Por Alonso Rosales
El Salvador acumuló $5,924.8 millones en remesas familiares entre enero y julio de 2026, un incremento de 3.7 % respecto a los $5,714.3 millones registrados durante el mismo período del año pasado, de acuerdo con las cifras preliminares del Banco Central de Reserva (BCR).
El flujo de dinero enviado por los salvadoreños residentes en el exterior representa uno de los principales pilares de la economía nacional. En términos absolutos, el país recibió $210.6 millones adicionales durante los primeros siete meses de 2026 frente al mismo período de 2025.
Sin embargo, los datos también muestran una desaceleración en el ritmo de crecimiento. Solo durante julio ingresaron $864.3 millones, alrededor de $8.6 millones menos que en julio de 2025, lo que significó una disminución interanual cercana al 1 %.
Estados Unidos continúa siendo, por amplio margen, el principal origen de las remesas que recibe El Salvador. Entre enero y julio, desde ese país ingresaron $5,465.5 millones, equivalentes al 92.2 % del total.
El monto representa un aumento de $180.6 millones respecto al mismo período de 2025, equivalente a un crecimiento de 3.4 %.
Después de Estados Unidos se ubicaron Canadá, con $49.2 millones; España, con $42.9 millones; e Italia, con $37 millones.
La fuerte dependencia de las remesas provenientes de Estados Unidos convierte la situación económica y laboral de los salvadoreños que viven en ese país en un factor de especial importancia para la economía nacional.
Por regiones, la zona central concentró la mayor cantidad de recursos, con $2,096.4 millones, equivalentes al 35.4 % del total.
La zona oriental recibió $1,786.2 millones, mientras la occidental acumuló $1,016.1 millones y la región paracentral $716.7 millones.
El oriente del país, además, registró el mayor crecimiento entre las cuatro regiones, con 4.4 %.
A nivel departamental, San Salvador encabezó la recepción de remesas con $1,080.5 millones, seguido de San Miguel, con $659.4 millones, y La Libertad, con $502.8 millones.
Las estadísticas del BCR también muestran cambios en la forma en que los salvadoreños reciben el dinero enviado por sus familiares desde el exterior.
Las remesas depositadas directamente en cuentas alcanzaron $2,149.5 millones, un incremento de 15.2 % frente al mismo período de 2025. Este mecanismo representó el 36.3 % del total.
En contraste, las remesas sin abono a cuenta sumaron $3,495.6 millones, una reducción de 2.5 %, aunque continúan representando la mayor proporción, con aproximadamente 59 % del flujo.
Los bancos liquidaron $2,428.4 millones en remesas, mientras que otras empresas remesadoras procesaron $3,216.7 millones. Las billeteras digitales vinculadas a criptomonedas movilizaron $41.1 millones, un aumento de 35.8 %, aunque su participación continúa siendo reducida.
Otro dato relevante es el incremento del monto promedio de las remesas. Entre enero y julio de 2026, la remesa promedio llegó a $337, frente a los $324.20 registrados durante el mismo período de 2025.
El BCR contabilizó además 15.66 millones de operaciones acumuladas hasta julio, frente a 15.57 millones un año atrás, un incremento de 0.6 %.
Las cifras confirman que las remesas continúan siendo una fuente fundamental de ingresos para miles de familias salvadoreñas y uno de los principales flujos de divisas que ingresan al país.
No obstante, la desaceleración registrada durante 2026 plantea interrogantes sobre el comportamiento de estos recursos en los próximos meses, especialmente ante los cambios en las políticas migratorias y las condiciones laborales de los salvadoreños residentes en Estados Unidos.
Por ahora, los $5,924.8 millones recibidos hasta julio mantienen a las remesas como uno de los principales motores financieros de la economía salvadoreña, pero el menor crecimiento interanual constituye una señal que deberá ser observada durante el segundo semestre del año.