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Por Alonso Rosales
Lionel Messi ha tomado una de las decisiones más difíciles de su extraordinaria carrera: poner fin a su etapa con la Selección Argentina. A sus 39 años, el capitán que durante dos décadas cargó con las esperanzas de millones de argentinos aseguró que siente que una etapa de su vida está llegando a su final.
“Me vacié, ya no tengo más para dar”, expresó Messi en un emotivo mensaje publicado en sus redes sociales, en el que explicó que su decisión ha sido meditada y dolorosa.
Pero detrás de esas palabras hay también un profundo componente personal. La decisión llega pocos días después de la muerte de su padre, Jorge Messi, una de las personas más importantes en su vida y quien acompañó desde sus primeros pasos el largo camino que lo llevó desde Rosario hasta convertirse en una de las mayores figuras de la historia del fútbol.
Por ello, el vacío del que habla Messi no puede entenderse únicamente desde el terreno deportivo. El futbolista atraviesa también un momento de duelo por la pérdida de su padre, una figura fundamental en su formación, en su carrera y en su vida familiar.
Messi necesita ahora la comprensión de toda la afición argentina, pero también de sus compañeros de Selección y de quienes comparten con él el vestuario del Inter Miami. Después de tantos años de exigencia, triunfos, derrotas y críticas, el jugador tiene derecho a enfrentar esta nueva etapa con tranquilidad y acompañado por quienes han estado a su lado.
Messi debutó con Argentina en 2005 y durante muchos años tuvo que soportar una presión extraordinaria. Las derrotas en la final del Mundial de Brasil 2014 y en las finales de la Copa América de 2015 y 2016 alimentaron las críticas contra el jugador, que incluso llegó a anunciar temporalmente su retiro internacional.
La historia comenzó a cambiar con la Copa América de 2021, cuando Argentina conquistó un título que durante años se le había negado a Messi.
Un año después llegó el momento más importante de su carrera con la conquista del Mundial de Qatar 2022. Argentina derrotó a Francia en una final memorable y Messi consiguió finalmente el trofeo que había perseguido durante toda su carrera.
En 2024 volvió a levantar la Copa América y llegó al Mundial de 2026 con la posibilidad de cerrar su ciclo internacional de la manera soñada.
Sin embargo, Argentina perdió 1-0 frente a España en la final disputada el 19 de julio de 2026. Messi terminó como subcampeón del mundo y aquella derrota pudo haber pesado también en la decisión de cerrar definitivamente su capítulo con la camiseta albiceleste.
Messi se marcha de la Selección como el máximo goleador y el jugador con más partidos en la historia de Argentina: 125 goles en 207 encuentros, según los datos citados por Reuters y EFE.
Pero sus estadísticas son apenas una parte de su legado.
Durante 20 años, Messi representó a una generación que creció viéndolo jugar con la camiseta argentina. Fue criticado, cuestionado, comparado permanentemente con Diego Maradona y, finalmente, reconocido como uno de los grandes símbolos deportivos de su país.
“Siempre dejé todo”, afirmó Messi al recordar su relación con la Selección.
Ahora quiere ser uno más de los aficionados que alentará desde afuera.
La despedida no tendrá el final perfecto que muchos imaginaron después de la derrota ante España. Pero el legado de Messi no depende de una última victoria.
Su historia con Argentina está marcada por el dolor, la perseverancia, la redención y la gloria.
Y en este momento particularmente difícil de su vida, más que exigencias, Messi merece comprensión. Ha perdido a su padre, ha cerrado una etapa de enorme desgaste emocional y deportivo y necesita tiempo para procesar lo que significa dejar atrás la camiseta que defendió durante dos décadas.
Para Argentina, para sus compañeros y para los millones que lo acompañaron durante este viaje, quizá haya llegado el momento de dejar de pedirle más.
Messi ya lo dio todo.