Ministro Castro vs Marleni Funes: choque por el control y significado de la marcha del Primero de Mayo

Redacción ContraPunto

El debate sobre el carácter y la conducción de la marcha del Primero de Mayo en El Salvador escaló este año tras un cruce de declaraciones entre el ministro de Trabajo, Rolando Castro, y la exdiputada del FMLN, Marleni Funes. Ambos actores expusieron posturas encontradas sobre quién tiene legitimidad para influir en la movilización y cuál debe ser su naturaleza.

Funes sostuvo en conferencia de prensa que la marcha “no tiene dueño” y que cualquier intento de restringir la participación constituye una vulneración a la libertad de expresión. Según la exlegisladora, se trata de un espacio abierto donde todos los sectores pueden participar sin imposiciones. Además, cuestionó lo que calificó como intentos de control por parte de algunos grupos sindicales.

En respuesta, Castro emitió un pronunciamiento en el que rechazó tajantemente esas afirmaciones y defendió la independencia del movimiento sindical. El ministro aseguró que la conmemoración del Primero de Mayo no debe ser utilizada como plataforma partidaria, subrayando que su origen responde a luchas históricas de la clase trabajadora a nivel global.

“El 1 de mayo no es una bandera política”, afirmó Castro, quien además arremetió contra el FMLN, acusándolo de haber causado un “daño histórico” al sindicalismo salvadoreño al vincularlo con intereses partidarios. En su postura, esta politización habría debilitado las demandas laborales y distorsionado el propósito original de la fecha.

El funcionario también evocó figuras históricas como Salvador Cayetano Carpio, conocido como “Marcial”, señalando que su legado ha sido minimizado dentro de la narrativa del FMLN, pese a su influencia en el origen del movimiento revolucionario.

Este intercambio evidencia tensiones persistentes entre sectores políticos y sindicales sobre el rol que deben desempeñar en las movilizaciones sociales. Mientras algunos defienden la apertura total como expresión democrática, otros insisten en preservar la autonomía del movimiento laboral frente a intereses partidarios.

En el contexto del Primero de Mayo, la discusión trasciende lo simbólico y refleja una disputa más amplia sobre la representación, el liderazgo y el rumbo de las luchas sociales en El Salvador.