Recaudación tributaria de El Salvador alcanza $6,474.4 millones a agosto y supera la meta fiscal

La Hacienda Pública registra un crecimiento interanual de 12.5 % en los ingresos corrientes y contribuciones, impulsado principalmente por el IVA y el impuesto sobre la renta. La recaudación acumulada supera en $232 millones la programación presupuestaria para los primeros ocho meses de 2026.

Por Redacción ContraPunto

La administración tributaria y la gestión de los ingresos públicos de El Salvador registraron un desempeño favorable durante los primeros ocho meses de 2026. De acuerdo con los reportes de la Dirección General de Tesorería del Ministerio de Hacienda, los ingresos corrientes y contribuciones alcanzaron $6,474.4 millones al cierre de agosto, frente a los $5,755.6 millones contabilizados en el mismo período de 2025.

El incremento representa $718.8 millones adicionales y una variación interanual de 12.5 %, reflejando una expansión de la recaudación pública superior a la registrada durante el mismo período del año anterior.

El componente tributario constituye la principal fuente de estos ingresos. Los impuestos y contribuciones alcanzaron $6,240.8 millones, también con un crecimiento de 12.5 %. Dentro de esta estructura, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) continúa siendo el principal generador de recursos fiscales.

A agosto, la recaudación del IVA ascendió a $2,873.1 millones, un aumento de $347.2 millones respecto a 2025, equivalente a un crecimiento de 13.7 %.

La recaudación del IVA procedente de declaraciones alcanzó $1,332.2 millones, con una expansión de 15.9 %, mientras que el IVA asociado a la importación de bienes produjo $1,540.8 millones, un incremento de 11.9 %.

El segundo gran componente de la estructura tributaria fue el Impuesto sobre la Renta (ISR), cuya recaudación llegó a $2,763.5 millones, $287.6 millones más que en agosto de 2025, para un crecimiento interanual de 11.6 %.

Dentro del ISR, las declaraciones de renta aportaron $1,002.7 millones, con un crecimiento de 15.3 %. Las retenciones sumaron $1,165.6 millones, equivalentes a un aumento de 7.6 %, mientras que los pagos a cuenta alcanzaron $595.1 millones, con una expansión de 13.8 %.

Diversificación de los ingresos tributarios

El comportamiento positivo de la Hacienda Pública no se limitó al IVA y al ISR. Los derechos arancelarios a la importación generaron $269.9 millones, un incremento de 10.4 %, mientras que los impuestos selectivos al consumo alcanzaron $172.7 millones, con una variación positiva de 7.6 %.

También se observaron aumentos en los impuestos vinculados con determinadas operaciones patrimoniales. La transferencia de bienes raíces aportó $61.4 millones, 27.8 % más que el año anterior. En conjunto, los impuestos y gravámenes diversos llegaron a $101.7 millones, con un crecimiento de 20.7 %.

Las contribuciones especiales, por su parte, alcanzaron $60 millones, registrando un incremento de 7.8 %.

En el segmento de ingresos no tributarios, Hacienda reportó $233.6 millones, un crecimiento interanual de 11.8 %. Las contribuciones a la seguridad social alcanzaron $40.3 millones, mientras que los ingresos financieros y otros ingresos sumaron $88.1 millones, estos últimos con un crecimiento de 23.2 %.

Recaudación por encima de la programación presupuestaria

Uno de los elementos relevantes desde la perspectiva de las finanzas públicas es que la recaudación efectiva superó la programación fiscal establecida para el período.

Los $6,474.4 millones acumulados hasta agosto se encuentran $232 millones por encima de la meta presupuestaria, establecida en $6,242.4 millones para los primeros ocho meses del ejercicio fiscal.

En términos porcentuales, la recaudación se ubicó 3.7 % por encima de lo programado.

Este resultado constituye un indicador relevante para la ejecución presupuestaria, ya que una mayor captación de ingresos tributarios proporciona al Estado una mayor disponibilidad de recursos para atender las obligaciones contempladas dentro del presupuesto público.

No obstante, el comportamiento de los ingresos fiscales debe analizarse también en función de la evolución de la actividad económica, del consumo interno, de las importaciones y de los niveles de formalización económica, debido a que estos factores inciden directamente sobre las principales bases imponibles.

Actividad económica y base tributaria

Los datos de recaudación coinciden con una evolución favorable del Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE). En junio de 2026, este indicador registró un crecimiento interanual de 5.2 %, con incrementos en ocho de sus nueve componentes.

Entre las actividades con mayores tasas de expansión se encuentran la construcción, con 10.7 %; los servicios del Gobierno, con 8 %; y las actividades inmobiliarias, con 7.1 %.

Desde una perspectiva tributaria, una expansión de la actividad económica puede traducirse en una ampliación de las bases gravables. El aumento del consumo incide sobre la recaudación del IVA, mientras que una mayor actividad empresarial, generación de ingresos y empleo formal puede ampliar la base del impuesto sobre la renta.

Por ello, la evolución de la recaudación no depende únicamente de la capacidad administrativa de cobro, sino también del comportamiento de las variables económicas que determinan la materia imponible.

Una tendencia que se extiende por seis años

El crecimiento registrado en 2026 forma parte de una tendencia más amplia de expansión de los ingresos corrientes y contribuciones acumulados durante los primeros ocho meses de cada año.

Los registros históricos del Ministerio de Hacienda muestran que la recaudación pasó de $3,231.2 millones en agosto de 2020 a $6,474.4 millones en agosto de 2026.

En 2021 alcanzó $4,130.2 millones; en 2022 llegó a $4,792.4 millones; en 2023 ascendió a $4,939.4 millones; en 2024 alcanzó $5,325.6 millones y en 2025 llegó a $5,755.6 millones.

El mayor salto porcentual de la serie se produjo en 2021, cuando los ingresos aumentaron 27.8 %, en un contexto marcado por la recuperación económica posterior al impacto inicial de la pandemia.

Posteriormente, el crecimiento fue de 16 % en 2022, 2.8 % en 2023, 7.8 % en 2024 y 8.1 % en 2025, hasta alcanzar el crecimiento de 12.5 % registrado durante los primeros ocho meses de 2026.

En términos nominales, la recaudación acumulada a agosto prácticamente se ha duplicado en seis años.

El dato de 2026 coloca nuevamente al IVA y al ISR como los principales pilares de la estructura tributaria salvadoreña. El resultado, además de superar la programación presupuestaria, refleja el comportamiento conjunto de la actividad económica, el consumo, las operaciones de comercio exterior y los mecanismos de retención y declaración de impuestos.

Para las finanzas públicas, la evolución de estos ingresos constituye uno de los principales indicadores para evaluar la capacidad de generación de recursos del Estado durante el ejercicio fiscal y el margen disponible para financiar el gasto público.