Por Alonso Rosales, analista internacional
En un momento de alta tensión política en Estados Unidos, la independencia de la Reserva Federal —el banco central encargado de la política monetaria— se encuentra bajo un escrutinio sin precedentes. El presidente de la Fed, Jerome H. Powell, acaba de denunciar públicamente que su institución está siendo intimidada por la administración del presidente Donald Trump, tras la apertura de una investigación penal por parte del Departamento de Justicia (DOJ) que amenaza con cargos criminales.
¿Qué está pasando?
El 11 de enero de 2026, Jerome Powell informó que la Reserva Federal y él mismo recibieron citaciones del Departamento de Justicia y se enfrentan a la posibilidad de una acusación penal, supuestamente relacionada con su testimonio en el Congreso sobre un proyecto de renovación de los edificios del banco central por valor de más de 2 500 millones de dólares.
Powell calificó esta acción como una escalada sin precedentes en la confrontación entre la Casa Blanca y la Fed, enfatizando que la amenaza de cargos criminales no se basa en un fraude claro o evidencia de corrupción, sino en una disputa política subyacente: la negativa de la Fed a ajustar las tasas de interés al nivel que Trump desea para estimular la economía.
Desde hace meses, Trump ha criticado duramente a Powell y a la Fed por no implementar recortes más agresivos de las tasas de interés —una demanda que economistas independientes consideran peligrosa e incompatible con la estabilidad de precios y el control de la inflación.
¿Por qué Powell habla de “intimidación”?
Powell ha ido más allá de una simple defensa técnica: ha acusado directamente a la administración de intimidación política y presión indebida contra la Fed. En su declaración, señaló que la amenaza de cargos penales parece ser un “pretexto” para influir en las decisiones monetarias del banco central, en lugar de una preocupación genuina por irregularidades.
La Fed, por diseño, es una entidad independiente del poder ejecutivo. Esto significa que sus decisiones sobre tasas de interés y política monetaria deben basarse en análisis económicos y no en presiones políticas del presidente u otros actores del gobierno. La independencia de la Fed ha sido un pilar de la política económica estadounidense desde la segunda mitad del siglo XX, precisamente para evitar ciclos de inflación o caos financiero inducidos por decisiones de corto plazo con fines políticos.
Si la Fed cede a presiones de este tipo, se corre el riesgo de que sus decisiones reflejen intereses partidistas en lugar de fundamentos macroeconómicos, lo que podría desestabilizar los mercados financieros y erosionar la confianza de los inversores a largo plazo.
¿Qué cargo está imputando la fiscal general?
Hoy en día, la fiscal general de Estados Unidos —Pamela Bondi— supervisa y ha ordenado priorizar investigaciones por supuestos abusos de fondos públicos relacionados con la Fed. Aunque la investigación y las citaciones se centran oficialmente en si Powell pudo haber dado información engañosa al Congreso sobre la renovación del edificio, Powell y críticos sostienen que esta acusación es parte de una estrategia política para presionar al banco central.
Es importante aclarar que a la fecha Powell no ha sido formalmente acusado ni inculpado en términos judiciales definitivos; lo que existe son las amenazas y los procesos iniciales de investigación. Pero el hecho de que una figura como el presidente de la Fed —elegido originalmente incluso por Trump durante su primer mandato— pueda estar sujeto a tal investigación penal por decisiones de política o testimonios públicos rompe con casi todos los precedentes institucionales modernos en Washington.
¿Se está violando la soberanía de la Fed?
Desde la óptica institucional, la Reserva Federal fue creada para ser autónoma frente a la política partidista, con el propósito de tomar decisiones que favorezcan la estabilidad macroeconómica de largo plazo, no los intereses políticos de corto plazo de una administración. Hasta ahora, ninguno de los principales casos de presión política sobre bancos centrales democráticos ha terminado sin consecuencias negativas para la economía.
La discusión actual no se limita a un simple choque entre dos ramas del gobierno, sino que plantea un debate profundo sobre límites constitucionales, independencia institucional y el uso del sistema de justicia penal con fines políticos. La comunidad de economistas y exfuncionarios —incluidos antiguos presidentes de la Fed— han advertido que este tipo de acciones puede sentar un precedente peligroso.
Lo que está ocurriendo entre Donald Trump, Jerome Powell y la fiscal general Pamela Bondi no es simplemente un intercambio de declaraciones duras. Es un enfrentamiento que pone en tensión la independencia de la política monetaria con el uso del aparato judicial y la presión política vinculada al poder ejecutivo.
Si la investigación progresa y se materializan cargos penales contra Powell o contra la Fed en su conjunto, podríamos estar frente a un punto de inflexión histórico: un debilitamiento de una de las instituciones más estratégicas del sistema político y económico estadounidense. Y las consecuencias de largo plazo —no solo para Estados Unidos, sino para los mercados financieros globales— podrían ser sustanciales.
FUENTES , FRANCE 24 , AP NEWS , EL PAIS