Crédito Telesur
Por Alonso Rosales
Una jornada de terror sacudió este viernes a Tailandia luego de que un estudiante abriera fuego en un centro educativo ubicado en la provincia de Nonthaburi, al noroeste de Bangkok, provocando la muerte de varias personas y dejando numerosos heridos.
El ataque ocurrió en la escuela Debsirin Nonthaburi, donde el joven ingresó armado y comenzó a disparar contra personas que se encontraban dentro del centro educativo. El hecho provocó escenas de pánico entre estudiantes y profesores, mientras equipos de emergencia y unidades policiales acudían al lugar.
Los primeros informes hablaban de tres personas fallecidas y varios heridos, pero el balance fue aumentando conforme avanzaron las labores de las autoridades y la identificación de las víctimas. Reuters informó posteriormente de la muerte de un profesor y del propio estudiante atacante, mientras que otros cuatro alumnos y miembros del personal resultaron heridos en esa primera actualización.
Informaciones posteriores de Associated Press señalaron que el número de víctimas mortales había aumentado considerablemente. Según ese reporte, el adolescente habría matado previamente a sus abuelos en su vivienda antes de dirigirse al colegio, donde atacó a trabajadores del centro. El estudiante posteriormente murió tras dispararse a sí mismo.
La Policía investiga ahora qué llevó al menor a cometer el ataque y cómo tuvo acceso al arma utilizada. De acuerdo con los reportes, el arma habría pertenecido legalmente a su abuelo, un elemento que podría abrir un nuevo debate en Tailandia sobre el acceso de los menores a las armas de fuego y las medidas de seguridad en los hogares.
El ataque volvió a generar preocupación en un país que, pese a no registrar con la misma frecuencia que Estados Unidos este tipo de episodios en centros educativos, ha sufrido varios hechos violentos protagonizados por personas armadas.
Las autoridades ordenaron medidas de seguridad en la zona y las clases fueron suspendidas mientras avanzaban las investigaciones. Familias de estudiantes acudieron con angustia a conocer el estado de sus hijos, mientras hospitales cercanos recibían a los heridos.
Más allá del número definitivo de víctimas —que continuaba siendo actualizado durante la jornada—, el hecho vuelve a colocar sobre la mesa dos cuestiones especialmente sensibles: la seguridad de los centros educativos y el acceso de los jóvenes a armas de fuego.
El gobierno tailandés deberá determinar ahora las circunstancias que rodearon el ataque, establecer las responsabilidades correspondientes y evaluar nuevas medidas para impedir que una tragedia de estas características vuelva a repetirse.
Fuentes: Reuters, Associated Press (AP), ABC News y Al Jazeera.