Sequía deja pérdidas del 20 % en maíz y frijol y aumenta el riesgo de déficit alimentario en El Salvador

Por Redacción ContraPunto

La prolongada falta de lluvias y los efectos asociados al fenómeno de El Niño comienzan a dejar una factura cada vez más elevada en el sector agrícola salvadoreño. Productores estiman que alrededor del 20 % de la producción de maíz y frijol correspondiente a la primera siembra se ha perdido, situación que podría ampliar el déficit de granos básicos y generar mayor presión sobre los precios de los alimentos.

De acuerdo con estimaciones de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), las pérdidas alcanzan aproximadamente 2.39 millones de quintales de maíz y 78,000 quintales de frijol. Las cifras corresponden a la primera siembra del ciclo agrícola 2026-2027 y están relacionadas principalmente con los períodos prolongados de sequía.

El impacto resulta especialmente preocupante porque la producción nacional ya partía de una situación deficitaria. CAMPO calcula que el consumo de maíz ronda los 18.8 millones de quintales anuales, mientras que la producción proyectada inicialmente se situaba alrededor de 15.96 millones de quintales. En el caso del frijol, el consumo estimado es de unos 2.4 millones de quintales frente a una producción proyectada cercana a 1.95 millones.

La zona oriental, entre las más afectadas

Los efectos de la sequía se han sentido con mayor intensidad en diferentes municipios de la zona oriental del país, donde productores han reportado dificultades para mantener sus cultivos debido a la escasez de humedad.

La situación también amenaza la siembra de postrera, particularmente importante para el frijol. Organizaciones agrícolas han advertido que aproximadamente el 75 % de la producción nacional de frijol depende de esta etapa, por lo que la continuidad de las condiciones secas podría profundizar las pérdidas.

El problema trasciende las parcelas. Una menor producción nacional significa una mayor dependencia de las importaciones para cubrir la demanda interna. Aunque los productores señalan que el abastecimiento inmediato puede mantenerse mediante compras externas, el escenario implica un déficit mayor y una posible presión sobre los precios.

CAMPO también ha señalado movimientos recientes en los precios: según su presidente, Luis Treminio, en una semana el quintal de maíz habría aumentado alrededor de cuatro dólares y el de frijol cinco dólares.

Un problema que llega al consumidor

Para las familias salvadoreñas, especialmente aquellas con menores ingresos, el deterioro de la producción agrícola representa un riesgo adicional. Maíz y frijol constituyen componentes esenciales de la alimentación cotidiana y cualquier reducción prolongada de la oferta puede trasladarse gradualmente a los mercados.

La situación también revela la vulnerabilidad de la agricultura frente a la variabilidad climática. Agricultores de San Esteban Catarina, San Vicente, por ejemplo, han reportado pérdidas severas en sus parcelas debido a la falta de lluvias.

El desafío inmediato será determinar si las lluvias permiten recuperar parte de la producción durante la postrera. Si el déficit hídrico continúa, el problema podría dejar de ser únicamente una pérdida para los productores y convertirse en un asunto de seguridad alimentaria, precios y dependencia de importaciones para El Salvador.

Fuentes consultadas: CAMPO, Infobae El Salvador, y EFE.