La fortuna de los megáricos crece un 16 % en un año

Por Alonso Rosales

El último informe de la organización internacional Oxfam arroja datos alarmantes sobre la distribución de la riqueza en el planeta. Según su más reciente estudio, titulado “Resisting the Rule of the Rich: Protecting Freedom from Billionaire Power”, las fortunas de los megarricos —aquellas personas con miles de millones de dólares— aumentaron más de un 16 % en 2025, alcanzando un récord histórico de 18,3 billones de dólares. Este crecimiento no solo refleja una acumulación sin precedentes de riqueza, sino también una aceleración de la concentración económica y política en manos de una élite cada vez más poderosa.

Desigualdad económica en cifras: riqueza récord frente a pobreza persistente

El aumento del 16 % en la riqueza de los megarricos supera con creces el ritmo de crecimiento económico global y contrasta dramáticamente con la situación de la mayoría de la población mundial. Mientras la élite más rica ve dispararse su patrimonio, una de cada cuatro personas no tiene lo suficiente para comer regularmente y casi la mitad vive en condiciones de pobreza.

Además, el crecimiento acumulado de la riqueza de los milmillonarios desde 2020 alcanza el 81 %, un avance que ha permitido que, por primera vez, haya más de 3 000 personas con fortunas multimillonarias en el mundo.

El papel de las políticas públicas: concentración y poder político

Oxfam identifica una estrecha relación entre las políticas públicas implementadas en 2025 y el auge de la riqueza extrema. En particular, subraya que las medidas promovidas por la administración del presidente estadounidense Donald Trump —como reducciones de impuestos para los superricos, la limitación de regulaciones antimonopolio y el desmantelamiento de esfuerzos para una cooperación fiscal internacional más justa— han creado un entorno propicio para que las fortunas más grandes sigan creciendo de forma acelerada.

Sin embargo, el fenómeno no se limita a Estados Unidos. El informe advierte que esta tendencia refleja un avance global de las oligarquías económicas, que moldean el diseño de las reglas económicas y sociales en su favor, muchas veces a costa de los derechos y libertades de las mayorías.

Más riqueza, más poder: la intersección entre dinero y política

Un punto central del análisis de Oxfam es cómo la riqueza extrema se traduce en influencia política desproporcionada. El informe estima que los megarricos tienen hasta 4 000 veces más probabilidad de ocupar cargos políticos que una persona común, lo que les permite influir directamente sobre las políticas públicas y debilitar mecanismos democráticos tradicionales.

Además de acceder a cargos formales, estas élites ejercen su poder a través del control de medios de comunicación tradicionales y digitales, lo que, según Oxfam, contribuye a la configuración de narrativas favorables a sus intereses y a la reducción de la capacidad de presión de la sociedad civil.

Consecuencias socioeconómicas y riesgo para la democracia

El informe alerta sobre el impacto de esta concentración de riqueza y poder en las democracias y en la cohesión social. Entre las consecuencias más graves se encuentran:

  • Profundización de la desigualdad económica, con una brecha creciente entre los superricos y el resto de la población.
  • Mayor vulnerabilidad de la mayoría trabajadora, cuyos salarios y condiciones de vida no han experimentado mejoras proporcionales al crecimiento de la riqueza global.
  • Retroceso en derechos civiles y políticos, producto de la captura de instituciones y de decisiones públicas por parte de intereses oligárquicos.

Un llamado a la acción: propuestas para frenar la desigualdad extrema

Frente a este escenario, Oxfam propone una serie de medidas orientadas a mitigar la desigualdad y restablecer equilibrios más justos en las economías:

  1. Implementar planes nacionales de reducción de desigualdad con métricas y plazos específicos.
  2. Reformas fiscales progresivas, incluyendo impuestos más altos sobre la riqueza extrema y sobre las grandes corporaciones.
  3. Regulación estricta de lobbies y financiación política, para limitar la influencia económica en las decisiones públicas.
  4. Protección y expansión de derechos civiles y políticos, fortaleciendo la participación ciudadana y la transparencia institucional.

Fuentes: Reuters, The Guardian, Oxfam, TASS, La Jornada, La Vanguardia y El País.