Las milpas en San Esteban Catarina ya están perdidas

Por Alonso Rosales

Las milpas de San Esteban Catarina enfrentan una situación crítica. La falta de lluvias y las condiciones climáticas adversas han provocado que buena parte de los cultivos de maíz se pierdan, dejando a los agricultores ante un escenario de incertidumbre y preocupación por las consecuencias económicas y alimentarias que esta situación puede generar.

En las parcelas, el panorama es desalentador. Plantas que deberían encontrarse en pleno desarrollo aparecen marchitas, con poco crecimiento y sin posibilidades de producir una cosecha que permita recuperar la inversión realizada por los agricultores. Para muchas familias campesinas, la pérdida de la milpa significa mucho más que dejar de obtener una cosecha: representa perder recursos destinados a la compra de semillas, fertilizantes, preparación de la tierra y jornadas de trabajo.

San Esteban Catarina, como otros municipios del país donde la agricultura continúa siendo una actividad fundamental para numerosas familias, enfrenta así los efectos de un clima cada vez más irregular. Las lluvias insuficientes durante etapas determinantes del crecimiento del maíz pueden afectar seriamente el rendimiento de las parcelas y, en casos extremos, provocar la pérdida total del cultivo.

La situación también genera preocupación por el abastecimiento de maíz para el consumo familiar. Cuando la producción local disminuye, las familias tienen que recurrir en mayor medida a la compra del grano, precisamente en momentos en que los precios de los alimentos pueden representar una mayor presión sobre los ingresos de los hogares.

Para los agricultores, el problema no termina con la pérdida de la cosecha. El siguiente ciclo agrícola también se vuelve incierto, debido a que muchos productores no cuentan con suficientes recursos para volver a invertir en sus parcelas.

La situación de las milpas en San Esteban Catarina constituye, por tanto, una señal de alerta. El deterioro de los cultivos obliga a prestar atención a las necesidades de los agricultores, especialmente mediante asistencia técnica, apoyo para la recuperación de las parcelas y medidas que permitan enfrentar los efectos de la variabilidad climática.

Mientras tanto, en los campos del municipio queda la evidencia de una cosecha que no logró llegar a buen término. Para quienes viven de la tierra, la pérdida de las milpas no es solamente una cifra agrícola: es la pérdida del trabajo de meses y una preocupación concreta por el sustento de sus familias.