Crédito France 24
Por Alonso Rosales – Observador Internacional
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que un eventual reconocimiento diplomático de Israel por parte de Arabia Saudita representaría un “avance histórico” para la paz en Oriente Medio, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un acuerdo preliminar con el reino saudita para desarrollar un programa nuclear civil.
Según Trump, el pacto está vinculado a la posibilidad de que Riad normalice sus relaciones diplomáticas con Israel, un objetivo que Washington ha impulsado desde los Acuerdos de Abraham, firmados durante el primer mandato del mandatario estadounidense.
Netanyahu sostuvo que “la incorporación de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham supondría un avance histórico hacia la paz en Oriente Medio” y aseguró que la reciente cooperación militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha modificado el equilibrio estratégico de la región.
¿En qué consiste el acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudita?
El entendimiento anunciado contempla la cooperación estadounidense para desarrollar un programa nuclear con fines civiles en Arabia Saudita, destinado principalmente a la producción de electricidad y a la desalinización de agua.
De concretarse, el acuerdo incluiría:
Sin embargo, uno de los aspectos más debatidos es la posibilidad de que Arabia Saudita tenga acceso al enriquecimiento de uranio, un proceso que puede utilizarse tanto para producir combustible nuclear como, en niveles mucho más altos, para fabricar armas atómicas.
¿Qué estaría prohibido?
Aunque los detalles finales aún deben negociarse, funcionarios estadounidenses han señalado que el acuerdo incluiría restricciones importantes:
Precisamente el debate gira alrededor del grado de libertad que tendría Arabia Saudita para enriquecer uranio dentro de su propio territorio.
Empresas estadounidenses que podrían beneficiarse
Si el acuerdo es ratificado, varias compañías estadounidenses aparecen entre las principales candidatas para participar en la construcción y operación de las futuras centrales nucleares sauditas.
Entre ellas destacan:
El proyecto podría representar contratos valorados en decenas de miles de millones de dólares durante las próximas décadas.
¿Por qué algunos analistas hablan de una contradicción?
Diversos especialistas en no proliferación nuclear consideran que existe una aparente contradicción en la política estadounidense.
Mientras Washington busca facilitar un programa nuclear civil para Arabia Saudita —incluyendo la discusión sobre el enriquecimiento de uranio bajo determinadas condiciones— mantiene una postura mucho más restrictiva frente al programa nuclear iraní.
Irán sostiene desde hace años que su programa tiene fines exclusivamente pacíficos, argumento respaldado parcialmente por el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que reconoce el derecho de los Estados miembros al uso pacífico de la energía atómica bajo supervisión internacional.
Sin embargo, Estados Unidos, Israel y varios gobiernos occidentales consideran que el nivel alcanzado por el enriquecimiento de uranio iraní reduce significativamente el tiempo necesario para producir material apto para armas nucleares si Teherán decidiera abandonar sus compromisos internacionales.
Para varios expertos, permitir a Arabia Saudita desarrollar capacidades similares mientras se intenta impedir que Irán las mantenga genera un debate sobre la consistencia de la política internacional en materia de no proliferación.
El caso de Israel y su arsenal nuclear
Otro punto señalado por numerosos analistas es la situación de Israel.
Aunque el gobierno israelí nunca ha confirmado oficialmente poseer armas nucleares, existe un amplio consenso entre centros internacionales de investigación de que el país dispone de un arsenal atómico desarrollado desde hace décadas.
Israel mantiene una política conocida como “ambigüedad nuclear”, consistente en no confirmar ni negar la existencia de dichas armas.
A diferencia de Irán, Israel:
Israel se opone firmemente a cualquier capacidad de enriquecimiento de uranio por parte de Irán al considerar que representa un riesgo existencial para su seguridad nacional.
¿Por qué el acuerdo debe ser aprobado por el Congreso?
Aunque el Poder Ejecutivo puede negociar acuerdos internacionales, un convenio de cooperación nuclear de esta naturaleza normalmente requiere cumplir los procedimientos establecidos por la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos (Atomic Energy Act), especialmente la denominada Sección 123.
Estos acuerdos deben ser remitidos al Congreso para su revisión y están sujetos a un período durante el cual la Cámara de Representantes y el Senado pueden bloquear su entrada en vigor mediante una resolución conjunta de desaprobación. Además, dependiendo de su contenido definitivo —como garantías de seguridad, compromisos financieros o cooperación estratégica— algunas partes podrían requerir legislación adicional aprobada por ambas cámaras.
El debate promete ser intenso debido a las preocupaciones existentes sobre la proliferación nuclear, los derechos humanos en Arabia Saudita y el equilibrio estratégico en Oriente Medio.
Un escenario que redefine la región
La eventual normalización de relaciones entre Arabia Saudita e Israel modificaría profundamente el mapa político de Oriente Medio y fortalecería el eje estratégico impulsado por Washington frente a Irán.
No obstante, la insistencia saudita en que cualquier reconocimiento de Israel debe ir acompañado de avances concretos hacia la creación de un Estado palestino continúa siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar ese objetivo.
Al mismo tiempo, el programa nuclear saudita abre un nuevo debate sobre los criterios utilizados por las grandes potencias para autorizar el acceso a tecnologías nucleares sensibles y sobre el futuro del régimen internacional de no proliferación.
Fuentes