Ne náhuat yultuk: Sonsonate fue sede de congreso sobre náhuat

Por Nelson López Rojas

La revitalización de las lenguas indígenas, además de su documentación, requiere espacios en los que puedan ser aprendidas, utilizadas y transmitidas a nuevas generaciones. Ese fue uno de los temas que estuvo presente durante el II Congreso Nacional sobre Revitalización Lingüística, realizado en el Palacio Cultural de Sonsonate, en el que participaron investigadores, docentes, hablantes y representantes de distintas iniciativas relacionadas con las lenguas indígenas de El Salvador.

En el caso del náhuat, la situación es particularmente compleja. Es considerada la última lengua indígena viva del país, aunque el número de hablantes nativos continúa siendo reducido y se concentra principalmente entre personas mayores de las comunidades nahuas del occidente. Aunque conviene investigar las cifras, según un sondeo realizado por el Ministerio de Cultura en 2018, se identificaron 197 hablantes nativos de náhuat en comunidades de Santo Domingo de Guzmán, Cuisnáhuat, Tacuba y Nahuizalco.

La pérdida de la transmisión entre generaciones ha sido uno de los principales problemas señalados por investigadores y especialistas. En un estudio publicado en la revista Diá-logos de la Universidad Don Bosco sobre el proceso de revitalización del náhuat, Ana María Soriano Rodríguez  explica que durante décadas la lengua dejó de transmitirse de manera natural entre padres e hijos.

Ese escenario ha llevado a que distintos proyectos trabajen simultáneamente en documentación, enseñanza y recuperación del idioma. Uno de ellos es el programa Cuna Náhuat, iniciado como parte del proyecto de revitalización de la Universidad Don Bosco. El programa comenzó en 2010 en Santo Domingo de Guzmán con un modelo de inmersión dirigido a niños de primera infancia y utiliza el náhuat como lengua de comunicación durante las actividades educativas. Las maestras son mujeres de la comunidad que tienen el náhuat como lengua materna.

De acuerdo con información publicada por el propio programa, Cuna Náhuat ha atendido a más de 600 niños a lo largo de los años y busca formar una nueva generación de hablantes. La enseñanza formal es, sin embargo, solamente una de las estrategias que se desarrollan actualmente.

Durante el encuentro, la discusión sobre las lenguas indígenas no se limitó a la producción de diccionarios, registros sonoros o materiales educativos. También se abordó el papel de las comunidades y de las distintas generaciones en el aprendizaje y uso de las lenguas.

La transmisión intergeneracional aparece así como uno de los elementos recurrentes de las iniciativas de revitalización. En el caso del náhuat, algunos programas han buscado precisamente crear espacios en los que hablantes mayores puedan interactuar con niños y jóvenes. Jorge Lemus, fundador del programa de cunas náhuat ha señalado que uno de los objetivos de estos procesos es facilitar la comunicación entre las generaciones y ampliar el número de personas que conocen y utilizan la lengua.

El reto consiste ahora en saber hasta dónde pueden llegar estos esfuerzos. La documentación permite conservar palabras, sonidos y conocimientos; la enseñanza abre nuevos espacios para aprenderlos; y los programas comunitarios buscan que ese conocimiento pueda circular entre personas de distintas edades.

La respuesta, en buena medida, dependerá de lo que ocurra fuera de los archivos, las aulas y los congresos académicos. Es en las comunidades, las familias y los espacios cotidianos donde una lengua debe volver a utilizarse.

Mientras tanto, las voces de los hablantes que todavía la conservan siguen siendo una parte fundamental de ese proceso. Algunas ya están siendo registradas para el futuro. Otras continúan utilizándose en las comunidades donde el náhuat todavía forma parte de la vida cotidiana.