán para encontrar una fórmula que permita reactivar el transporte marítimo por Ormuz. Fuentes internacionales señalan que ambos países están cerca de concretar un mecanismo para el tránsito de embarcaciones, aunque algunos detalles todavía están siendo negociados.

La amenaza de Trump coloca ahora a Mascate en una situación extremadamente delicada: si continúa negociando con Irán, corre el riesgo de enfrentarse a Washington; si abandona la mediación, podría fracasar una de las pocas vías diplomáticas que todavía permanecen abiertas.

Ormuz, el punto crítico

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal escenario estratégico de la confrontación. Antes de la guerra, por esa vía transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados mundialmente. La reducción del tráfico ya está afectando al mercado energético y elevando los riesgos para el suministro internacional.

La situación podría deteriorarse todavía más si Estados Unidos intenta imponer unilateralmente su control sobre el paso marítimo y Teherán responde con una escalada militar.

Lo que comenzó como una disputa sobre el programa nuclear iraní se transforma así en una confrontación mucho mayor: Estados Unidos exige la rendición de Irán, Irán amenaza con pasar a la ofensiva y Omán intenta mantener abierta una salida diplomática mientras recibe amenazas militares de Washington.

El peligro ahora no es solamente que fracase la negociación entre Washington y Teherán. El mayor riesgo es que la crisis de Ormuz termine incorporando directamente a Omán y convierta un conflicto entre dos potencias en una guerra regional de consecuencias imprevisibles para el petróleo, el comercio mundial y la seguridad de todo el Golfo Pérsico.